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En el ordenador de mi empresa me busco otra empresa

No nos engañemos: al PC de la oficina le damos numerosos usos que no están precisamente relacionados con el trabajo. Por ejemplo, buscar otro empleo. Una cuarta parte de los trabajadores estadounidenses que usa un ordenador admite que lo utiliza para buscar una nueva ocupación durante las horas laborales, según una encuesta de Hudson Highland Group.

Robert Morgan, directivo de Hudson Talent Management, comenta que se trata de una de las formas con las que los trabajadores tratan de equilibrar su vida profesional con la personal. \”Como pasamos tanto tiempo en la oficina, es el único tiempo que tiene mucha gente para programar entrevistas de trabajo\”, dice.

Sin embargo, hablamos de una práctica que puede ser peligrosa si el jefe se entera, aunque a los empleados no parece importarles mucho. Vamos, que no están por la prudencia: nada menos que uno de cada tres piensa que sus superiores no tienen ni idea de sus utilizaciones personales del PC.

La mitad de los oficinistas encuestados dijo que sus compañías supervisan su uso del ordenador; de este porcentaje, las tres cuartas partes creen que sus jefes están perfectamente al tanto de si trabajan con sus máquinas o están leyendo horóscopos online.

Pero, según Morgan, una vez que una persona ha decidido buscarse las lentejas en otra parte, le importa bastante menos que su superior se entere de lo que hace o deja de hacer ante la pantalla. Este experto aconseja a los rectores de las compañías que mejor se dediquen a averiguar por qué alguno de sus subalternos quiere hacer las maletas.

Aunque, evidentemente, no es algo que afecte sólo a los escalafones inferiores. El 24% de los directivos admitió que también busca otras oportunidades laborales en el trabajo. Además, más de dos tercios de los empleados dijeron que pasan bastante de su tiempo laboral enfrascados en correos electrónicos personales, navegando por la Red, en chats o blogueando. En fin, nada que no sepamos ya. Un 1% invierte más de dos horas al día en tales actividades.

Sin embargo, son muchas veces las propias compañías las que fomentan estas prácticas en las oficinas, naturalmente por razones comerciales. El diario El País informaba ayer de algunos casos al respecto.

Claro que los problemas de verdad pueden llegar para los aficionados a las páginas porno, ya que muchas de estas webs no entienden de botoncitos y son capaces de multiplicarse casi hasta el infinito.


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