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España empuja el ADSL europeo

España es el país europeo en el que más ha crecido el número de accesos de banda ancha durante 2001, según datos de IDC. El aumento del 140% en las conexiones a alta velocidad nos sitúa dentro del grupo de los países más desarrollados en este terreno.

El analista de telecomunicaciones de IDC Jaime García Cantero atribuye este fuerte incremento a “la apuesta de Telefónica por la tecnología ADSL, que ha tenido un éxito espectacular en la última parte del año”, a lo que habría que añadir la fuerte competencia surgida en los últimos tiempos, con las ofertas de Ya.com, Wanadoo, eresMas, entre otros.

Aunque tanto las pymes como los hogares han acogido bien las virtudes de contar con una Tarifa Plana de 24 horas de acceso a alta velocidad, Cantero puntualiza la calidad ofrecida hasta ahora no es suficiente para muchas de las aplicaciones multimedia que ya se ofrecen y las que están por llegar.

En Europa Occidental, según demuestra el estudio de IDC European Broadband Services 2000-2005, la implantación masiva de las conexiones de banda ancha se ha visto frenada por regulaciones inapropiadas, problemas técnicos de los operadores, falta de competencia eficaz y accesos que no ofrecen lo que prometen.

No se puede hablar de ‘mercado común’ en cuanto a la oferta de acceso a alta velocidad, ya que varía mucho dependiendo de cada país, tanto en precios como la elección de tecnología. Pero, según IDC, cuando llegue 2005 la disponibilidad de acceso y servicios de banda ancha con buena calidad será una realidad para gran parte de Europa Occidental: en ese año habrá alrededor de 51 millones de conexiones de banda ancha, que generarán ingresos de casi 15.000 millones de dólares.

De entre las diversas posibilidades de acceso a alta velocidad, IDC declara ganadores en 2005 al ADSL, el cable y el acceso inalámbrico fijo mediante banda ancha (BFWA); aunque países como Suecia e Italia empezarán a desplegar acceso directo por fibra.

Para que el futuro pintado por IDC sea real se han de conjugar los esfuerzos de una serie de actores —gobiernos, organismos reguladores y operadores— apoyados por el desarrollo consensuado de tecnologías cuyos estándares permitan la universalización. El desarrollo de nuevos servicios que precisen banda ancha contribuirá decisivamente a que los usuarios demanden nuevas tecnologías.


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