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Global Crossing, en el punto de mira

Las cuentas del fabricante de redes de fibra óptica que recientemente declaró la mayor bancarrota de una compañía de telecomunicaciones, están siendo examinadas con lupa por los organismos oficiales. La Securities and Exchange Commision (SEC) ha abierto una investigación relacionada con las acusaciones que afirman que la compañía inflaba sus ingresos. Además, el FBI también investiga a la empresa al tener indicios de prácticas contables irregulares y conducta fraudulenta.

La bancarrota de Global Crossing llega justo después del \’escándalo Enron\’, que ha llevado a los inversores a sospechar que el oscurantismo financiero es habitual en las empresas, muchas de las cuales se han visto obligadas a demostrar a los accionistas que su contabilidad es correcta.

Los pequeños inversores de Global Crossing y otras tantas empresas venidas a menos, andan por con la mosca tras la oreja después de ver cómo sus acciones se convierten en polvo mientras los ejecutivos sacan el dinero por la puerta de atrás momentos antes del colapso de sus compañías. Las acciones de GC rondan los 5 centavos, cuando en 1999 había que pagar más de 60 dólares por adquirir un título. En esos tiempos de bonanza, el fundador de la compañía, Gary Winnick, se embolsó 730 millones de dólares vendiendo acciones de GC.

La investigación federal sobre las cuentas de Global Crossing se extendió ayer hacia un tipo de transacciones financieras también utilizadas por Enron y muchas otras compañías. Qwest Communications, la mayor telefónica en 14 estados del Oeste, recibió una citación legal de la SEC para que facilitase los documentos relacionados con operaciones con Global Crossing y otras telecos recién llegadas, concernientes al derecho de utilizar redes de fibra óptica ajenas para cubrir sus huecos de cobertura. La SEC quiere averiguar si esos contratos fueron utilizados en algunos casos para inflar los ingresos.


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