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El Senado aprueba la LSSI

El Senado no ha hecho huelga. De hecho ha aprovechado el día para aprobar, tras debatir duramente durante unas cinco horas, el dictamen de la Comisión de Ciencia y Tecnología sobre el Proyecto de Ley de Servicios de la Sociedad de la Información y de Comercio Electrónico. Resumiendo, que ha dado el visto bueno a la famosa y polémica LSSI.

En total se han tenido que efectuar 26 votaciones debido a los cuatro vetos y las casi cien enmiendas que se le habían propuesto. Los dos vetos y las 62 enmiendas que presentaron Izquierda Unida y el Bloque Nacionalista Galego se desestimaron por la ausencia de estos dos grupos, que se unieron a la huelga general.

Anna Birulés, ministra española de Ciencia y Tecnología, defendió de nuevo tanto a la LSSI como a la polémica y reciente enmienda acusada de atentar contra la privacidad de los ciudadanos. La ministra reiteró que estará limitada “exclusivamente a datos de conexión y tráfico y en ningún caso de contenidos, para evitar la creación de perfiles personales y proteger el derecho al secreto de las telecomunicaciones”, y que operará en consonancia con ” la Ley de Protección de Datos”.

El senador del PSOE Félix Lavilla advirtió de la existencia de “una precipitación que ha impedido a los parlamentarios conocer las enmiendas” y tachó el paso de la LSSI por las Cortes como “oscurantista, engañoso y nada transparente, ya que se ha cambiado entera en el Senado sin que la sociedad haya sabido cómo se atentaba contra su intimidad”. También repitió que esta ley no es más que un claro “intento del Gobierno de controlar los medios de comunicación, poner Internet a sus pies y entrar a saco en la intimidad”.

También CiU considera que “el proceso final en el Senado ha sido atropellado” y Coalición Canaria valora que “es un proyecto con luces y sombras”. De todas maneras, ambos grupos han acabado apoyando el avance de la ley.

De todas maneras a la conocida como Ley de Internet le queda aún un último trámite para convertirse en una realidad que no nos quedará más remedio que aceptar. Deberá regresar de nuevo al Congreso, que tendrá que estudiar las modificaciones efectuadas por la cámara alta antes de darle la bendición definitiva. Y, sinceramente, no parece que vaya a resultar muy complicado.


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