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El destino de los viejos gadgets: ¿reciclar o coleccionar?

La vida media de un teléfono móvil es de 18 meses. Ahora que ya toda la familia tiene uno, ¿qué hacer con los que se han quedado obsoletos? El cadmio de un único terminal es capaz de contaminar 600.000 litros de agua. ¿Es conveniente guardarlo en casa como repuesto o por motivos sentimentales?

Los organismos internacionales han tomado la iniciativa. Una directiva de la Unión Europea obligará a los fabricantes a recoger ordenadores, teléfonos móviles, DVDs, televisores, frigoríficos y todo tipo de dispositivos electrónicos para su reciclaje. El mes pasado, los mayores fabricantes de teléfonos móviles como Nokia, Motorola, Ericsson, Samsung, Siemens, NEC, Philips y Mitsubishi se sumaron al plan de Naciones Unidas para el reciclado de móviles y se comprometieron a diseñar modelos más fáciles de reutilizar.

El metal y el plástico son los materiales básicos con los que se fabrica un teléfono móvil. Aki Itänen, de la empresa finlandesa de reciclaje Ekokem, cuenta que "la cubierta de plástico puede derretirse y reutilizarse en bancos de parques u otros artículos de plástico duro". De la batería "podemos reutilizar entre el 60 y 80 por ciento, sobre todo la parte metálica, dependiendo de la edad y calidad del teléfono". El oro, plomo y zinc de la placa eléctrica, potencialmente tóxicos, pueden fundirse y reutilizarse.

Mientras crece la preocupación por el destino de los móviles en desuso, los ordenadores personales comienzan a ser considerados piezas de coleccionismo. Unos los atesoran por dinero, otros por nostalgia. Sellam Ismail, del Vintage Computer Festival, posee más de 1.500. En general, los precios de estas reliquias son todavía bajos, entre 5 y 100 dólares, pero los hay que han alcanzado los 1.999 dólares en el sitio de subastas eBay, especialmente si se trata de rarezas que todavía funcionan e incluyen accesorios y software. En el futuro, un ordenador con una configuración poco habitual o los primeros modelos de tablet PC que están viendo la luz figurarán entre los más buscados.

Los ordenadores de Apple son proclives a convertirse en objetos de culto en cuanto salen al mercado. En los tiempos del boom de la nueva economía se llegó a pagar 25.000 dólares por uno de los doscientos Apple 1 diseñados por Steve Jobs y Steve Wozniak que en 1976 se vendían por 666,66 dólares.

Por algunos componentes del ENIAC (Electronic Numerical Integrator and Calculator), fabricado durante la Segunda Guerra Mundial, el director de tecnología (CTO) de Microsoft, Nathan Myhrvold pagó 70.000 dólares en una subasta en el año 2000. Los IBM 5100 o los Altair 8800 pueden alcanzar fácilmente los 2.000 ó 3.000 dólares.

En definitiva, ¿qué hacemos con el móvil que acabamos de sustituir o con los viejos PCs que acumulan polvo en un rincón? ¿Reciclar o coleccionar?.


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