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El Gran Hermano en la oficina

Espejos retrovisores para ver al supervisor, iconos de jefes en el Messenger… todas las argucias son pocas para hacer ver que estamos trabajando cuando jugamos al solitario, organizamos las vacaciones o incluso jugamos en Internet.
Pues bien, despídase de tanto descanso entre horas: el Gran Hermano nos vigila.

Cada vez es más común que las empresas controlen lo que hacen sus empleados en horas de trabajo. El caso más sonado ha sido el de Patricia Dunn, una directiva de Hewlett-Packard que contrató de forma ilegal investigadores privados para espiar a miembros de la empresa y a varios periodistas, para averiguar quién estaba filtrando información de la compañía.

El caso más sonado, sí, pero no el único. Son cientos las empresas que espían de forma habitual a sus empleados, sin acaparar tanta atención de los medios de comunicación. Cámaras escondidas en los servicios o seguimiento GPS de los coches de empresa son prácticas comunes, aunque la más popular es sin duda registrar todo lo que los trabajadores hacen en su ordenador.

Mensajería instantánea, correo electrónico y por supuesto la navegación por internet son monitorizados al detalle en empresas como Procter & Gamble, Google o Yahoo. Por lo general, ante la absoluta ignorancia de los que son observados.

Los blogs de los empleados no se escapan a la vigilancia, claro. Cada vez es más común que las empresas tengan una \”política de blogs\” para evitar que los trapos sucios se laven fuera de casa. Lisa Kopp, portavoz del Banco de América, afirma que los blogs del personal contrarios a la política de la compañía podrían llevar incluso al despido.


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