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“Internet no es un sustitutivo del papel impreso. Es un complemento utilísimo”

La calidad muchas veces guarda mala relación con los números. Revista de libros es una publicación de papel cuyo primer ejemplar fue lanzado en 1996. Desde entonces ha ido creciendo con sigilo entre tanta vorágine de revistas intrascendentes sin registrar unas cifras de ventas excesivas. Conscientes de que las cuestiones que aborda no generarían los suficientes ingresos como para mantener con vida la publicación más que unos pocos meses, los fundadores buscaron una institución que pudiera asumir los costes de edición, papel que desempeñó la Fundación Caja Madrid.

Uno de los últimos pasos emprendidos por Revista de Libros ha sido lanzar su propia página web, que aún se mueve de \”forma parcial y modesta\”. El salto a la Red no ha restado un ápice de calidad a sus páginas. En ellas, desde el primer hasta el último día, sólo tienen cabida los temas que sirvan \”de cauce al debate cultural riguroso\”. Los ensayos, reflexiones, comentarios o críticas sobre los libros y temas de actualidad que aparecen en la edición de papel se trasladan en muchas ocasiones a la versión online. Aunque no siempre es así. Simplemente, es otra forma de utilizar la Red: un cebo para que los internautas acaben suscribiéndose a la versión impresa.

Detrás de una intensa labor de edición y redacción se encuentra Álvaro Delgado-Gal, un intelectual licenciado en Filosofía y Letras y Física por la Universidad Autónoma de Madrid. Su responsabilidad como director de Revista de Libros la compagina actualmente con su labor como columnista en el diario El País y tertuliano en el programa de la Cadena Ser Hoy por Hoy.

Sabedor de que esta entrevista será publicada en Internet, Delgado-Gal ofrece respuestas breves, en forma de píldoras que trasladan sus ideas sin perderse en vericuetos inútiles. Tal y como exigen los gurús de la usability.

– ¿Qué consecuencias ha tenido para la Revista de Libros su aparición en Internet?

Nuestra presencia en Internet es todavía parcial y modesta. Pese a todo, hemos tenido experiencias muy satisfactorias en el terreno de la promoción.

-¿Qué tipo de internautas acceden a esta publicación online? ¿Qué buscan?

En mayor medida personas interesadas por los libros en general, en menor medida, curiosos que buscan información más concreta sobre materias tratadas en la revista. Otros dan con nosotros por casualidad. Muchos buscan conocer datos logísticos de la publicación, por ejemplo, cómo suscribirse o dónde se vende.


Álvaro Delgado-Gal, responsable de Revista de Libros

– ¿Consideras que Internet es un buen medio para editar artículos de reflexión?

Yo he leído ese tipo de artículos en Internet. Luego los he impreso para seguir leyéndolos en otros lugares: un sofá, la cama, un banco municipal. Cuando uno quiere concentrarse, necesita posturas o escenarios que no son por fuerza los de la silla giratoria delante de Internet. Internet no es un sustitutivo del papel impreso. Es un complemento utilísimo.

-¿Cuántas personas se dedican diariamente a la página web de Revista de Libros?

La página se actualiza con la salida de la edición impresa, una vez al mes. Diariamente introducimos cambios en las noticias o en otras secciones que vamos mejorando. El equipo se compone de dos personas.

– ¿Cuántas visitas mensuales recibe revistadelibros.com?

Tenemos alrededor de 2.700 visitas, cifra que crece cada mes. En diciembre, coincidiendo con nuestro quinto aniversario pusimos en marcha una nueva estructura para albergar un artículo íntegro de la revista. Somos conscientes de que esto ha aumentado el número de visitas.

– ¿Ofrecen algún contenido online que no pueda encontrarse en la versión de papel?

No. Todo lo que se publica en la página está ligado a la edición impresa. Excepto la sección de noticias, que es un complemento que consideramos puede ser interesante para nuestros lectores.

-Existe una opinión generalizada que apunta a la desaparición del libro como consecuencia de la llegada de los productos multimedia. ¿Está de acuerdo con esta tesis?

No. Ya me he explicado líneas arriba. Desaparecerán sólo algunas cosas: enciclopedias, o artículos muy especializados.

– ¿Contemplas un futuro en el que la gente sólo lea a través de su portátil o PDA?

No. Me remito a lo que acabo de decir.

– En España hay pocos sitios web dedicados a la literatura vista desde una óptica de reflexión. ¿A qué cree que se debe?

Es prematuro buscar causas serias. Podría deberse, sin más, a que no ha transcurrido el tiempo suficiente.

– ¿Habéis sopesado la posibilidad de \’colgar\’ la edición de papel completa a cambio de una suscripción mensual?

Sí. De hecho, pensamos hacerlo. Pero estas cosas hay que meditarlas, que hacerlas bien. Mejor tarde y bien que pronto y mal.

– Existen casos puntuales de autores que han lanzado en Internet sus novelas antes que en papel, como Arturo Pérez-Reverte (obteniendo un éxito moderado) con la cuarta entrega del Capitán Alatriste. Otros autores, como Stephen King, decidieron desmarcarse de su editorial y publicar su obra directamente online. En este caso la aceptación fue mínima. ¿Cree que Internet es un canal óptimo para publicar libros?

Según el género. Es evidente que Internet es ideal para las enciclopedias. La Enciclopedia Británica se edita ahora sólo en Internet. Pero uno lee una novela tumbado, o arrellanado, o en el metro. Para eso, no sirve Internet.

-De igual forma, hace apenas un año se habló mucho de la impresión digital bajo demanda (print on demand). Incluso muchos vaticinaron la muerte de las librerías. Aunque este modelo se encuentra en estos momentos aparcado, ¿cree que puede convertirse en una nueva forma de editar libros?

Sí. Pero sería esencial que funcionaran bien los intermediarios. Tendría que haber, por ejemplo, revistas de libros muy buenas y comprensivas. Tipo Times Literary Supplement, por ejemplo. Porque no se puede encargar lo que no se conoce de manera ni siquiera aproximada.

-Muchos lectores opinan que las mejores críticas literarias se encuentran en Internet y están escritos por otros lectores anónimos. Es decir, mucha gente se fía más de lo que le pueda decir un desconocido desde Lima que un reputado crítico literario. ¿Qué opina al respecto?

Mala señal para los críticos literarios.


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