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Gator afila las uñas

La última arma de la publicidad online va un poco más allá de la intrusión. Si ya hay quien se siente molesto cuando se le abren pop-ups cuando navega plácidamente, saltará de la silla cuando compruebe que a través de éstos se le descargan programas en su computadora.

Algunos fabricantes de software han reclutado sitios web para que los visitantes no sólo vean su publicidad, sino que de paso se descarguen sus programas. La táctica menos onerosa consiste en lanzar un pop-up al navegante que pregunta \”¿Quieres bajarte este software?\”; y si el incauto pincha el \’sí\’ —normalmente activado por defecto— la aplicación queda automáticamente instalada en su computadora. Esta maniobra se basa en la tendencia de la gente a dar el \’sí quiero\’ antes de pensarlo dos veces, aunque lo legal sería que fuese el usuario el que requiriese la instalación del software.

En los casos más sangrantes, ni si quiera se pregunta al internauta si quiere el software, aunque estas prácticas suelen encontrarse cuando se navega por aguas oscuras (nodos pornográficos y similares). Navegando por esas aguas turbulentas, no es extraño encontrarse con el escritorio tiene un nuevo icono no deseado, normalmente programas para cortar la conexión a la Red y reemplazarla por otra mucho más cara, o un virus que redirige la navegación hacia sitios web para adultos.

Uno de los sospechosos habituales la hora de utilizar técnicas agresivas, Gator, ha demostrado la agilidad para manejar sus uñas retráctiles. Su software servía en principio para gestionar contraseñas, dando de alta automáticamente al usuario y almacenando palabras clave, pero también permitía a la compañía que lo distribuye gestionar la publicidad de las páginas que visitan los navegantes, hasta el punto que se dedicó a tapar los anuncios de los demás con los suyos, desatando las iras de usuarios y anunciantes.

Aunque dio marcha atrás cuando le comenzaron a llover los improperios, Gator ha contraatacado con anuncios con descargas, \”one-click opt-install\”, en varios sitios web asociados. Si ya los internautas acostumbrados a intercambiar ficheros tenían que tragar con el Gator que venía pegado a programas como Morpheus, Kazaa o Audiogalaxy, ahora lo pueden recibir al ver un anuncio.

Además de Gator, la agencia publicitaria L90 también ha vendido varios one-click downloads a varios nodos.

Estos anuncios descargables son los penúltimos intentos de algunos fabricantes de software para llegar por la vía rápida a una audiencia masiva, a la vez que representan la última generación de inventos publicitarios —en este caso una simple variante del pop-up— para atraer la atención de los internautas.

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