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Grupos de consumidores de EEUU instan a la FTC a actuar contra el spam

A finales de este año el número de mensajes no solicitados (spam) que pululan por la Red puede superar al de los solicitados, según algunos estudios. El problema ha alcanzado tal magnitud que tres grupos de consumidores de Estados Unidos se han movilizado para presionar a la Comisión Federal de Comunicaciones (FTC) para que agarre a los spammers por la solapa de una vez por todas.

El organismo regulador de las comunicaciones lleva tiempo con el asunto spam como prioridad de su agenda, pero no es en absoluto fácil crear una normativa que satisfaga a todas las partes, sea viable, efectiva y cumpla con las leyes existentes.

Para empujar las iniciativas para acabar con los mensajes electrónicos no solicitados, el Telecommunications Research and Action Center (TRAC), junto a National Consumers League y Consumer Action, han presentado a la FTC un pliego de 14 folios donde apuntan medidas que, aunque no consigan acabar con esta práctica, \”reducirían significativamente el spam\”. El presidente de TRAC, Samuel Simon, asegura que el spam \”amenaza el valor de Internet\”.

Para ser legítimos, los mensajes comerciales deberían cumplir cinco reglas, según la propuesta de TRAC. Quedarían prohibidos los mensajes con un remitente falso, los que engañan sobre el contenido del mensaje, los que no ofrecen información de contacto fiable, los que no permiten darse de baja y los recibidos por alguien que ha anulado su suscripción.

Aunque parecen reglas básicas que debería cumplir todo correo \’de recibo\’, los expertos en legislación opinan que es poco probable que una legislación así sea aprobada pues significaría poner mayores barreras al correo online que al de sobre y sello. La Direct Marketing Association cree que estas normas son demasiado intrusivas y la American Civil Liberties Union asegura que sería inconstitucional que la FTC adoptase tales reglas.

Pero Simon cree que la FTC tiene autoridad suficiente, con la actual legislación (la Federal Trade Commission Act), para perseguir a los spammers, por lo que no haría falta ni que el Congreso desarrollase nuevas leyes.

De hecho, la FTC ya ha comenzado la guerra contra el spam, anotándose algunos éxitos en el combate y anunciando la adopción de nuevas medidas. Sin embargo, no se considera en posesión del poder de regular el email comercial sin la autorización del Congreso. Uno de los mayores obstáculos con los que se encontraría una nueva legislación sería, otra vez, la Primera Enmienda, que defiende a sangre y fuego la libertad de expresión.

Mientras las autoridades se mueven los usuarios se van hundiendo en la basura. Las empresas que no tienen fe en que el Congreso apruebe nuevas normas, utilizan sus propias armas con las leyes existentes. Sin embargo, algunas iniciativas particulares no han tenido ningún efecto.

Los grupos de consumidores que se han dirigido a la FTC no creen que la Primera Enmienda sea un obstáculo. \”No existe ningún derecho a mentir, engañar o robar protegido por la Primera Enmienda\”, asegura Simon. La propuesta de TRAC compara los correos electrónicos no solicitados con los faxes no solicitados, prohibidos en 1991 mediante la Telephone Consumer Protection Act (TCPA) que, sin embargo, fue declarada inconstitucional (PDF) por un tribunal federal en abril. Eso no fue obstáculo para que el mes pasado un grupo de activistas de California demandase a Fax.com, al que exigen daños y perjuicios por valor de 2,2 billones de dólares (sí, con B de Barcelona) por saturar las máquinas de fax y atascar las comunicaciones con sus envíos masivos de publicidad no solicitada.


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