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Fuga de cerebros en Google, mientras las editoriales plantan cara a su megabiblioteca digital

Fuga de cerebros en Google. El vicepresidente, Wayne Rosing; una de las leyendas de la compañía, Cindy McCaffrey; y hasta el cocinero, que montará una cadena de restaurantes en Silicon Valley, abandonan la compañía. ¿Por qué? Pues básicamente por el muchísimo dinero que han ganado con las acciones de la empresa, que recibieron en forma de stock options cuando Google salió a bolsa. Ahora, la pregunta es: ¿Pagará caro el buscador las consecuencias de su entrada en el parqué, al estilo de la catástrofe protagonizada por tantas y tantas puntocom?

Parece que el poder del dinero es, evidentemente, superior a las ventajas que reporta trabajar en una empresa innovadora, en el coloso de la Red, un lugar donde los empleados pueden llevarse el perro a la oficina o caminar descalzos por la misma.

Pero no acaban aquí los problemas para el buscador, con ser grave el goteo de pérdida de capital humano que está padeciendo. Su proyecto de crear una megabiblioteca en la Red, poniendo a disposición de los usuarios 15 millones de libros, ha chocado con los intereses de un importante grupo de editoriales académicas, que lo definen como una infracción a gran escala de los derechos de propiedad intelectual.

El director de la Asociación de la Prensa Universitaria de EEUU, Peter Givler, ha remitido una carta al buscador para protestar por un proyecto (necesita registro) que, según dijo, podría ir contra los intereses económicos de sus 125 miembros, que publican 750 diarios académicos y 11.000 libros al año.

Curiosamente, el eslógan corporativo de Google es \”no hacer el mal\”; consecuentemente, ha insistido en que su proyecto respetará la legislación que protege a los autores. En la carta, Givler exige a la empresa que responda a 16 preguntas acerca de las dudas que tiene en este sentido en un plazo de 30 días.

La ley permite a Google escanear legalmente los ejemplares publicados antes de 1923, pero los libros recientes plantean más problemas. Editoriales destacadas, como John Wiley & Sons y Random House, también han hecho llegar a Google su preocupación por el proyecto. \”No comprendemos cómo la compilación de este material por parte de una compañía con ánimo de lucro puede considerarse un uso justo\”, dijo Allan Adler, director de la Asociación de Editoriales de EEUU, la principal agrupación de la industria del sector.

Al margen de estas editoriales estadounidenses, las críticas también le han llegado a Google desde Europa, fundamentalmente desde Francia, donde muchos analistas creen que el proyecto de digitalización potencia sobremanera el inglés pero margina a otras lenguas.

Por otra parte, la compañía está registrando en los últimos días máximos anuales en bolsa ante su posible entrada en el S&P 500. Pese a que uno de los requisitos para entrar en este índice es llevar cuatro trimestres consecutivos de beneficios -Google lleva dos-, no sería la primera vez que el S&P 500 hace una excepción y permite a una empresa ingresar sin cumplir esta condición.


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