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El caso Microsoft da sus últimas bocanadas

El caso Microsoft llega a su recta final. Tras ocho semanas empleadas en escuchar los argumentos de ambas partes, el juicio puede darse casi por concluido tras la declaración efectuada el pasado viernes por el último de los testigos llamados por la empresa con sede en Redmond. El recuento final es favorable a la parte acusada: la compañía de software ha llamado a 18 testigos –incluido a su presidente, Bill Gates–, frente a los 15 convocados por los nueve estados ‘rebeldes’ que no aceptaron el acuerdo extrajudicial firmado entre Microsoft y el Gobierno federal.

Ahora la juez encargada del caso, la ya famosa Colleen Kollar-Kotelly, deberá determinar si corresponde imponer multas más severas contra Microsoft, tal y como solicitan los nueve estados. Kollar-Kotelly, que pertenece al tribunal federal del distrito de Washington, comenzó este juicio con escasos conocimientos sobre tema, aunque con el paso de las semanas ha mostrado una plausible diligencia para comprender todos los escollos abiertos en el caso. Asimismo, ha tenido que enfrentarse a cientos de tecnicismos desconocidos para ella (por ejemplo qué demonios es un Windows modular).

Esta semana está previsto que Kollar-Kotelly escuche los argumentos orales de los abogados que defienden Microsoft, quienes sostendrán argumentos que echen por tierra las sanciones propuestas por la parte acusadora. A mediados de junio ambas partes deberán ofrecer sus conclusiones finales.

Kollar-Kotelly tomó las riendas del caso que le dejó Thomas Penfield, juez que adoptó la polémica decisión de obligar a Microsoft a dividirse en dos tras entender que había abusado de su posición de dominio en el mercado del software, perjudicando especialmente al navegador Navigator, de la compañía Netscape, y al lenguaje de programación Java de Sun Microsystem.

El pasado mes de junio, un tribunal de apelaciones confirmó muchas de las sanciones de Penfield, pero desestimó otras, lo que obligó a que el caso se trasladara a otro tribunal con el fin de que fijara las penas definitivas.

Una vez que Kollar-Kotelly retomó el caso, Microsoft ha tratado que las sanciones se limiten a los 12 actos delictivos de los que le acusó el tribunal en junio pasado. Por el contrario, los nueve estados rebeldes –California, Connecticut, Florida, Iowa, Kansas, Massachusetts, Minnesota, Utah y el oeste de Virgina junto con el Distrito de Columbia– mantienen la convicción de que deben tenerse en cuenta 20 penas propuestas y aplicarse sanciones más severas contra el gigante del software. En caso contrario, sostienen, la compañóa seguirá manteniendo su posición de dominio, lo que acabará asfixiando a sus competidores.


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