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El software entra en el siglo XXI

Durante años, organizaciones de todos los tamaños han sufrido las molestias y los gastos inesperados derivados del despliegue y mantenimiento de una variedad de aplicaciones tradicionales de software que, paradójicamente, nacieron para aumentar la productividad de los sistemas.

Pero una nueva forma de software entendido como servicio y basado en aplicaciones web (Saas) está conquistando con brío el mercado y satisfaciendo las necesidades de negocio de los usuarios. Sin embargo, conviene desmitificar a quienes lo denigran.

La revolución Saas está encabezada por el CRM de Salesforce y por NetSuite. Estas empresas han sabido reconocer a tiempo las ineficiencias inherentes al software tradicional, y su éxito no ha servido en cualquier caso para tapar las bocas de los escépticos que dudan del triunfo a largo plazo de Saas. Esto es lo que dicen:

Saas es aún relativamente nuevo y desconocido. Salesforce.com lleva en el negocio más de cinco años, tiene más de 399.000 suscriptores en 20.500 compañías de todo el mundo y crece anualmente a un ritmo de en torno al 80%. NetSuite tiene ocho años de experiencia y asimismo cuenta con miles de clientes a escala mundial.

Saas no es más que otra versión de la aplicación ASP y otros modelos caducos, y sufrirá el mismo destino que sus precursores. El buen clima económico y el tecnológico –en particular los rápidos avances en el desarrollo de nuevas herramientas- se han combinado para convertir las aplicaciones Saas en instrumentos más acertados que los anteriores, sobre todo por la fuerte apuesta por el outsourcing (cada vez más extendido) de Saas.

Saas únicamente libra a las empresas de los gastos de licencias de software. No sólo alivia a las compañías de esos honorarios tradicionales y perpetuos, sino que también elimina la necesidad de realizar inversiones adicionales en infraestructuras para apoyar nuevos usos.

Saas es sólo para las pymes. Las firmas de cualquier tamaño aprovechan Saas. La adaptabilidad de la nueva generación de estas soluciones permite a los usuarios probar su fiabilidad y funcionamiento bajo demanda, y paulatinamente incrementar su adopción.

Saas sólo se aplica a usos como el CRM y la automatización de la fuerza de ventas. No es cierto; vale prácticamente para cada necesidad de gestión que le pueda surgir a una empresa.

Saas tendrá un impacto menor sobre la industria del software. Los últimos estudios e investigaciones sobre adopción de programas por parte de las compañías parecen sugerir justamente lo contrario. El propio Bill Gates, presidente de Microsoft, ha alertado sobre cómo cambiará el mercado el auge de Saas.

Será fácil para los vendedores de software establecidos ofrecer Saas y dominar el mercado. No, a menos que sean capaces de reconstruir sus culturas empresariales para orientarlas más hacia el servicio que hacia el producto.

Saas es sólo para usuarios corporativos. Cualquiera que emplee McAfee o Symantec se suscribirá probablemente a los servicios Saas. Negocios pequeños y medianos, usuarios domésticos… Y quizás sea todavía demasiado pronto para afirmarlo, pero el juego online y el vídeo bajo demanda también pueden ser considerados formas de Saas.


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