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¿Gravar las compras online a riesgo de perder clientes?

La rápida evolución de Internet está provocando que muchas empresas no encuentren una fácil respuesta legal ante numerosas situaciones que han de afrontar en sus relaciones comerciales. La fiscalidad de las operaciones digitales es una de las incógnitas que quedan por resolver. Y en ella, Europa y Estados Unidos mantienen posiciones enfrentadas.

La legislación en la Red continúa siendo el principal problema pendiente. Los temas que preocupan a las autoridades de los distintos países son dos. Por un lado, lograr detectar los movimiento que se realizan en la Red y, por otro, la falta de un nexo legal que vincule esta operación. Sin olvidar que se debe respetar la soberanía fiscal de los estados, un principio fundamental para la OCDE (Organización para el Desarrollo y Cooperación Económica) y la Unión Europea.

Uno de los más recientes capítulos referentes a impuestos online consiste en una propuesta de Bruselas para gravar con IVA la compra de bienes digitalizados. La decisión de la UE obligaría a las empresas extracomunitarias cuyas ventas superen los 100.000 euros (86.000 dólares) a obtener un número de identificación fiscal en uno de los 15 Estados miembros. Esta decisión es la respuesta de las empresas europeas a la difícil competitividad que supone el actual sistema de comercialización digital.

Pero Estados Unidos ha dejado clara su postura y se opondrá a la propuesta de la Comisión Europea de aplicar el IVA a las transacciones y servicios online. El pasado mes de mayo, el Congreso de Estados Unidos aprobó una moratoria de cinco años, lo que libra de impuestos a Internet, al menos durante unos años.

Actualmente, los comercios online deben gravar las operaciones comerciales sólo en el caso de que tengan presencia física en el estado en el que se ha realizado la compra. Sin embargo, las tiendas tradicionales y los gobiernos estatales y locales preferirían que se gravara todo el comercio electrónico, con independencia de la ubicación del negocio y del comprador. De esta manera, los gobiernos conseguirían recaudar los 525 millones de dólares que dejaron de ingresar durante 1999.

Europa y Estados Unidos mantienen posiciones enfrentadas en fiscalidad digital

Descenso de las ventas

La razón que argumenta el Gobierno estadounidense es que el e-commerce aún está en un período transitorio de maduración, por lo que gravar las operaciones puede frenar su crecimiento. Y estima que si se aprueba la implantación de los impuestos, las ventas online pueden descender hasta un 30%.

Las encuestas realizadas en los últimos meses sobre el tema vienen a demostrar que el Gobierno de Estados Unidos tiene razón. A juzgar por los resultados de Active Research, la mayoría de la población afirma que gastaría menos dinero en el caso de que sus compras online se vean gravadas con cualquier tipo de impuestos. El temor que tienen las tiendas de la Red a los impuestos que se acerca se justifica por el posible descenso de las compras a través de Internet.

En Estados Unidos, el 71% de las mujeres y el 64% de los hombres, asegura que su gasto en Internet descenderá notablemente en cuanto se aprueben las tasas. Éstas y otras afirmaciones obligan a dejar abierto el debate sobre el sistema de imposición en las compras online.

Al otro lado del mostrador, las cibertiendas consideran que gravar ahora las compras es injusto, y la primera consecuencia será una reducción de las operaciones. Con independencia del sector al que se dedique el e-commerce, todas las partes afectadas coinciden en señalar el enorme potencial de crecimiento económico que supone.

A lo largo de agosto y septiembre las ventas online sufrieron un patinazo del 12,8%

A lo largo de los pasados meses de agosto y septiembre las ventas online sufrieron un patinazo de hasta el 12,8%. Según una encuesta realizada por US Bancorp Piper Jaffray y Harris Interactive, el coste de las compras cayó de 120 a 100 dólares por cliente. El coste medio por compra ronda los 17 dólares, pero durante ese período se redujo el número de transacciones. Este informe también analiza el grado de satisfacción de los clientes, y la conclusión es que son muy pocas las tiendas online que reciben un aprobado, y menos aún las que merecen el notable.

Dificultades y ventajas

Sin duda, gran parte de quienes realizan sus compras a través de Internet destacan como principal ventaja la rapidez, comodidad, disponibilidad de catálogo y algún que otro factor. Sin embargo, no hay que olvidar que cada día más cibercompradores aprovechan el precio libre de tasas, principal factor que les anima a hacer una compra online en lugar de una tradicional.

Ahora bien, en algunas ocasiones parece que el propio comercio electrónico se ha propuesto poner más barreras a los usuarios. Si ya encuentran obstáculos a la hora de hacer compras online referidos a la privacidad de los datos y la desconfianza de dar el número de sus tarjetas de crédito, habrá que añadir el encarecimiento de las compras por las tasas que se apliquen. A lo que hay que sumar la falta de agilidad y atractivo de muchas tiendas de la Red. Según un reciente estudio de Healey&Baker, son muchos los fallos técnicos y de conexión que impiden que se complete la operación. Según este estudio, el 46% de los internautas ha tenido alguna dificultad en el momento de realizar sus compras.

La consultora Creative Good aún va más lejos y, en un informe en el que analiza las previsiones de Navidad, asegura que las tiendas online pueden perder hasta 15.000 millones de dólares porque los problemas técnicos impedirán que los consumidores puedan realizar sus compras. Salvar los obstáculos tecnológicos es el primer paso para crear y fidelizar a los clientes: sólo después se podrán permitir el lujo de gravar con impuestos.

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