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Estados Unidos presenta las líneas maestras para evitar ciberataques

Las secuelas de los ataques terroristas del 11-S toman forma en Internet. Washington presentará a lo largo del día de hoy sus nuevos planes para enfrentarse a posibles ataques cibertorristas.

Aunque los detalles concretos de la iniciativa aún no se han dado a conocer, la Casa Blanca ha optado por ponerse la tirita antes de que aparezca la herida al advertir que los nuevos planes no serán del agrado de todo sector tecnológico. Por eso, precisamente, una vez que sean presentados hoy, se abrirá un plazo de dos meses para que la comunidad tecnológica aporte o modifique ideas. De esta forma, el presidente de Estados Unidos, George Bush, podría presentar la versión definitiva antes de que concluya el año.

El borrador con las principales propuestas del Gobierno estadounidense –unas sesenta, aseguran las personas que han tenido acceso a ellas– están dirigidas a los ciudadanos, empresas, industrias y agencias gubernamentales. Washington hará especial hincapié en los dos primeros grupos: el de las personas que acceden a Internet desde su casa y las compañías. Nada extraño teniendo en cuenta que entre ambas controlan el 85% de la red de computadoras del país.

Las líneas maestras del borrado abogan por adoptar medidas encaminadas a incrementar la seguridad. Así “se conseguirán mejores resultados que los que se obtendrían apostando por las regulaciones o aprobando leyes”, ha señalado Richard Clarke, conocido por el ser el ‘Zar’ de la seguridad del gabinete Bush. “La regulación… no es la solución en este caso”, añadió.

Las recomendaciones que contendrá el plan van desde que los usuarios varíen de forma habitual sus claves secretas hasta crear centros donde puedan compartirse las vulnerabilidades que se detecten.

Asimismo, está previsto que los proveedores de acceso a Internet de alta velocidad ofrezcan conjuntamente con su servicio programas antivirus y otras herramientas que contribuyan a la seguridad durante la navegación. Por otro lado, el informe recomienda al gobierno federal que no instale redes inalámbricas hasta que demuestren que gozan del suficiente grado de seguridad.

Los primeros esbozos del plan para evitar ciberataques provinieron del propio gobierno de Estados Unidos. Desde entonces se ha creado un debate en el que muchas de las propuestas son criticadas y otras reciben el visto bueno, casi siempre con matices. “Si hubiéramos anunciado el plan sin la participación de las personas que deben cumplirlo no hubiéramos conseguido el grado de cooperación que necesitamos”, señaló Clarke.

Todo el debate ha estado salpicado de acusaciones veladas. Por eso Clark tuvo que salir al pasado de los rumores que aseguraban que varias compañías habrían presionado al gobierno para quitar o modificar propuestas que hubieran incrementado su coste de negocio.


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