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Empresa de software con doctorado de Oxford

¿Quiere simular que pasa si uno de sus obreros se cae de un andamio? ¿Está preparando una ponencia sobre el peligro de cruzar un paso de cebra en rojo? ¿Quiere mostrar cómo encaja su contrincante una llave de judo? En general, si quiere simular el comportamiento exacto de una persona antes de un accidente, una moción específica o un salto al vacío, la solución se llama Endorfin , un software que le ayuda a recrear movimientos humanos en tiempo real.

The Economist nos habla de la empresa NaturalMotion, autora y propietaria de dicho software. Sus autores son Torstein Reil (su actual CEO), que es biólogo y tiene un doctorado por la Universidad de Oxford en Sistemas Complejos, y Colm Massey, un matemático que lideró el proyecto Virtual Human en MathEngine, una empresa de software dedicada a la creación de caracteres virtuales para todo tipo de entornos. Ambos, con David Raubenheimer, otro zoólogo de Oxford compañero del primero, fundaron NaturalMotion. Su producto estrella es Endorfin.

La empresa ha conseguido financiación de los sectores de videojuegos, ocio y simulación, y es una buena demostración de la interacción entre científicos, financieros y gestores. Según el artículo de The Economist, Torstein se encontraba haciendo su doctorado en zoología sobre las funciones motrices del cuerpo humano cuando se dio cuenta de la aplicación de trabajo al mundo de los negocios.

Las ventaja de los caracteres creados con este software -ya sean seres humanos, dinosaurios o caballos- es la verosimilitud con que recrean la realidad. Sus elementos corporales -por ejemplo, medidas, dimensiones y límites de sus músculos y cartílagos- se basan en datos reales antroponométricos de varias fuentes contrastadas. Al contrario de lo que sucede con creaciones de otro tipo de software, los muñecos de Endorphin se mueven de la forma más realista posible. Si se empuja a uno de ellos, en vez de simplemente caerse, tratará de equilibrarse y volver a ganar la vertical como lo haría una persona empujada por detrás. Si se le bloquea como lo haría una jugador de rugby su comportamiento es casi humano, cayendo posiblemente agarrado a su oponente.

A ver si la industria de la construcción lo utiliza pronto para salvar vidas humanas.

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