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i-Tunes invita al baile

La nueva versión del software musical de i-Tunes es una invitación a compartir música entre amigos y descubrir nuevos cantantes que nos gusten. Según explica Yahoo News, la versión 4.5 sólo tiene un pero: ha reducido el número de veces que se puede copiar libremente una canción, de 10 a 7 veces.

Parece un brindis dirigido a la industria discográfica. En realidad, pocos usuarios tenían problemas con el anterior límite de 10 copias o lo van a tener ahora con el de 7. En cualquier caso, parece una limitación un tanto absurda, teniendo en cuenta que hacer una copia de un CD está al alcance de cualquiera con un reproductor.

Por otra parte, lo importante, el público, parece encantado con la nueva versión, que ha acelerado el ritmo de descargas de forma considerable. Según Apple, desde su actualización se han descargado ya 3,3 millones de canciones desde el sitio de i-Tunes.

Mathew Fordahl, el autor del artículo, descargó el software para PC, que pesa 19,5 MB, y el de Mac, que tan solo ocupa 10 MB. La actualización de su software en el Mac y la utilización de su i-Pod funcionaron sin ningún problema. El nuevo sistema, si detecta que el usuario no tiene organizadas sus canciones, se ofrece para hacerlo de forma automática.

Mathew tiene miles de canciones en su disco duro y, según explica, se quedó encantado con la capacidad de navegación y selección del nuevo software. El coste de cada canción sigue siendo de 99 centavos, y la mayoría de los álbumes cuestan 9 dólates. i-Tunes sigue siendo válido únicamente para clientes en EEUU, aunque Apple promete internacionalizar su oferta este año.

Estamos todos pendientes del primero de los jugadores que sea capaz de vencer la resistencia de la industria y ofrecer sus sistemas de pago para la descarga de música a nivel mundial. Tanto i-Tunes que por el momento sólo se puede utilizar en EEUU, como Popfile.de, que sólo vende en Alemania, han tenido dificultades en ofertar sus canciones fuera del ámbito geográfico del acuerdo al que han llegado con las distribuidoras en cada uno de esos países.

Incluso dentro de la misma empresa distribuidora, los acuerdos de un país no obligan al vecino. En fin, puertas al campo.

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