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ICANN, con ella llegó el escándalo

Llevamos unos meses moviditos dentro del mundo de los dominios. Numerosas decisiones e iniciativas que han desatado todo tipo de polémicas. Y es que como con Robert Mitchum en la película de Vicente Minelli, con la ICANN siempre llega el escándalo, aunque muchas veces no se lo merezca.

ICANN (Internet Corporation for Assigned Names and Numbers) se encuentra actualmente en pleno proceso de reforma interna. Hace cuatro meses celebró unas polémicas elecciones de las que salieron los nuevos representantes de su consejo, y tras las cuales la señora Esther Dyson cedió su puesto al frente de la organización a Vinton Cerf, uno de los llamados \”padres de Internet\”. Cerf se estrenó hace poco más de un mes ante el Congreso de Estados Unidos, recibiendo una buena reprimenda por la actuación de la ICANN, que demostró de nuevo que la concesión de la gestión de Internet que hizo Clinton es tutelada y sigue levantando ampollas.

También aprobó en noviembre los 7 nuevos dominios de alto nivel, TLD o Top Level Domains: .biz, .museum, .name, .aero, .coop, .info y .pro. Otra decisión polémica por muchos motivos que cosechó acusaciones de discriminación y falta de imaginación.

Pero las críticas se concretaron sobre todo en los dos aspectos que siempre se le imputan a la ICANN: oscurantismo, que esta vez se manifestó en la lentitud y la poca transparencia con la que se llevo a cabo el proceso, y la subordinación a las grandes empresas y a los intereses comerciales. Un ejemplo fue la exigencia de una cuota inicial de 50.000 dólares a fondo perdido para presentar propuestas de dominios que alejaba a las organizaciones sin ánimo de lucro y a otras instituciones con escasos fondos.

Estos TLDs aún no están operativos, y la escasez de nombres de dominio libres es cada vez más evidente. Un fenómeno que ha dado lugar a las tres últimas noticias que están revolucionado el panorama de los dominios: la segunda venida de los nombres multilingües (entre los que se encuentra nuestra Ñ y nuestra tílde), la oferta de Verisign de ampliar sus prerrogativas en el rey de los dominios, el puntocom, y la aparición de New.Net con toda una gama de nuevos TLDs gestionados a su manera.

ICANN no es Verisign

Es una práctica habitual acusar al ICANN de los desmanes de otros, sobre todo si proceden de Verisign, registrador padre y administrador de la base de datos WhoIs, tras adquirir al antiguo monopolio registrador por concesión gubernamental Network Solutions (NSI) en junio del año pasado por 21.000 millones de dólares.

ICANN sucedió a NSI, pero ICANN no es Verisign, ya es hora de que a todo el mundo le quede claro. De hecho se lleva bastante mal con ellos, pero no por ello se ha librado de recibir críticas por las dos últimas y discutibles iniciativas de la empresa estadounidense.

Verisign, a la que la decisión de la ICANN de aprobar nuevos TLDs no le sentó demasiado bien, está decidida a sacarle el jugo al rentable puntocom como sea, ya sea a costa de llenarlo de símbolos extraños, o de desprenderse de las hermanas feas: los menos suculentos .net y .org.

A principios de este mes, y para conquistar de por vida el dominio .com (o al menos controlarlo hasta 2007 con opción preferente a prorrogarlo), Verisign anunció a bombo y platillo que estaba dispuesto a renunciar al .org en diciembre de 2002, y concedérselo mientras tanto sólo a organizaciones no gubernamentales, enmendando la extendida práctica de otorgárselo a cualquiera. Asimismo conservaría el registro de .net hasta el año 2006. El acuerdo supondría escindir por vez primera la base de datos WhoIs en tres, aunque eso importa poco, teniendo en cuenta que los 7 nuevos dominios también iban a escapar de la jurisdicción de su base de datos.

Como parte del trato la empresa tendría que dividir su negocio: por una parte sería un registrador más, y por otra gestionaría la base de datos. Algo a lo que ya se comprometió Verisign en 1999 con la administración de Clinton. Tras la escisión, la parte más interesante es la base de datos: el 80% de las direcciones de Internet son .com, y por cada una nueva que se registre (independientemente del registrador), Verisign se embolsa 6 dólares.

Pese a que la ICANN aún no ha aprobado esta propuesta de Verisign, ya le han llovido las críticas.

Los nombres de dominio multilingües son otra historia pero con la misma intención: prácticamente no quedan dominios libres bajo .com, e incluir los caracteres nacionales no es más que otro intento más de Verisign de seguir haciendo negocio del .com.

Como el asunto de los nombres con caracteres internacionales se ha lanzado sin contar con los organismos que cuidan de que la Red siga siendo estándar y funcione (Internet Engineering Task Force o IETF, dependiente de la ICANN), los nuevos dominios con acentos, tildes y cedillas corren peligro de no funcionar nunca, pese a que Verisign ya ha cobrado por ellos.

Los nuevos dominios

Pero siguen faltando nombres de dominio, y como los nuevos TLDs aprobados por la ICANN se hacen de rogar. No sólo Verisign intenta aprovecharse, también surgen otras iniciativas aún más preocupantes, porque llevarían a que Internet se fragmente y parte de su control regrese a las manos de una empresa privada estadounidense.

Estamos hablando de New.Net, una startup financiada por Bill Gross (padre de Idealab!) que la primera semana de marzo anunció al mundo que pretendía lanzar unilateralmente toda una serie de nuevos TLDs como .family, .tech, .sport y, por supuesto, el famoso .xxx. Todos ellos rechazados por la ICANN.

No son los primeros en intentarlo. AlterNIC es el ejemplo más conocido, pero que nunca llegó a tener éxito. Esta vez la diferencia (y el peligro) es que están dispuestos a tirar la casa por la ventana desarrollando su propio sistema de servidores DNS, y a convencer a los grandes proveedores de acceso de que conecten con ellos.

Si tuvieran éxito supondría que la Red se dividiera, quedando una parte en manos de una empresa privada. Al menos a la ICANN se le puede exigir que rinda cuentas.

Put the blame on ICANN

Y vaya si se le exigen, la ICANN vive constantemente en entredicho, en una situación que no sería exagerado llamar de \”presunción de culpabilidad\”. De todo lo malo o simplemente discutible que tenga lugar relacionado con la gestión de Internet ICANN es culpable mientras no se demuestre lo contrario.

También en estos casos se han cargado las tintas contra la organización dirigida por Vinton Cerf, pero esta vez los perros guardianes están errando el tiro. O al menos no están atacando a quienes más lo merecen.

Todo esto no significa que esta susceptibilidad general hacia la ICANN no tenga razón de ser: su gestión, sus acciones y sobre todo su nacimiento y su legitimidad (una concesión del gobierno Clinton, muy similar en actitud a la del rey Luis XVIII concediendo la Carta Otorgada a los franceses) son discutibles, y mantenerla bajo estrecha vigilancia es aconsejable. Pero al Cesar lo que es del Cesar: ICANN no es la responsable muchas de las iniciativas que le procuran rapapolvos. De hecho algunas van directamente en contra de sus deseos.

Un voto de confianza

Internautas, medios de comunicación, empresas y colectivos varios vigilan con lupa, al acecho como hambrientos sabuesos, todos los movimientos de la organización. Constantemente se encuentra en el punto de mira, y cualquier desliz o decisión discutible trae consigo críticas enérgicas.

Quizás habría que aflojar un tanto la correa y otorgarle un voto de confianza. Puede que su trabajo no sea perfecto, pero es que el asunto que se trae entre manos, la gestión de Internet, no es un camino de rosas. Merece nuestro apoyo, porque no hay duda de que tiene aciertos y mucho futuro, además de enemigos y rivales a los que habría que vigilar, como mínimo, de igual manera. <

Más información sobre ICANN y dominios en Baquía.com


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