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Google le moja la oreja a Microsoft

“In your face” (En tu cara), dicen los norteamericanos cuando alguien le propina una bofetada -física o figurada- a otro. Algo así es lo que acaba de hacer Google con Microsoft. Su recién presentado paquete de aplicaciones Apps for your domain pisotea otro territorio – uno más- de esos que parecían un coto privado de la empresa de Bil Gates: el software empresarial.

Apps for your domain consiste en una adaptación de algunos servicios online de Google dirigidos a pequeñas y medianas empresas. Por ejemplo, podemos crear un dominio con el nombre de nuestra compañía, y después enviar y recibir correos a través de una cuenta personalizada de GMail, donde se incluyen el logotipo y la extensión de dominio de la empresa. Un administrador puede manejar las cuentas de correo más o menos con las mismas prestaciones que lo hacen las compañías que ofrecen hosting profesional.

De forma similar puede utilizarse Google Talk, y con Google Calendar pueden gestionarse citas y eventos a través de la web. Estas aplicaciones pueden completarse con otras por ahora no incluidas en el paquete, como Google Spreadsheet, para manejar hojas de cálculo, y el editor de textos online Writely. Si añadimos el editor de imágenes de PIcasa y Google Page Creator, herramienta para la creación de páginas web, probablemente nos encontramos con un paquete lo suficientemente completo como para que puedan trabajar el 80% de los empleados y oficinistas.

Por supuesto, todos estos servicios son gratuitos. Al menos por el momento, cuando los programas todavía se encuentran en periodo de pruebas y más que de usuarios puede hablarse de “beta-testers”, o conejillos de indias. Tal vez más adelante Google imponga una tarifa por utilizar estos servicios, o mantenga la gratuidad de los servicios básicos y cobre por el acceso a los premium.

Lo que está claro es que cada vez hay menos necesidad de emplear software propietario ni de adquirir licencias de uso, algo que a la larga puede repercutir también en un abaratamiento del precio de venta de los PCs.

Sin embargo, no será fácil migrar a este tipo de servicios, porque se requiere un cambio de mentalidad muy fuerte. De programas que se instalan en el disco duro del ordenador a aplicaciones que residen en la web. De la inmediatez del PC (tan palpable, tan físicamente al alcance de la mano) al abstracto concepto de los servicios remotos. Y sin embargo, las ventajas son indudables: accesibilidad permanente, sin instalaciones ni mantenimiento, ahorro de servidores y licencias, la garantía de la marca Google… Las cuestiones relacionadas con la seguridad y la privacidad, cierto, son por el momento la mayor traba.

Tal vez sea un tanto precipitado hablar de una alternativa real a Office, pero está claro que estamos ante el germen de un importante cambio. Microsoft suele responder con calma ante este tipo de amenazas. Por ejemplo, no parece haberse contagiado por el nerviosismo ante el ascenso de Firefox, pese a que el navegador open source le ha arrebatado en un par de años una parte importante de un mercado que parecía propiedad privada de la compañía de Gates.

Su reacción en estos casos suele ser de cautelosa espera, para luego replicar con algún producto que incorpora las mismas o similares novedades que han introducido sus rivales. Es una reacción típica de aquellos que lideran mercados: imitar los movimientos de sus perseguidores para, en igualdad de condiciones, asegurarse como mínimo de mantener la ventaja acumulada.

De momento, Microsoft también mira a los servicios web y trabaja en Office Live, una versión online de su conocido paquete ofimático. Pero seguro que lo hace con la mosca detrás de la oreja. Sobre todo sabiendo que Google hasta planea comprar un edificio contiguo a su sede principal en Seattle.

Desde luego, es para mosquearse.


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