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El precio del todo gratis (II)

La semana pasada reflexionaba sobre el coste que tiene un servicio de Internet, que es gratis para los usuarios y, por tanto, aparentemente puede parecer sencillo de crear y mantener.

Habíamos visto una serie de costes, no solo monetarios, que tenía el servicio para su creador, y como tener éxito se podía convertir en un problema.

Dejé planteadas dos cuestiones que paso a responder.

¿Qué soluciones tiene?; ¿cómo reaccionarán los usuarios a cada posibilidad?

Planteo 3 soluciones, aunque seguro que muchos lectores tendrán alguna más.

1ª.- Convencer a familiares y amigos cercanos para que pongan algo de dinero: el creador piensa que con un poquito más de dinero puede aumentar la capacidad del servidor, mejorar algún aspecto del servicio y ser fiel a sus principios y usuarios más devotos.

En principio, todos contentos o casi: tras un primer alivio inicial, el número de usuarios sigue creciendo y en poco tiempo vuelve a la situación original de atasco.

Sin embargo, los usuarios siguen contentos y le mandan muchos mensajes de apoyo y solidaridad.

2ª.- Con el proyecto en un documento de 11 diapositivas, manda algún e-mail y se pone en contacto con inversores privados. Algunos de ellos, entusiasmados con la idea, le hacen una propuesta para invertir, pero ponen alguna condición: rentabilidad. Se produce algún conflicto de intereses, pero acepta a cambio de que el servicio siga siendo gratuito.

Deja su trabajo para dedicarse a su idea, recibe inversiones, contrata a gente que le ayuda, monta una empresa gracias a su idea y su trabajo obtiene una recompensa.

Ahora es él quién está muy contento además de relajado y, poco a poco, vuelve a tener tiempo para esas actividades que solía realizar antes: ocio y tiempo para su familia. Ésta también se encuentra feliz.

Claro que, ahora, los usuarios más activos y fervientes no son felices: el creador del servicio les ha \”traicionado\” por el vil metal. Algunos huyen despavoridos, pero los más reconocen el valor de la aplicación y que sigue siendo gratis.

La mayoría de usuarios, al ver que sigue sin pagar, tampoco abandona el barco y sigue tan contenta.

3ª.- No hacer nada: aunque no lo parezca, existe la posibilidad de no hacer nada por mejorar lo existente. El servicio es cada vez peor, el servidor se colapsa, la gente no puede acceder… De repente, el crecimiento se para y, es más, cae el número de usuarios.

Aunque ahora el creador de la idea no es feliz del todo, se siente aliviado. El servicio, que es bueno, sigue siendo utilizado por una minoría. Los fieles y devotos del \”todo gratis\” han demostrado que el servicio puede seguir siéndolo.
La mayoría, que solo quería una aplicación útil, se esfuma.

Existe una cuarta posibilidad, que sería la de coge el dinero y corre: aceptar la venta del servicio a una empresa consolidada por una cantidad de dinero. Pero creo que con esa el creador no estaría de acuerdo nunca.

¿Con cuál os quedaríais?; ¿existe la solución perfecta?

Espero vuestros comentarios.


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