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El gatillazo de Penthouse

Muchas de las revistas que se habían hecho con un lugar destacado en los quioscos de medio mundo están sucumbiendo a la llegada de Internet. Algunas de las publicaciones más afectadas son las de temática pornográfica, incapaces de igualar la oferta y el precio de los millones de páginas web de contenido sexual disponibles a un sólo golpe de clic. Penthouse ha sido la última en reconocer sus dificultades financieras, detectadas a partir del boom de la Red.

En sus días más lujuriosos, la publicación consiguió vender más de cinco millones de revistas a lo largo y ancho del mundo. Hoy apenas despacha 650.000 ejemplares, mientras que \”sexo\” continúa siendo uno de los términos más buscados en la Red.

El editor de Penthouse, Bob Guccione, ha reconocido al diario The New York Times que su revista se encuentra camino del cementerio. Aquejado de un cáncer de garganta que le obliga a responder por escrito, Guccione sabe localizar el por qué de esta más que probable muerte: \”No existe ningún futuro para un negocio dedicado a los adultos en el mercado de las revistas. El futuro se ha trasladado definitivamente a los medios electrónicos\”, aclara.

La competencia de los medios digitales a mediados de la década de los noventa obligó a la revista a ofrecer contenidos sexuales más explícitos en sus páginas. La transformación no hizo mucha gracia entre los quiosqueros, que comenzaron a tapar la revista con otras de temática más apta para todos los públicos. La pérdida de visibilidad de Penthouse en los quioscos llegó hasta tal punto que la distribución se restringió, en muchos de los casos, a las librerías pornográficas.

Según apunta el propio Guccione, a lo largo de su historia Penthouse ha obtenido unos ingresos brutos cercanos a los 4.000 millones de dólares y unos netos de 500.000 dólares.

Aunque el sexo continúa siendo una de las mayores estrellas de la Red, la consulta de páginas de estas características se está pinchando en los últimos meses. En la primavera de 1997 el 16,8% de las búsquedas efectuadas en Excite estaban relacionadas con la pornografía. En mayo del pasado año, ese porcentaje se había reducido hasta rondar el 8,5% según datos ofrecidos en una publicación del Instituto de Ingenieros Eléctricos y Electrónicos (IEEE). No obstante, los mismos creadores del estudio reconocen que el sexo aún se mantiene fuerte. Sobre todo porque la Red ha crecido mucho en los últimos cinco años.