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Ferias virtuales: cómo liderar el mercado ferial

Si solemos navegar por Internet dentro del mundo ferial, habremos observado que la denominación \”feria virtual\” es un término muy utilizado, pero que se aleja bastante del concepto que, como profesional, tengo de ella. Por tanto, hoy en día podemos distinguir dos versiones diferentes de mostrar una feria en la Red: las páginas web de los salones feriales y las webs propiamente denominadas ferias virtuales.

Las páginas web de salones feriales ofrecen un servicio de información continua sobre una feria física y despejan cualquier duda tanto a visitantes como expositores acerca de las condiciones de contratación, horarios, hoteles, viajes… Con estos datos, la persona interesada puede establecer a priori los objetivos de su visita a la feria.

Por su parte, las webs que se autodenominan feria virtual son, en su mayoría, pequeños espacios publicitarios, actualizados más o menos periódicamente, donde se visualizan los productos y las ofertas, y donde puede solicitarse el envío de información más completa; pero que, repito, distan mucho del concepto real de lo que es y debe ser una feria virtual. El reto, por tanto, está latente en el mercado, ya que como dicen Jack Trout y Al Ries en su libro Las veintidós leyes inmutables del Marketing, según la Ley del Liderazgo \”es mejor ser el primero que ser el mejor\”.

Internet puede convertirse, así, en una feria de los pies a la cabeza: cuenta con el recinto, en este caso un espacio virtual; dispone de herramientas para realizar una buena promoción comercial, y el comercio electrónico permite la compra venta de productos y servicios.

Pero, para ello, es preciso que se produzca un mayor desarrollo tecnológico y que, por ejemplo, lleguemos a saber explotar al máximo las posibilidades de la videoconferencia. Al visitante hay que ponerle siempre las cosas fáciles y si la visita no es física, sino a través de la Red, con mayor razón, ya que en nuestro caso se trata de su primer contacto de la temporada con nuestra feria. La página debe cumplir, por tanto, con unos requisitos que vayan en esta dirección: rapidez, simplicidad, fiabilidad, estética…

Si analizamos, además, los beneficios que Internet puede ofrecer al entramado del marketing ferial, veremos que estos son innumerables: mediante los denominados enlaces, la web de una feria permite sinergias con las actividades culturales, lúdicas, etcétera, de la ciudad en la que ésta se celebra.

Para expositores y visitantes, los beneficios son también múltiples: además del precio, podemos destacar como principales atractivos de la feria virtual la comodidad y el horario. Pero, además, la feria online le sirve al visitante para organizar su visita al evento físico, ya que previamente ha podido navegar por los diferentes stands, ha contactado con los expositores, ha planificado incluso un calendario de entrevistas con aquellos que le interesan especialmente… En fin, que la virtual le ayuda a rentabilizar al máximo su visita a la feria tradicional.

Estoy convencido, en resumen, de que ha nacido un nuevo canal de negocio que sumar a los ya existentes, en este caso, un complemento a las ferias físicas; una estrategia con un brazo virtual y otro real con el objetivo de atraer, potenciar y fidelizar las relaciones con los clientes y visitantes a las ferias. De nosotros depende. España tiene ante sí una magnífica oportunidad para ponerse a la cabeza en el Siglo XXI dentro del apasionante mundo ferial.



Rafael Muñiz es presidente del Foro Internacional de Marketing


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