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En el fondo del mar

¿Dónde están las llaves para que América Latina acceda a Internet a alta velocidad? Si esta pregunta se la hiciésemos a las empresas Emergia, 360Networks, Global Crossing y New World Network, la respuesta sería unánime: en el fondo del mar. Estas cuatro compañías están tendiendo inmensas redes de cable submarino para unir los principales mercados latinoamericanos entre sí, con Estados Unidos y el resto del mundo.

Las tres mayores redes son las de Global Crossing, 360Networks y Emergia, que prácticamente rodean todo el continente, desde Miami, como ubicación más al norte y punto de conexión con las redes norteamericanas hasta Buenos Aires y Santiago de Chile como puntos más sureños. Por su parte, New World Network prefiere concentrarse en el Caribe y América Central.

La que se ha dado más prisa en terminar el trabajo ha sido Emergia, la compañía del grupo Telefónica, que tiene su sede central en la capital de Uruguay, Montevideo. El pasado mes de marzo Emergia terminó la construcción de su anillo latinoamericano de fibra óptica: 25.000 kilómetros de cable con una capacidad inicial de 40 Gigabits por segundo y un coste global de 1.300 millones de pesetas. La red ya está totalmente operativa y ofrece servicios a compañías de telecomunicaciones y proveedores de Internet.

Global Crossing es otra de las compañías que han apostado fuerte por el mercado latinoamericano. La empresa es propietaria de una red mundial de fibra óptica que a mediados de este año tendrá más de 160.000 kilómetros de longitud y llegará a los cinco continentes. El pasado mes de febrero Global Crossing nombró a José Antonio Ríos presidente de la compañía para América Latina y el Caribe. Ríos fue anteriormente presidente de Telefónica Media y máximo responsable de DirecTV Latin America.

Esta misma semana Global Crossing hizo llegar su cable a Santiago de Chile. Actualmente la empresa ofrece sus servicios en Argentina, Brasil, México, Chile y Panamá, y próximamente lo hará también en Perú, Venezuela y Colombia.

El tercer nombre a tener en cuenta en este mercado es el de la compañía canadiense 360Networks, que también esta semana ha dado un paso más al conectar su red submarina con la ciudad brasileña de Rio de Janeiro. Le seguirán Sao Paulo y Buenos Aires a finales de este año. Cuando la red latinoamericana esté totalmente terminada, lo que en principio sucederá en 2002, tendrá en total 29.000 kilómetros de fibra óptica.

Finalmente, la compañía New World Network terminó el pasado mes de febrero la primera fase de su plan para conectar mediante cable submarino América Central, México, Estados Unidos y el Caribe.

Las inversiones de las que estamos hablando oscilan entre los 450 y los 2.000 millones de dólares. Son cifras muy altas que reflejan el convencimiento de estas compañías de la necesidad de construir una infraestructura digna para las comunicaciones en América Latina. Por estas redes deberán viajar a toda velocidad cantidades ingentes de información multimedia… siempre y cuando las previsiones de las consultoras y otras compañías especializadas no estén equivocadas.

Emergia, Global Crossing, 360Networks o New World Network esperan sacar fruto de la demanda de banda ancha que en América Latina, según The Yankee Group, crecerá anualmente a un ritmo del 68% hasta el año 2006. Estas empresas cruzan los dedos para que sean ciertas también las previsiones sobre el tirón que el número de usuarios latinoamericanos de Internet debe experimentar en los próximos dos o tres años, y que un informe reciente de Accenture y el BSCH cifraba en 44 millones de usuarios en 2003, lo que supondría el 10% de los internautas que habría en todo el mundo por esas fechas.


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