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El canto del cisne de [email protected]

El pasado viernes 31 de noviembre, 850.000 estadounidenses regresaron a los viejos tiempos en los que Internet no existía. Por mucho que le dieran al icono de conexión, el ordenador no respondía. Se habían quedado \’colgados\’. Imposible acceder a cualquier nodo, programas de mensajería instantánea o correo electrónico. La repentina ausencia de señal tenía un único responsable: [email protected] El proveedor de acceso a Internet por banda ancha había metido la tijera en las líneas de este casi millar de internautas, una pequeña muestra si se compara con los 4,1 millones de personas que disfrutan de conexión a la Red gracias a su servicio. Hasta aquella fecha, [email protected] controlaba el acceso de banda ancha del 45% de los hogares estadounidenses.

El corte de la línea se producía unas horas después de que un tribunal de San Francisco autorizara a la firma a renegociar al laza los contratos que tenía firmados con otras compañías de cable para dotarlas de acceso a la Red. La entrada de dinero fresco en caja es una de las prioridades para la empresa, que lleva recibiendo respiración asistida desde que se declarara en bancarrota hace ya tres meses. Muchas dudas ha generado la situación por la que atraviesa el proveedor de acceso estadounidense. Cuestiones que tienen, como suele ser normal, su correspondiente respuesta.

-¿Qué demonios le pasa a [email protected]?

Que está a un paso de la muerte. [email protected] fue uno de los mayores proyectos de Internet, resultado de la fusión alcanzada en enero de 1999 entre Excite Inc. y @Home Network. La operación, que se cerró por 6.700 millones de dólares, tenía una intención clara: mezclar el negocio de acceso a la Red, actividad que recaía sobre At Home, con los contenidos, de los que se ocuparía Excite. Una vez agitada la coctelera se crearía, según sus propias estimaciones, el principal competidor de America Online (AOL). Pero a principios del 2000 estalló en la cara de todas las compañías de Internet la crisis de la publicidad online. Excite también se resintió, lo que se materializó de forma inmediata en un chorro de pérdidas que dejó tocado a su socio At Home. Todos los esfuerzos por recuperarse resultaron infructuosos. [email protected] estaba herida de muerte.

-¿En qué situación se encuentra la compañía?

En bancarrota. A finales de septiembre la empresa se acogió a la protección que otorga el Capítulo 11 estadounidense ante un tribunal de San Francisco. Por aquel entonces la firma contaba con 1.500 empleados, 150 millones de dólares en efectivo y una deuda pendiente de 1.100 millones. Inmediatamente puso encima de la mesa una oferta de venta de sus bienes a AT&T, que controla el 79% de los votos en su consejo de administración, por 307 millones de dólares. Esta cifra constataba lo que supone pasar de una época de auge a otra de crisis absoluta: en el momento de su fusión, [email protected] estuvo valorada en 6.700 millones de dólares.

-¿Aceptó comprar AT&T los bienes de At Home?

Sí, pero los accionistas de la malparada empresa se negaron en redondo a dar el visto bueno tras entender que 307 millones de dólares era una cifra irrisoria y desproporcionada (por pequeña) comparada con el valor real de la empresa: mil millones de dólares. Las negociaciones se congelaron a la espera de que las aguas se calmaran. Una circunstancia que nunca se llegó a producir.

-¿Qué relación mantenían At Home y AT&T?

[email protected] proporciona contenidos y acceso a Internet de alta velocidad a AT&T, mientras que ésta mantiene y construye la red de cable que llega hasta los hogares de sus usuarios, a los que se les cobra una cuota mensual de 46 dólares. De esta cifra, At Home se lleva el 35%, mientras que la parte restante se la embolsan los cableros con los que se firman los contrratos. At Home se ha quejado de que este negocio no le sale nada rentable porque pierde una media de seis millones de dólares a la semana.

-¿Qué pasó el viernes?

Thomas Carlson, juez sobre el que ha recaído la responsabilidad de decidir la viabilidad de [email protected], concedió vía libre a la compañía para rescindir los contratos que mantiene con sus socios operadores de cable al entender que \”la decisión del deudor de poder rechazar los contratos es un uso razonable de una determinación mercantil\”. At Home tenía desde ese momento manos libres para renegociar los precios con las operadoras de cable que utilizan su red. Su primer objetivo, AT&T, resultó un absoluto fiasco.

-¿Por qué?

Porque negociar un contrato utilizando la fuerza siempre da malos resultados. 850.000 internautas se quedaron sin conexión. Bibliotecas, universidades e instituciones públicas se vieron afectadas por el corte, según denunció el presidente de la Comisión Federal de Comunicaciones de Estados Unidos (FCC). A primera hora de la mañana del lunes, AT&T había restablecido la conexión de 330.000 usuarios. Los abonados de Oregon, Washington y Texas seguían esperando… Algunas personas no dudaron en calificarla como la \”mayor crisis de conectividad en la historia de Internet\”. El martes ya había recuperado el acceso a la Red el 48% y se esperaba que la normalidad volviera a reinar a partir del viernes 7 de diciembre.

-¿Cómo reaccionó AT&T?

Devolviendo un puñetazo con otro más fuerte: retiró su oferta de compra por los bienes de At Home de 307 millones de dólares. A su juicio, su hasta entonces socio había cometido \”un número de importantes incumplimientos y otras violaciones\”.

-¿Afectó el corte a las cuentas de correo electrónico?

Por supuesto. La conexión de los afectados se redirigió a una red propia de AT&T. El sufijo pasó de ser \”home.net\” o \”home.com\” a \”attbi.net\”.

-¿Se indemnizará a los afectados?

Parece que sí. AT&T ha prometido regalar dos días de conexión a sus clientes por cada día que no han disfrutado de acceso a Internet.

-¿Ha sido AT&T la única afectada?

No. Sobre las compañías Cox Communications (555.000 clientes), Comcast (800.000) y Charter Communications (5,5 millones), socios de At Home, también sobrevolaba la misma amenaza: o se renegociaba el contrato o se les cortaba el flujo de conexión. La experiencia de AT&T sirvió para demostrar que la amenaza no era un simple farol y, de paso, meter un poco de miedo en el cuerpo. Cox Communications y Comcast renovaron su contrato por tres meses más a cambio de 160 millones de dólares. Charter todavía está negociando el acuerdo, aunque todo hace indicar que también se bajará los pantalones.

-¿Los nuevos contratos se reflejarán en la cuota de los usuarios?

Aún no se sabe, aunque es bastante posible. Todo este embrollo se debe a que [email protected] necesita dinero. Así que amenta los precios a las compañías que, a su vez, suben la cuota de conexión. La pelota está, en este caso, en el tejado de los cableros.

-¿Estos acuerdos significan la superviviencia de la compañía?

No. De hecho, la empresa ya ha puesto fecha a su entierro: el 28 de febrero. Hasta entonces respirará gracias a la inyección de capital que ha recibido de los operadores Comcast Cable Communications, Cox Communications, Rogers Cable, Insight Communications Company, Insight Communications Midwest, LLC and Insight Kentucky Partners II, Mediacom LLC, Mediacom Broadband (su filial de cable) y Mid Continent Communications. Con este dinero, [email protected] garantizará el servicio de conexión a la Red hasta su funeral. Después, pasará a engrosar la ya larga lista de fallecidos.com


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