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Google se carga a su odiado blogger

De nada le han servido a Jen su capacidad, su sabiduría, su experiencia labrada a fondo en empresas como IBM y Microsoft. No ha durado en Google ni un mes. La jugada le ha salido mal: en su primer día de trabajo, el 17 de enero, comenzó a redactar un blog en el que narraba sus experiencias cotidianas en la compañía.

Pero ciertos comentarios no gustaron mucho a sus jefes, que empezaron a censurar la bitácora. Ésta se mantuvo un tiempo cerrada y, aunque poco tiempo después se podía volver a leer, la cosa no ha durado.

La verdad es que el tipo no se cortaba. Así, en el texto ¡Larry y Sergey sí que saben cómo montar una fiesta! -son los presidentes de Google-, contaba cómo una reunión de los equipos internacionales de la compañía fue derivando peligrosamente hacia excesos etílicos. \”Era como una fiesta de instituto, me sentí ridículo y me fui a casa en cuento pude\”, concluía. También llegó a escribir que su primer día fue mortal de necesidad, con presentaciones aburridas y sin sentido.

Pero la gota que colmó el vaso de la paciencia de los directivos de Google fue que dijera que Microsoft tenía condiciones laborales, sueldos y formación mucho mejores. Sospechosamente, tras redactar esto, el blog desapareció de la Red y hasta de la memoria del buscador. Sin embargo, la reacción unánime de internautas de todo tipo y condición obligó al buscador a reponer el blog. Aunque ha sido por poco tiempo.

El caso de Jen no es el único. Hace un mes, un escocés perdió su empleo por hacer comentarios sobre su jefe en una bitácora. Y en estas mismas páginas contamos hace pocos meses la noticia de la azafata de Delta Airlines despedida por colgar unas fotos en su blog posando desenfadadamente con el atuendo de la compañía.

Vamos a ver. Los blogs viven de la libertad de expresión. Con demasiada regulación, morirían. Es verdad que la responsabilidad y madurez individuales deberían ser las únicas garantes de la buena utilización de las bitácoras en un entorno profesional, y que son virtudes que no tienen por qué adornar a todo humano. Pero, en el ámbito laboral, cada vez está más claro que la blogosfera necesita apoyarse en una cultura corporativa sólida y en una gran visión estratégica por parte de los directivos.

Señores ejecutivos, no se la cojan con papel de fumar: en todos los trabajos del mundo hay tiempos muertos (bueno, en China no). ¿Prefieren ustedes que sus trabajadores los empleen tomando cafés en torno a la máquina comentando los últimos goles de Ronaldo y, cuando pasan ustedes por su lado, que migren la conversación hacia la idoneidad de las nuevas acciones de márketing anunciadas por la compañía? ¿Desean tal vez que se conviertan en expertos jugadores del solitario?

¿Por qué odian tanto los blogs, una herramienta de desarrollo personal, de liberación psíquica, amena, creativa? Quizás porque les da miedo descubrir el lado artístico de sus trabajadores, lo que tienen de personas que, como es natural, no se pasan las veinticuatro horas del día pensando en la empresa.

Pero que estas cosas ocurran en una firma de la Red como es Google nos parece mucho más grave. Tanto llenarse la boca con la Nueva Economía, la flexibilidad, el talante, el \”los de Internet somos diferentes\”… ¿para qué? Para terminar con el problema igual que lo hubiera hecho cualquier dinosaurio: cortando cabezas. Quo vadis, Google?


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