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Humor, rumor y Nostradamus

En tiempos en los que la comunicación se basaba en modelos absolutamente teocráticos, es decir, cuando los medios, los gobernantes o las instituciones que comunicaban eran los que controlaban medios y canales, las noticias no admitían debate. Por eso la historia siempre se ha apoyado en dos mecanismos o fenómenos no convencionales para desgastar interiormente un sistema o bien como escape para digerir situaciones que las sociedades no pueden digerir de modo fácil: el rumor y el humor.

Pero casualmente una de las principales virtudes o defectos de Internet y una de sus más populares cualidades es la extrema velocidad con la que puede difundir a escala planetaria cualquiera de ambos, tanto cualquier nota de humor en sus más que variadas y variopintas facetas, como rumores de toda índole corregidos y aumentados. De incurrir en ambos, potenciarlos y darles cobijo se acusa a la Red. Pero, ¿acaso no existían antes?

Rumor

El rumor es el sistema de comunicación más antiguo del mundo. ¿Y qué es un rumor? Pues algo tan simple como historias – inventadas o no- que se contaban a través de la voz – tradicionalmente – y que generalmente tienen un mensaje \’anti\’ o \’contra\’ algo establecido, dependiendo del tema de que el rumor trate. Sus receptores suelen ser personas anónimas y tiene su divulgación puede provocar alteraciones en el sistema, bien por la actuación conjunta de quienes lo reciben o bien por la capacidad de influencia de sus destinatarios de influir en el entorno del rumor.

El ruido que produce la comunicación \’boca a boca\’ de estos \’contramensajes\’ sin origen definido, provoca que en muchas ocasiones el mensaje inicial contra el que se ataca, no llegue o llegue tan deformado que más que comunicar o informar, desinforme. Así, en la medida que se aumenta la autoridad del sistema, el miedo entre la comunidad, o las ganas de ir contra algún objetivo por la causa que sea, el número de rumores que aparecen crece exponencialmente.

¿Y cómo actúa un rumor? Cuando se da una alta densidad de rumores, el \’discurso oficial\’ que emite el sistema deja de ser creíble. A medida que se incrementan los rumores, la tasa de credibilidad del discurso baja y el mensaje inicial pierde eficacia. Por ello los rumores en escasas ocasiones suelen ser inocentes y tienen una finalidad, explícita o implícita: siempre buscan algo.

Humor

Otra manera de desestabilizar cualquier sistema, discurso o de asimilar cualquier tragedia es el humor. Básicamente funciona como el rumor si se contempla desde su naturaleza, ya que igualmente es un sistema de comunicación sin origen y también es un \’contradiscurso\’ o arma que actúa ridiculizando una situación para quitarle importancia. Igualmente circula sin control a través de los receptores.

Es verdad que las páginas de humor y todo tipo de chistes y cachivaches multimedia para hacer reír abundan en la Red y que son uno de los grandes consumidores del tiempo de los internautas ya que se propagan por correo electrónico más que a la velocidad de la pólvora o del rayo como se diría antiguamente, a la velocidad de la luz.

Laden y Nostradamus

Hasta aquí todos de acuerdo, pero ¿qué tienen ambos de malo? El humor, en principio, no tendría por qué tener ninguna connotación negativa. Pero algo tendrá cuando hasta el Gobierno de los Estados Unidos se molesta en intervenir un correo a un valenciano que bromeaba sobre Bin Laden. ¿Pero están seguros de que esa noticia es cierta? ¿Es que la NSA no tiene nada mejor que hacer? ¿Es un nuevo rumor que engulle al humor y multiplica las confusiones y los tópicos?

Las personas que usan Internet con cierta asiduidad o que conocen mínimamente la filosofía de la Red, saben que ni uno ni otro tienen por qué quitar el sueño a nadie. El único problema que parece presentar el humor afecta de modo directo a los empleadores, que están preocupados por si sus trabajadores pierden el tiempo enviando y recibiendo risas digitales en lugar de trabajar. Pero por lo demás ¿dónde está el problema? Si un correo de humor que no interesa llega al buzón, la solución es sencilla: pulsar la tecla suprimir.

El tratamiento del rumor en Internet quizá sea más complejo, ya que en ocasiones diversos virus o hoaxes que propagan cadenas por todos los buzones, son utilizados para crear y alimentar esos bulos que crecen como bolas de nieve. Pero uno de los más famosos bulos de la temporada, aunque no asociado a un virus, es el de \’Nostradamus\’ que ya ha dado la vuelta a la Red. Tras los ataques del 11 de septiembre, alguien retocó un texto original con sus predicciones y lo adecuó al atentado de NY provocando inmediatamente, entre otros efectos un salto a todos los medios, incluidas presentadoras de televisión y diarios de prestigio; que el libro de las predicciones de Nostradamus se convierta en un best seller; y la hilaridad del personal en general al observar como la gente pica con algo tan tonto. Pero para no picar, basta con frecuentar sitios que enumeran muchas de las leyendas urbanas que circulan por la Red y sumar a esto grandes dosis de sentido crítico y escepticismo.

Tarros de mermelada

Aún así, bien es cierto que a veces los engaños no son fáciles de descubrir; y no es menos cierto, que en ocasiones generan mucho ruido sobre la información real, pero de ahí a decir que Internet es muy malo porque dice mentiras que engañan a la gente: hay un trecho. Puede que la Red le rompa los nervios a algunas personas de esas que cuando escriben parecen hacerlo con las manos metidas en un tarro de mermelada de rosas, pero probablemente, por esos nervios rotos no se den cuenta de que a menudo es fácil caer en el defecto que se critica.

Propagar datos inventados o nuevos rumores o apreciaciones sobre un tema que se desconoce es asimismo una forma de bulo. Porque puede que Internet \”esté llenando todo de mentiras\” pero contra ellas las personas tienen su inteligencia para defenderse, máxime si hablamos de \”mentiras lerdas, inanes o sin sentido\” ya que, caer en ellas diría bien poco en favor de aquellos que las creen, ¿o no?

Según Ignacio Ramonet, \”la información se caracteriza hoy en día por tres aspectos. El primero es que si durante siglos fue muy escasa, hoy es superabundante. El segundo es que de un ritmo relativamente parsimonioso la información ha pasado a ser extremadamente rápida. Y el tercero es que la información no tiene un fin en sí misma respecto a la verdad o a su eficacia cívica\”.

Pero esto no ocurre sólo en Internet, ya que, según el director de Le Monde Diplomatique, \”El sistema actual de información conduce inevitablemente o bien a la irracionalidad o bien al error. El sistema actual transforma el propio concepto de verdad la exigencia de veracidad tan importante en la información. ¿Qué es verdadero y qué es falso? Si todos los media dicen que algo es verdad, es que es verdad. Si la prensa, la radio o la televisión dicen que algo es verdad, eso es verdad incluso si es falso. Durante mucho tiempo se podían oponer prensa escrita, radio y televisión, pero ahora cada vez es más difícil contrastarlas porque los media hablan de los media, los media repiten a los media, los media dicen todo y también su opuesto\”.

Pero este fenómeno ocurre dentro y fuera de la Red. Los medios de comunicación podrían contribuir a explicar, analizar y favorecer el civismo entre los nuevos ciudadanos y a cumplir su función de contrapoder, pero contribuyen, con frecuencia –sobre todo la televisión- a agravar las confusiones y a multiplicar los tópicos. Puede que la potencia del medio amplifique a este fenómeno, pero Internet, desengáñense, no lo ha inventado.

Y tan sólo se protegen de la Red o se empeñan en demonizarla, aquellos que se acercan con miedo o fobia a la tecnología, que se empeñan en acusarle de pecados casi tan antiguos como el original, los ciberdecepcionados o los neófitos que ven en Internet, en esta nueva herramienta de comunicación y relación interpersonal, un perverso enemigo en potencia. Con tanto avance nunca se sabe si realmente estamos ante un proceso de progreso o de regresión mediática, pero la tecnología a priori no es, ni buena ni mala. Es utilizada por las personas y de ellas depende hacer un uso perverso o saber sacarle el mejor partido. Y probablemente ahí es dónde tiene su mayor reto la Sociedad de la Información si quiere llegar a convertirse en Sociedad del Conocimiento o una Nueva Sociedad cuyo beneficio revierta sobre la mayoría de la población.


Nota: Hoaxes-cadena: virus que propagan mensajes de correo electrónico engañosos que se distribuyen en cadena, basados en textos alarmantes sobre catástrofes, negocios millonarios u otras que apelan a la sensibilidad invocando supuestos niños enfermos.


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