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ICANN nos quiere quitar Internet de las manos

Una versión remozada hace un par de semanas de la controvertida propuesta que Stuart Lynn presentó en febrero y que aboga porque los internautas vean aún más mermada su presencia en esta corporación en beneficio de un mayor control gubernamental de Internet, ha sido aprobada por unanimidad (con la ausencia de Karl Auerbach, internauta de a pie elegido por los estadounidenses) por el Consejo de Dirección de la ICANN (Internet Corporation for Assigned Names and Numbers).

Más concretamente, lo que se ha decidido en Bucarest es no permitir que los internautas corrientes y molientes puedan pertenecer al Consejo de esta organización con sede en California. Hasta el momento cinco de los 19 directivos de la ICANN eran simples navegantes, elegidos mediante una votación en la que cualquier internauta que lo deseara podía participar.

A partir de ahora el control de los servidores raíz, los protocolos de Internet y el sistema de nombres de dominio estará en manos únicamente de organizaciones técnicas, empresas, gobiernos y entidades sin ánimo de lucro. Vamos, que la democracia está muy bien, pero según para qué cosas.

También se han apuntado otro tipo de novedades, como empezar a cobrar unos 25 centavos por cada nuevo dominio registrado para poder financiarse de mejor manera. Algo que muchos que ya han tachado como una \”tributación sin representación\”. Un impuesto que no va a satisfacer demasiado a Verisign, la empresa estadounidense que gestiona los principales dominios de alto nivel (y por tanto se lucra con cada nueva entrada), y que desde hace tiempo mantiene unas relaciones bastante tirantes con la ICANN.

No obstante, para cerrar las puertas de la ICANN en las narices de los internautas de manera definitiva, aún queda obtener el visto bueno del Consejo en la próxima reunión que tendrá lugar en China durante el mes de octubre. Algo que parece ser cosa hecha. Mientras llega ese momento, un comité estudiará detenidamente la propuesta, incluyendo modificaciones si lo considera conveniente.

Entre la espada y tres paredes

Otorgar más poder a los gobiernos era algo que ha acabado siendo inevitable, dada la presión ejercida en este sentido desde todos los puntos cardinales a lo largo de las últimas semanas.

Primero fue Stuart Lynn quien dijo que quería que los gobiernos participasen más en la gestión de la corporación que preside. Su teoría era que encontrar mediante una votación mundial un puñado de representantes adecuados para más de 425 millones de internautas es prácticamente imposible, mientras que los gobiernos representarán adecuadamente los intereses de sus ciudadanos, ya que les han elegido democráticamente.

Además, Lynn reconocía que la ICANN necesitaba una reforma como el comer, y que \”si una cosa ha quedado clara durante los últimos tres años es que una entidad puramente privada que depende de la cooperación voluntaria de muchas otras entidades no es capaz de coordinar nada globalmente sin un apoyo gubernamental\”. La presión desde dentro estaba servida.

Luego, tanto el gobierno estadounidense como la Unión Europea dejaron bien claro su deseo de meter aún más la cuchara en el pastel de la gestión de Internet. El primero está revisando la \’carta otorgada\’ mediante la cual cedió a la ICANN sus potestades y clamando por una mayor transparencia de la organización si no quiere que le recorte sus poderes (y aquí no valdría rezar a Santa Rita).

De todas maneras, la ITAA (Information Technology Association of America) ya ha adelantó que creía que el Departamento de Comercio y la ICANN renovarían de nuevo su contrato (que se lleva prolongando desde 2000, fecha en la que la ICANN podría haber cedido su control sobre los nombres de dominio a otra empresa u organización). Probablemente a día de hoy esta asociación que defiende los intereses del sector privado esté aún más segura de ello.

En cuanto a la vieja Europa, su Consejo de Telecomunicaciones se dedicó a discutir en Luxemburgo durante el mes pasado si representaba de manera adecuada los intereses públicos, llegando a la conclusión de que el Comité Asesor Gubernamental (GAC por sus siglas en inglés) debería tener más poder dentro de la ICANN, teniéndose siempre en cuenta su opinión antes de tomar una decisión e incorporando sus recomendaciones en la resolución.

Anna Birulés ministra española de Ciencia y Tecnología y presidenta del Consejo de Telecomunicaciones, defendió que los gobiernos tienen derecho a definir los principios que deben respetarse para mejorar la representación y defensa de los intereses generales en asuntos relacionados con la gestión internacional de Internet.

De poco parece que pueda servir

De sobra es sabido que la ICANN, pese a su juventud (nació en 1998 por obra y gracia del gobierno Clinton), necesitaba una reforma con urgencia. También es cierto que uno de sus principales problemas, que arrastra desde su misma concepción, es el de la falta de legitimidad (otros son su ineficacia y su inclinación por favorecer los intereses de los Estados Unidos). Lo que no parece tan claro es que apartar a los internautas aún más de lo que ya estaban vaya a solventar lo más mínimo estas cuestiones.

ICANN es una casa con los cimientos temblorosos, su problemática es profunda y complicada, y esta medida puede incluso agravar esa situación por mucho que agrade a los progubernamentales. De hecho, desde que se hizo pública esta reforma a finales de la pasada semana, los diferentes colectivos e individuos críticos con esta corporación (que son legión, y será por algo) no han cesado de llover.

También en Bucarest

También en su esperada reunión rumana, poco antes de aprobar esta polémica propuesta, la ICANN anunció dos medidas para acabar con los especuladores de dominios. Una especie que, aunque ya no haga tanto ruido, aún está lejos de encontrarse en peligro de extinción.

Por una parte, y para evitar que los dominios que empresas o instituciones olvidan renovar caigan en manos de gente poco escrupulosa, pretende conceder a los propietarios de dominios un tiempo extra para renovar sus contratos (30 días). Esta propuesta tuvo una buena acogida.

Por otro lado quiere establecer listas de espera para los nuevos dominios jugosos que vayan llegando. Algo más complicado de conseguir. La solución sugerida por Verisign no parece que fuera a beneficiarle más que a ellos, al querer cobrar una cuota de 28 dólares para estar entre los que tienen más opciones de hacerse con nuevos dominios.


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