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Emprendedores en tiempos de crisis

Montar un negocio es siempre una tarea complicada. Hacerlo en tiempos como los que corren es muy parecido a un suicidio. Pero la economía sigue en marcha; lenta, pero camina. Y hay emprendedores que desafían a los tiempos y lanzan sus ideas en medio del temporal, confiando en que lo peor ya ha pasado; confiando en Internet como una plataforma para compartir inquietudes y hacer negocios.

Aunque agazapadas, las ideas y nuevos modelos de negocio están ahí; existen los \’emprendedores en tiempos de crisis\’. A contracorriente, como Oscar Wilde en la Inglaterra victoriana, algunos aventureros hacen oídos sordos a los despidos, quiebras y cierres que azotan la Red; cierran los ojos ante el mercado y los analistas que hunden los proyectos puntocom. No se trata de iluminados que han encontrado por fin el Grial que convertirá en oro los emprendimientos online: simplemente creen en las posibilidades de la Red por encima de la especulación, esperan que la publicidad online retome una senda racional y apuestan, en definitiva, por una lógica que se imponga sobre la actualmente lúgubre realidad

Vicente Manjón Guinea no es un elegido que ha visto la luz que otros apagaron al final del túnel. Su ventaja es que ha cabalgado a lomos de macroproyectos nacidos en el \’boom\’ de Internet y ha aprendido qué es lo que no debe hacerse. Sabe que el adjetivo \’virtual\’ se puede aplicar a muchas cosas de Internet, pero no a las cuentas… Su experiencia en proyectos frustrados como Ecuality o la versión española de Kataweb (del grupo de comunicación italiano Espresso) es una plataforma para hacer \”otras cosas\”, a la vez que le autoriza como voz de los ahora desheredados. Conocer desde dentro qué ha fallado es un buen punto de partida, que se resume en pocas palabras: \”por mucho dinero que tires no llegarás más lejos\”.

Su reto es doble: no sólo ha hipotecado su tiempo en un proyecto online, sino que se ha arriesgado a apostar por lo que le gusta, independientemente de las posibilidades de transformar en dinero sus ideas: la Literatura. Con mayúsculas. Satiria.com no es sino la realización de un sueño: un lugar donde se trate a las letras con el conocimiento y respeto que merecen. A través de noticias, reportajes, opiniones, críticas y recomendaciones ha creado un altar para el Libro, donde le rinde un homenaje y del que, por supuesto, le gustaría comer. Algún día…

Manjón estudió Ciencias de la Información en la Complutense y dio varios tumbos laborales mientras completaba su formación académica. Inscribió la tesis sobre La obra periodística de Muñoz Molina, a la que no ve fecha de cierre pero cuyo trabajo puede aprovechar para un ensayo sobre el escritor de Úbeda. Entre masters sobre diseño gráfico o técnicas de comunicación institucional se le apareció Internet…

¿Cuándo te atrapó la Red?

Mis primeros pinitos en Internet los hice colaborando para La Estrella Digital\”. Supongo que no hará falta decir que no cobraba un duro, algo asumido en los comienzos en periodismo. En ese medio enviaba artículos literarios que parece que gustaron, por lo que empezaron a publicarme uno a la semana. Después me llamaron para entrar a hacer prácticas durante el verano en la sección de opinión, pero justo al mismo tiempo me ofrecieron un trabajo en Internet y remunerado: escribir una crónica de actualidad y otra de deportes para la naciente Terra.

Yo acepté encantado. Creo que ese fue el momento en el que Internet me atrapó. Quizá porque la crónica tenía que estar enviada antes de las ocho de la mañana y a eso de las tres o las cuatro de la madrugada yo me conectaba para ver que había ocurrido en el mundo. Esa sensación de estar trabajando en casa, en silencio, y tener múltiples ventanas abiertas y observar lo que está ocurriendo en todo el planeta, mientras la ciudad duerme, es indescriptible. Bueno, ahora quizá esto se vea un tanto idílico y hasta ridículo. ¿Quién no tiene hoy día Internet en casa? Pero hubo un tiempo en que Internet sonaba a chino y yo me sentía entre los privilegiados, era uno de los admirados por las posibilidades de Internet.

¿A qué te dedicaste en Ecuality y Kataweb?

En Ecuality entré como \’coordinador de libros\’, pero al poco tiempo me \’ascendieron\’ a Editor de Contenidos. Allí me encargué de todo lo que conllevaba la redacción, organización y actualización de los contenidos relacionados con los libros. Diseñé una ficha técnica de cada libro, un poco al estilo Amazon, e incorporé una pequeña reseña para cada título que sirviera como consejo al visitante.

En Kataweb trabajé como Coordinador Jefe del canal de Literatura. A los italianos les entré con un proyecto debajo del brazo sobre un canal especializado en literatura, que contemplaba desde el árbol de navegación, la estructura, el diseño y las secciones del site, hasta los proveedores necesarios y las fuentes de ingresos para que el proyecto fuese rentable. Con ese esfuerzo y el respaldo del Grupo Espresso en cuestión de marca y publicidad podría haber sido uno de los canales de literatura más competentes del mercado.

¿Por qué crees que los dos se fueron a pique?

Son dos casos distintos. Ecuality es el típico caso relacionado con la burbuja especulativa; allí había mucha gente que no tenía ni idea de lo que tenía entre manos. Habían oído hablar de que en esto de Internet lo que había que hacer era gastar y gastar dinero, en vez de administrarlo, y muchos lo dilapidaron viviendo a cuerpo de rey. Todos esos gestores que tuvo Ecuality y que venían de otras empresas avalados por su trabajo, llegaron con la idea de fundirse los 3.000 millones que el BBV, Acciona y alguno más pusieron sobre la mesa. Lo que en un principio fue la concepción de uno de los mayores proyectos de comercio electrónico jamás pensado hasta entonces en España, se convirtió en un despilfarro de dinero, en un continuo tirar de tarjeta VISA, sin ninguna proyección de futuro ni rentabilidad. \”Cuando se acabe el dinero ya vendrán a poner más\”, pensaban. Pero el grifo se cerró, como era normal, y Ecuality dejó tras de sí un agujero, creo recordar, con cerca de 5.000 millones de pesetas.

Ese fue el resultado de tanta fiesta, tanto marketing despilfarrador, tanto viaje a costa de la empresa y tanto desprecio por el trabajo diario y en silencio.

Kataweb entró en España con unos aires demasiado subidos. Primero alcanzó un pacto con E-media, que más tarde se rompería. El Grupo Correo negoció con ellos para entrar como accionista, pero tampoco se llegó a ningún acuerdo. Y así el tiempo iba pasando. El portal estaba ya montado, pero faltaba el despliegue de marketing y publicidad. La crisis se echó encima y Kataweb, al no encontrar ningún partner para poner un pie en España, decidió cerrar y replegar velas a Italia. Allí es cierto que son el número uno, pero las pérdidas que arrastra también son considerables, sobre todo si se tiene en cuenta que por aquel momento la plantilla en Roma la constituían más de 300 trabajadores.

En España no hubo, como en Ecuality, un problema de derroche de dinero. En Kataweb España eramos 35 trabajadores y el producto era bastante bueno, e incluso competitivo, diría yo… pero volvemos a lo mismo: los cargos ejecutivos, los que deberían haber sido unos tiburones en busca de negocio, estaban más preocupados por su coche de empresa, por los metros cuadrados de su casa o por los viajes y hoteles pagados por la empresa, que por realizar su trabajo. Kataweb no salió en el momento en el que debió hacerlo y el fantasma de la crisis se le echó encima. Por supuesto, ya no pudo hacerlo porque ya nadie invertía en Internet.

¿Qué aprendiste de tu paso por Ecuality y Kataweb?

Lo que aprendí es que no se puede poner un negocio en manos inexpertas. En Internet, en los negocios que se crearon entonces, se generó una conciencia de despilfarro, de alegría por el buen vivir y el pelotazo rápido; y una cosa está clara: para hacer una casa primero hay que poner un ladrillo y después el otro. En estas empresas no había nadie que quisiera llevar ladrillos. Todos eran capataces. Pero la lástima es que ni siquiera sabían qué era lo que querían construir.

Por otro lado, en el aspecto positivo, tras haber pasado por Kataweb aprendí a hacer todo lo necesario para llevar adelante un proyecto: negociaciones, búsqueda de proveedores, ideas de marketing y publicidad, establecimiento de acuerdos productivos. Toda esa labor la realicé sin saber, claro está, que jamás saldría a la luz.

¿Cómo surgió la idea de Satiria?

Pues surgió precisamente porque después de tanto esfuerzo pensé que era un crimen tirarlo todo por la borda. Aquél proyecto que desarrollé para Kataweb lo retomé. Lo mejoré bastante, ya que en el Grupo italiano la mitad de las cosas previstas se quedaron por el camino entre Roma y Madrid, y lo subí a la Red, empujado por el amor propio y por la creencia en que saldría adelante. Lejos ya de tanta pompa festiva.

¿Cómo se te ocurre embancarte en un proyecto semejante en un momento en que nadie da un duro por Internet? ¿Qué le dirías al que te diga \”Tú estás mal de la cabeza\”?

Un proyecto como Satiria, no me cabe ninguna duda, puede salir adelante y ser muy rentable. Ya no estoy hablando de cantidades astronómicas, sino de trabajo diario y continuado. Tampoco hablo de plantillas de 50, 60 ó 100 trabajadores. Eso en Internet hoy día es insostenible. Una empresa que quiera ser rentable en Internet, hoy por hoy, necesita empezar con 5 ó 6 trabajadores como mucho. Porque hay que esperar un tiempo a que la gente se acostumbre a vivir con Internet o bien a que las nuevas generaciones tomen el mando, ya familiarizadas con las nuevas tecnologías. Ahora estamos en ese proceso de transición hacia una nueva economía y una nueva forma de hacer negocio, pero haberse lanzado de cabeza con tanta anticipación ha sido, para muchos, un suicidio.

¿Por qué crees que será diferente tu proyecto de los que ahora mueren o malviven de la Red?

Por la reducción en los gastos. Satiria no necesita miles de millones para darse a conocer y después morir al año o año y medio. Esto se ha convertido en una carrera de fondo, y perdurarán aquellos por el camino no hayan ido tirando los valores que sustentan. Es decir, que tarde o temprano se impondrá la calidad del producto, como se impone en todas las cosas. Una de las cuestiones principales de Satiria.com es mantener una calidad en los productos que difícilmente sea igualable. Estoy seguro, convencido, de que no hay nada en la Red en español que ofrezca algo relacionado con la literatura que pueda ser tan potente como Satiria, y que sepa combinar con acierto la idea arcaica de los libros con la visión novedosa de Internet. Satiria ha apostado mucho por la atracción visual, con páginas que se carguen rápido, y con textos animados, no muy largos, pero a la vez críticos y rigurosos.

En estos \’malos tiempos para la lírica\’, no parece que sea precisamente la Literatura el camino para hacer dinero en la Red… ¿Por qué Literatura y no cualquier otra cosa en principio más fácilmente convertible en dinero?

Yo creo que los libros, así como los discos y los vídeos-DVDs, serán los productos rey de la Red. Digo esto porque nadie quiere comprar un producto perecedero si no lo ha visto. Tampoco nadie quiere comprar un coche si no está seguro de que le convence, ya que es mucho dinero el que arriesga; y para saber si le convence debe verlo y probarlo varias veces. Sin embargo, un libro no es un producto perecedero, como tampoco excesivamente caro. Es el producto adecuado para venderse por Internet.

Satiria no es un \’hobby\’… ¿Cuál es su modelo de negocio?

En realidad sí es un hobby, pero ¿no hay muchos negocios que comenzaron como hobbies para terminar dando dinero? Si existe la posibilidad de hacer negocio y encima uno disfruta con ello, yo creo que es la ecuación apropiada para sacar las cosas adelante. Hay cuatro flujos de negocio contemplados, entre los que cabe el e-commerce, la publicidad en la web, la publicidad como marketing relacional directo y la venta de contenidos de banda ancha. Pero todo ello contemplado con vistas a un futuro próximo.

¿Por qué crees que la publicidad en Internet se ha hundido? ¿Crees que está cerca su recuperación?

La publicidad en Internet se ha ido a pique porque se le ha enfocado mal desde el principio. Quien toma entre sus manos un periódico y ve la publicidad de una tienda de ropa o de libros o de lo que sea, no tiene la posibilidad de comprar algo en ese momento. En Internet, si hay alguien que lo desea comprar lo puede hacer tan sólo con pinchar el banner y entrar en la página del producto. Sin embargo, esto que es un valor añadido, se ha convertido en el principal valedor de la publicidad en Internet frente a los medios escritos convencionales, y eso es el gran error. La publicidad se recuperará cuando se consoliden aquellas páginas que perduren gracias a su calidad, pero tendrá que pasar tiempo, bastante tiempo. No obstante ya se están estudiando modelos de publicidad en Internet que pudieran ser más efectivos, porque medir su efectividad con el famoso click throught es un grave error.

¿Cómo has encontrado el mercado de receptivo a nuevos proyectos?

Es un momento bastante difícil, porque ahora mismo todo el mundo está parado. Pero por otra parte, también creo que es el momento para ir \”piano piano\”.

¿Qué respuesta del público ha tenido Satiria en sus primeros meses de vida?

Satiria tiene tan sólo dos meses de vida y actualmente estamos en 4.000 visitas al mes con cerca de 80.000 páginas vistas. Creo que no está mal en cuanto a la progresión, sobre todo teniendo en cuenta que no se ha hecho ningún tipo de publicidad ni de marketing. A la gente los buenos productos le gustan, y eso pasa de boca en boca o de mail en mail. La calidad es la única razón por la cual tú puedes fidelizar a alguien.

Estando metido en el mundo de los libros y la Red, ¿qué opinión te merecen los e-books y todas las tecnologías y software nacidas para sustituir al papel?

El tema de los e-books yo sólo lo veo rentable cuando los textos o los libros que se ofertan sean difíciles de conseguir porque, bien se han descatalogado, o bien porque es un ejemplar rarísimo y difícil de encontrar. No creo que tenga mucho éxito los libros electrónicos siempre y cuando el libro se pueda comprar en cualquier librería, o cuando se comercializan dispositivos verdaderamente amigables para la lectura. La mayoría de la gente prefiere leer un libro en papel que en una pantalla. Otra cosa sería si los e-books, como ya apuntan algunas propuestas entre los cómics o la literatura erótica, estuvieran acompañados de una animación, un gráfico, una serie de fotografías, etc., que lo hiciera a la vez que legible, atractivo a la vista. El secreto está en el impacto visual.

¿Qué aporta Internet a la Literatura y al mundo del libro?

Búsqueda de información, libros descatalogados, obtención de datos para elaborar artículos, tesinas… Muchas cosas, pero todas relacionadas con el flujo de la información. La pena es comprobar que tras teclear el nombre de un escritor en un buscador te aparecen un montón de páginas, pero el 90% es paja…

¿Qué le dirías a un emprendedor que aparca su idea a la espera de mejores tiempos? ¿Crees que estos llegaran pronto?

Le diría que la aparque de por vida, porque nunca llegarán mejores tiempos. Cuanta menos competencia, mejor.

¿Cuál es el futuro de Satiria? ¿Qué proyectos tienes en mente dentro y fuera de Satiria?

Pues, como decía Txapela, ¡vivir de mi mujer hasta que pueda vivir de mis hijos! En serio, si Satiria saliera bien, montaría un canal especializado en cine latino. De hecho es algo que está medio preparado. En el momento en que se quisiera sacar adelante, en dos semanas estaría listo para funcionar. Pero primero demos un paso y luego el otro, ¿o no?


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