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El correo electrónico, como el agua: limpio

Se suele decir que cada vez es más frecuente la externalización de servicios en las empresas, pero si nos paramos a pensar, es un sistema de trabajo que ya se ha empleado desde hace mucho tiempo, aunque no se le llamara así. Tareas como la limpieza de las oficinas, el mantenimiento de las instalaciones eléctricas o el suministro de agua potable se han encargado a otras empresas, ya que exigen personal especializado y, en muchos casos, como el suministro de agua, no es posible que se suministren por la propia empresa.

A la empresa de suministro de agua corriente, ¿qué se le pide? Sencillamente, que el agua sea potable, no se corte y tenga presión suficiente. Pero, ¿qué se le pide a un ISP? Que nos dé ancho de banda y que no se corte la comunicación. Curioso, se le pide casi lo mismo que a la empresa de agua. Pueden trazarse similitudes: si al ISP le exigimos que tenga unos buenos servidores, al proveedor de agua le suponemos que sus depósitos sean adecuados; si queremos que nos den alojamiento para nuestras páginas web, al de agua le podemos pedir que instale fuentes para que el agua salga fría.

Todo viene a ser casi lo mismo, excepto un punto muy importante: la potabilidad del agua que se le exige (y se le supone, por supuesto) al proveedor de agua, no se le exige al ISP. No nos preocupamos por la calidad de los contenidos de nuestra línea de comunicación; mientras sigan entrando paquetes IP a la velocidad adecuada y mientras no se corte ese flujo de comunicación, estaremos contentos.

Dentro de esos Kbs o Mbs están llegando a nuestros servidores grandes cantidades de malware, o de spam, o de timos… Mientras que lleguen, estaremos contentos. Eso sí, cuando el agua tenga un ligero color turbio, o huela un poco más a cloro de lo normal, estaremos llamando inmediatamente al suministrador para quejarnos. Y aunque no suponga ningún riesgo para la salud, queremos que todo llegue perfecto.

¿Quién le ha pedido a un ISP que le limpie el tráfico de Internet de malware? Que Internet tiene riesgos nadie lo duda, por eso se asume que en cuanto un usuario conecta su ordenador y empieza a recibir correo electrónico, en su buzón pueden aparecer muchas variantes distintas de malware, spam, engaños, timos… ¿Por qué tienen que llegar hasta los servidores internos esos mensajes?

Los proveedores de Internet tienen una gran responsabilidad en el contenido de la información que suministran a sus clientes. El proveedor de agua tiene ciertos compromisos (contractuales y tácitos) y comprueba que el líquido llega con unos determinados parámetros de salubridad. Ningún cliente aceptaría agua que no hubiera sido correctamente depurada. ¿Por qué debemos asumir que el correo electrónico llegue plagado de anuncios de extrañas pastillas para incrementar el vigor sexual?

La solución es muy sencilla. Si el ISP ofrece algún tipo de servicio de correo limpio, acójase a él. Pero no busque que le eliminen indiscriminadamente los ficheros adjuntos sencillamente “porque son peligrosos”. Los mensajes deben analizarse concienzudamente, y no sólo en busca de los contenidos peligrosos clásicos, como virus y demás, sino que cualquier forma de código malicioso debe ser detectada incluso sin ser conocida.

Una vez que tenga contratado el servicio, verá cómo “milagrosamente” su servidor de correo interno alcanza un nuevo estatus de tranquilidad, y los usuarios de la red notarán que cuando llegue un correo electrónico será limpio, sin amenazas y sin riesgos. Entonces conseguiremos abrir el correo electrónico con la misma tranquilidad con que nos tomamos un vaso de agua.


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