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Guía apresurada para un veraneante curioso

Es bastante probable que agosto ya le quede demasiado lejano. Entre otros motivos, porque lo bueno pasa a una velocidad desconcertante. También existen muchas posibilidades de que, en esos días en los que sujetaba con una mano un refresco y empleaba la otra en rascarse el ombligo, no se percatara de que el resto del mundo se seguía moviendo. El Nasdaq no cerró por vacaciones. Tampoco se dejaron de producir despidos en las telecos. Además, se supo que a la gente no sólo le ha dado por navegar a lo bestia en el mar, sino también en el ordenador. Como no podía ser de otra forma, agosto fue aprovechado por las consultoras para lanzar sus vaticinios de turno y también para celebrar los 20 años de lo que, tal vez, esté utilizando en estos momentos: el PC.

Visto retrospectivamente, estos 31 días que han conformado el mes de agosto de 2001 han dado mucho de sí. Para que no le pillen en un renuncio en esta temida semana de regreso al trabajo, le ofrecemos un resumen de los hechos más relevantes.

Así nos fuimos

La noticia de que el Grupo Prisa se deshacía por poco más de siete millones de dólares del portal Inicia, su buque insignia en Internet, pilló a muchos con las maletas a medio hacer. El comprador no fue otro que Tiscali, que con la operación daba un paso más para reforzar su presencia en España, país en donde ya está presente con World Online. El Grupo Prisa anunció que a partir de ahora utilizaría su web Prisacom como canal de comunicación. Casi un mes después, Tiscali demostraba que su estrategia empresarial daba buenos frutos: las pérdidas correspondientes al segundo trimestre del año habían menguado un 39%, pasando de 102 millones de dólares en los tres primeros meses de 2001 a 63 millones en el segundo trimestre.

Pero si se echa la mirada atrás, agosto también huele a podrido. Y es que ni siquiera las vacaciones han impedido sembrar un desagradable campo de cadáveres. Varias han sido las defunciones en apenas 31 días. Pero lo relevante en este caso no ha sido que el pulso de muchos haya dejado de percibirse, sino que la sangre que corría por sus venas era de vital importancia en el sector. Por muerta puede darse The Industry Standard, una de las revistas más representativas de la Nueva Economía y termómetro de la temperatura de las puntocom. Dos semanas después se acogía al famoso capítulo 11, de protección por bancarrota, con la esperanza de encontrar comprador.

Agosto fue el mes en el que la revista The Industry Standard dejó de editarse

A los lectores de la revista de papel no les quedará más remedio que acudir a la versión online, que sigue con vida aunque recibiendo respiración asistida y con graves problemas de salud. La decisión de concluir su aventura en los kioscos se plasmó en la correspondiente tramitación de finiquitos: la plantilla que antaño formaban 180 personas adoptó una silutea anoréxica compuesta por 20 empleados. Igual enfermedad sufrió la revista lanzada en 1998, que en sus periodos de gloria tenía un grosor de 300 páginas y en sus últimos meses llegaba a duras penas a las 90. Y si de números se trata, los que tenía previsto ingresar este año no son como para cerrar el chiringuito: 40 millones de dólares es una cantidad que muchas publicaciones firmarían para sí. El hecho de que en sus mejores tiempos facturara 140 millones de dólares (90 de ellos a través de la publicidad) debería tenerse en cuenta, pero sólo de forma relativa. A ver si estamos en crisis sólo para algunas cosas.

Pero The Standard no fue la única que colgó el cartel de cerrado por defunción. En una asombrosa muestra de solidaridad, una de las compañías más chic, The Globe.com, anunciaba que cancelaba sus actividades y, lógicamente, se deshacía de la totalidad de su plantilla. Su cierre ha sido también doloroso, aunque en este caso por su aspecto económico. En los tiempos en los que la burbuja de Internet adoptó un tamaño desmesurado, sus acciones llegaron a multiplicar su valor por 600. Este hecho la convirtió en ejemplo a seguir para cualquier empresario ansioso de engordar su cartera de forma rápida y con poco esfuerzo. En cualquier caso, la noticia no sorprendió demasiado: el pasado mes de abril, The Globe.com tuvo que abandonar el Nasdaq, los despidos se habían vuelto moneda común en los últimos meses y la caída de la publicidad online (su principal fuente de ingresos) había impactado en la línea de flotación de esta empresa que destacó siempre por sus servicios de chats, juegos y comunidades virtuales. Descanse en paz.

Otra que camina por una cuerda sin red que aplaque la más que probable caída es Salon.com, uno de los nodos que permiten afirmar sin rubor que en Internet existen revistas que superan, con mucho, a las tradicionales de papel. La publicación, que se encuentra con el agua al cuello desde hace varios meses, informó de que se veía obligada a dejar de patitas en la calle a 14 empleados, el 20% de su plantilla. Esta drástica medida no se tomó porque sí: a cambio recibió 2,5 millones de dólares de financiación. Dinero fresco con el que comprará un poco más de oxígeno para reparar unos pulmones dañados. La compañía ha asegurado que entrará en el camino de la rentabilidad a finales de este año, una hazaña a la que contribuirán los internautas que se suscriban a su servicio premium. Hasta el momento cuenta con 12.000 clientes. A finales de año Salon.com espera alcanzar los 50.000. Suerte.

La tienda de equipos electrónicos e informáticos Egghead.com también gozó de sus 15 minutos de protagonismo warholianos a mediados de agosto, fecha en la que se declaró en quiebra y anunció que vendería sus activos a Fry\’s Electronics, cadena de almacenes especializada en electrónica y ordenadores. Todo ello acompañado del despido de dos tercios de su plantilla, que se deberían añadir a los 77 que echaron en marzo y a los 178 de abril. ¿Y el resto? Pues a aguantar hasta que se concluya con el procedimiento de quiebra. Es decir, hasta que haya que enterrar el cadáver.

Y si de despidos se trata, Egghead.com no ha sido, ni de lejos, la más severa con sus empleados. Peor lo han tenido los 16.000 trabajadores de la multinacional japonesa Fujitsu, quienes se enteraron en fechas tan poco propicias que debían abandonar sus puestos de trabajo. La medida, que supone acabar casi con el 10% de sus 180.000 empleados, se ha tomado con la excusa más manida: reducir costes. Por su parte, el fabricante de conectores y fibra óptica Tyco, tramitó 8.400 finiquitos. Lo indignante en este caso no son los despidos en sí, que también, sino que la firma se dedicó a comprar empresas a diestro y siniestro hasta el pasado mes de junio. Tanto empeño puso que, aparte de dejarse 17.000 millones de dólares, ha tenido que cerrar de 225 instalaciones. ¿Error de cálculo o desprecio por la masa trabajadora? Hitachi, por cierto, adelgazó su plantilla en 20.000 trabajadores.

Fernando Espuelas abandonó Starmedia sin hacer ruido

Por todo ello, y por mucho más que se elude comentar para no hacer de este reportaje un museo de los horrores, no sorprende que en julio se batiera el récord de despidos. Las telecos fueron las impulsoras de tan dudosa hazaña, dejando la cifra total de 205.975 despidos en julio, según un estudio de Challenger, Gray y Christmas. Pero esto fue en julio. Los datos de agosto se hicieron públicos a finales de mes y apuntalaron una tendencia que ya se ha convertido en hecho consumado: las puntocom han dejado de echar a gente. Cuando en una casa no queda ni el gato, ponerse a buscar algún rastro de vida es perder el tiempo. Lo mismo ocurre con las empresas de Internet. Agostó concluyó con 4.899 trabajadores de puntocom estadounidenses en la calle, el mejor mes desde hace un año. La parte negativa es que, comparado con junio, en plena canícula se cerraron el doble de empresas de Internet. Los trapos sucios mejor ventilarlos cuando la gente está de vacaciones.

Se fue el Bill Gates Latino

Tal vez por eso eligió este mes Fernando Espuelas, el otrora presidente del portal latinoamericano Starmedia, para salir por la puerta de atrás y dejar su puesto de director ejecutivo. Con el fin de que no cundiera el pánico, el empresario uruguayo conocido como el Bill Gates latinoamericano apuntó que ocuparía el cargo de presidente del consejo de administración, pero en realidad supone su abandono del sitio web que siempre ha pretendido aunar a los internautas latinos y portugueses. Enrique Narciso será el encargado de reflotar una nave que hace agua por todos lados: los ingresos subieron un tímido 3% en el segundo trimestre, pero la tasa de usuarios se desplomó un 34%. Mal asunto para sacar adelante un proyecto en Internet. Sin usuarios no hay publicidad, y sin ésta, adiós a los ingresos. Como colofón, las acciones de Starmedia en el Nasdaq pierden valor un día sí y otro también. A finales de julio atravesaron la tan temida barrera del dólar, fijándose cada título en 80 centavos. El día en el que Espuelas anunció su salida cayeron un 36%. A finales de agosto ya estaban a 30 centavos. ¿Alguien da menos?

En estos 31 días no todo han sido noticias negativas. Google, considerado por los internautas el mejor buscador de la Red, anda con paso firme por el camino de la rentabilidad. Además, agosto fue el mes elegido para apartar a Larry Page y Sergey Brin, fundadores del motor de búsqueda, de las labores directivas que habían desempeñado hasta el momento. Esa tarea la asume ahora Eric Schmidt, más acostumbrado a pilotar naves, como hiciera antaño en Sun Microsystems y Novell. En el segundo trimestre del año Google registró beneficios netos por primera vez en su historia. La venta de su motor de búsqueda a terceros, junto con las ventas por la publicidad, han sido sus principales fuentes de ingresos. Para que luego digan que de Internet no se puede vivir.

La música del verano


En agosto se supo por fin el precio que habrá que desembolsar por suscribirse a Napster: 5 dólares. Una cantidad asequible si no fuera porque descargándose programas como Audiogalaxy, Morpheus o Kazaa, se consiguen más canciones sin gastarse un centavo. Quienes prefieran mantenerse en los parámetros que marca la ley, podrán \”diseñar sus propios CDs desde su ordenador y con su conexión a Internet\”, según subrayó el presidente de la compañía. Es decir, nada nuevo que no se haga ya.

En este tiempo ha quedado meridianamente claro que discográficas, o bien andan un tanto despistadas, o bien disfrutan pegándose tiros en los pies. Si no, ¿a cuento de qué viene que una de las principales discográficas del mundo, EMI (que edita los discos de The Beatles, entre otros), inicie su estrategia online con la venta de su colección de gospel y música religiosa? Que alguien nos lo explique, por favor. Porque luego pasa lo que pasa y se quejan. Para empezar varios fabricantes de CDs (Roxio, Verbatim o Fellowes) se han unido para lanzar BurnPak, iniciativa que defiende el ripeado y copia CDs. Y es que de la venta de estos artículos viven estas empresas, que dan gracias al cielo todos los días por la existencia de Internet. Para 2005 esperan facturar 5 billones de dólares con la venta de CDs vírgenes. Si nadie se lo impide, claro.

Suscribirse a Napster costará cinco dólares al mes

Y es que, aunque sólo sea un mes al año, agosto no ha sido tranquilo para las cinco grandes discográficas. En estas fechas se conocieron las líneas maestras del proyecto de ley que lanzaron dos congresistas estadounidenses. Bajo el nombre The Music Online Competition Act, pretende potenciar la competencia en la distribución de la música online asegurando que no afecte a los derechos de los usuarios.

En el caso de que la iniciativa saliera adelante, permitiría a los cibertenderos de música ofrecer a sus clientes extractos de canciones sin tener que pagar como compensación por ello. De igual forma, obligaría a a MusicNet y PressPlay, dos de las plataformas de pago de distribución de música online lanzadas por las cinco grandes discográficas, a compartir con el resto de distribuidoras las condiciones a las que se llegue en cualquier acuerdo que suponga el intercambio de las canciones de sus catálogos musicales. Y la guinda: los congresistas pretenden que los pagos que se realizan a autores, editores y artistas en concepto de derechos de autor, se realicen de forma directa. Con ello se destrozaría la labor de las discográficas como intermediarios. Y, a todo esto, ¿qué piensa la RIAA? Básicamente se tira de los pelos y saca el hacha de guerra. Menuda es ella…

Cada vez más grande

Y es que hay que poner mucho cuidado con todo lo que supone Internet. Porque no sólo es un canal donde se puede encontrar cualquier cosa, sino que también es una gran tienda en la que prácticamente se vende todo lo vendible. Además, es un establecimiento en el que las obras de ampliación no concluyen nunca. Según uno de los precursores de la Red, Lawrence Roberts, el tráfico se incrementará un 400% a finales de 2001 respecto al año anterior. De hacerse realidad se batirán las marcas logradas en el periodo comprendido entre los años1997-2000, cuando el tráfico de la Red se triplicó anualmente.

Este vaticinio cobró peso a finales de mes, cuando se conoció que ya son 500 millones de personas los que se calan la gorra de navegantes de la Red en todo el mundo, según la consultora Nielsen/NetRatings. Realizados los cálculos pertinentes, se ha llegado a la conclusión de que el ritmo de crecimiento es de 10 millones de internautas al mes. Y lo que queda. Porque si se siguen produciendo las mejoras técnicas pertinentes, esto no ha hecho más que empezar. Así, no es extraño que el uso de la Red se multiplique si la velocidad de navegación es mayor. Una de estas mejoras es la banda ancha, algo desconocido en muchos países, pero muy utilizada en aquellos en los que está disponible, como Estados Unidos. A finales de 2000 había 7,1 millones de líneas acceso a Internet de alta velocidad, seis meses después el crecimiento ha sido del 108%. Las conexiones por cable aumentaron un 57% en el segundo semestre de 2001, fijándose en el 3,6 millones de líneas la red estadounidense. Todo indica que esto son las migajas de la gran hogaza del futuro.

Lo que no tiene demasiados visos de mejorar es la generación UMTs, esa por la que se partían la cara las operadoras europeas hace poco más de un año. Pues bien, la consultora Forrester echó en agosto por tierra todas las previsiones de crecimiento y ganancias al apuntar que hasta el 2013 las grandes telefónicas pueden buscarse las habichuelas de otra forma, porque del UMTS no van a sacar ni para pipas. Como no hay espacio para todos, la consultora ha elaborado su quiniela personal sobre las cinco operadoras que se salvarán de la criba que se llevará cabo en los próximos años: Vodafone, Deutsche Telekom, Orange (que pertenece a France Telekom) y Cellnet (a BT). Sobre la quinta en discordia prefiere no mojarse, aunque vaticina una agria pugna entre Telefónica Móviles, KPN, Telecom Italia y NTT DoCoMo.

Eso es todo amigos. Bienvenidos a todos.


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