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HP-Compaq: un año por detrás y demasiados por delante

Parece que fue ayer, pero ya ha pasado un año desde que Hewlett-Packard anunció su boda con Compaq para atravesar juntos estos tiempos duros. Transcurrido ese tiempo, aunque quizá todavía es pronto, se puede empezar a entrever si el camino emprendido por la compañía conjunta es adecuado. Si mereció la pena el culebrón de la fusión y los grandes esfuerzos de integración, todavía inconclusos.

Carly Fiorina y sus muchachos están razonablemente satisfechos. Aseguran que la operación, la más grande en la industria tecnológica, ha marcado una tendencia que ahora todos tratan de seguir: no se trata sólo de una cuestión de reducción de plantilla y de recorte de gastos. La unión de HP y Compaq \”cambiará las bases de la competencia en la industria\”, aseguraba Michael D. Capellas, antes CEO de Compaq y ahora presidente de la nueva compañía.

Sobre el acuerdo, anunciado el 4 de septiembre de 2001 (aunque completado hace apenas cuatro meses) y valorado en 18.700 millones de dólares, muchos analistas siguen escépticos, hasta que nadie les demuestre que están equivocados. No opinan así, obviamente, los que están dentro del tren de la fusión: \”Hace un año todos nos tachaban de chiflados, pero desde entonces han pasado muchas cosas\”. Se refiere Shane Robison, jefe de tecnología de HP, a los movimientos de sus rivales, principalmente IBM y Dell, \”que están intentando ver cómo realizan lo que nosotros ya hemos hecho\”. En este tiempo, el Gigante Azul ha dado un paso más en su liderazgo en la consultoría, al adquirir PricewaterhouseCoopers; Dell, por su parte, está buscando nuevos compañeros de viaje para extender sus tentáculos hacia el negocio de almacenamiento, impresoras y PDAs (computadoras de mano).

A la espera de la sentencia

Lejos del optimismo de HP, los observadores mantienen intactos los reproches esgrimidos en el momento de anunciarse el acuerdo: que si las fusiones de compañías de tecnología rara vez funcionan, que si el esfuerzo de integración supondrá una distracción que hará perder cuota de mercado, que si la fusión no allana el camino para acercarse al tamaño de IBM ni para conseguir el poder de la venta directa de Dell… El jurado no ha dictado todavía su veredicto sobre el acierto o yerro en la decisión de los fabricantes de unir sus fuerzas.

Esa tendencia marcada por HP que todos quieren seguir, como apunta Robison, no es tan evidente para otros. Sobre todo: ¿para qué quiere alguien al que le va bastante bien seguir la pauta marcada por sus rivales con problemas?

\”No creo que Dell quiera ser HP. Es cierto que está tratando de ampliar su portafolio, pero está siendo muy cuidadoso para mantenerse en su negocio principal\” (en los productos más rentables), explica el analista de Gartner Pat McGuckin, que espera que Dell recupere a finales de año el primer puesto entre los fabricantes de PC (ahora en manos de HP). McGuckin asegura, además, que el acuerdo no ha demostrado nada todavía… \”Si de verdad existen sinergias, me gustaría saber cuáles son\”, afirma.

Resultados para todos los gustos

Hay un dato objetivo al que asirse para valorar los primeros pasos de la fusión. Hace una semana HP presentó los primeros resultados que incluyen a Compaq en los que cumplió con Wall Street en beneficios pero se quedó algo corto en los ingresos, que han caído más de lo esperado por la propia compañía.

Incluyendo los gastos relativos a la fusión (alrededor de 3.000 millones de dólares), HP perdió más de 2.000 millones de dólares en su tercer trimestre fiscal, finalizado en julio. Eliminando esos costes, ganó 417,9 millones de dólares (14 centavos por acción), coincidiendo con las previsiones de Wall Street. Los ingresos del periodo, 16.500 millones de dólares, se quedaron cortos en 200 millones respecto a las previsiones.

Pero HP quiere mirar más a los esfuerzos de integración que a estos números tempranos. Así, asegura que la eliminación de costes y duplicidades va por buen camino: los gastos operativos del trimestre se redujeron un 10%, hasta 400 millones de dólares, y ya ha puesto en la calle 6.000 de los 10.000 trabajadores que dejarán la empresa este año, que serán 15.000 (en principio) cuando se complete la reestructuración.

El objetivo se mantiene inalterado: las mejoras en los procesos de compra y fabricación y la reducción de la plantilla deben contribuir ahorrar 500 millones de dólares este año, 2.500 millones en 2003 y 3.000 millones en 2004.

HP, según varios estudios, mantiene el primer puesto, tanto en el mercado de computadoras personales como en el de grandes servidores, pero en ambos pierde cuota de mercado. Sin embargo, la pérdida de terreno en ambos mercados era algo previsto mientras se completaba el proceso de integración y, para principios del próximo año, se espera invertir la tendencia y retornar a los beneficios en el mercado del PC, aunque para los sistemas destinados a empresas —servidores, software y almacenamiento— no hay fecha concreta para la rentabilidad.

Salvados por la impresión

HP ha demostrado que el recorte de costes va por buen camino. Y que sus impresoras van viento en popa, generando importantes beneficios. Pero, de momento, nada más.

En la primera línea de la propaganda pro-fusión estaba escrito que Compaq daría a HP el tamaño y la fuerza suficiente para restaurar los negocios más dañados por el devenir del mercado, una vez que se eliminasen las líneas de productos solapadas. Nada de eso. Basándonos en estos últimos resultados trimestrales, HP no ha avanzado un paso en parchear su doliente negocio de computadoras. Tanto en los PCs como en los servidores HP sigue pendiendo dinero a espuertas y, por el camino, cuota de mercado.

Los ingresos del negocio de impresión han crecido un 10% respecto año pasado, hasta los 4.700 millones de dólares, dejando un beneficio operativo de 813 millones. Mientras, la facturación proveniente de los PCs cayó un 19%, hasta los 4.800 millones de dólares, y la de los servidores un 22%, hasta los 3.800 millones. Pero podría haber sido peor.

El ritmo de HP

El nuevo gigante tiene un papel definitivo en su propio destino, pero no se puede mover al margen de los designios de la industria. Si las cosas siguen torcidas o se tuercen más, HP puede multiplicar sus problemas: no se abandonarán las pérdidas, ni se recuperará cuota de mercado y los 15.000 despidos serán más de 20.000, como ya augura Technology Business Research que ocurrirá en menos de un año si la economía no mejora.

Pero dado su tamaño actual y su destacada presencia en el mercado mundial—tanto de empresas como de particulares—, la nueva HP se ve desde fuera como barómetro de la situación, y se esperan sus resultados como medida de la evolución del gasto tecnológico. Pero HP rechaza tal papel —\”No somos economistas\” dice Fiorina—, y se niega a dar pistas que alumbren si quiera un poco el futuro. De hecho, la compañía esperaba aumentar sus ingresos un 5% en 2003, pero recientemente han renunciado a ofrecer ninguna guía sobre el futuro. No vaya a ser…


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