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Internet visto desde Google

Leemos un interesante artículo de Matthew Hindman y Kenneth Neil Cukier publicado en el diario New York Times, More Is Not Necessarily Better, en el que se diserta sobre la influencia de Google y su filosofía en toda la Red.

En el artículo, sus autores, comparan el sistema de búsquedas de Google con un concurso público o unas elecciones en las que cada persona dispone de un voto y utiliza esta elección individual para, colectivizándola, convertirla en un formato de selección previa de lo que es o no importante. Dado que en Estados Unidos el 95% de las búsquedas totales de Internet se realizan o bien directamente a través de Google o de Yahoo, o bien a través de otras webs que utilizan la tecnología de éstas, el sistema tiene una tendencia natural a crear grandes monstruos: cuando más popular es uno, más es buscado y, en consecuencia, más gente acude a dichos lugares.

Los autores consideran este método de organización la clave de la concentración que existe en Internet, y la justificación de cómo empresas como eBay o Amazon dominan sus respectivos mercados. Los sistemas de búsquedas, amparados en la filosofía triunfante de Google, concentran las mismas, cada día más, en menos sitios web.

El efecto es considerable y claro. Los grandes son cada día mayores y los pequeños cada día tienen menos posibilidades de aparecer en las primeras páginas de las búsquedas. Dado, por otra parte, que se ha demostrado que la mayoría de los usuarios de Internet nunca pasan de las dos o tres primeras páginas de resultados de una búsqueda, los puestos de cabeza son cada día más apetecibles, más caros y menos asequibles para las pequeñas empresas.

Esto está llevando a una situación en la que \”lo que es más, no es necesariamente mejor\”, como defienden los articulistas. Las grandes empresas globales priman los entornos globales y hacen más difícil la supervivencia de los locales sin progresión internacional. Sin embargo, muchas veces, las búsquedas de un usuario español desde España tendrían mejor amparo bajo un sistema menos global, en el que los votantes fueran locales y las empresas votadas también.

Los intentos de las empresas de búsqueda local, como por ejemplo fue en su día Telépolis, creada por Eudald Doménech y actualmente en manos de Eresmas, fueron vanos ante la popularidad creciente de los grandes buscadores globales, con Google a la cabeza.

El sistema de \”al ganador todo\” existe también en el mundo real, pero la tecnología, como cita el artículo, tiende a incrementar este efecto. Al final, la tendencia natural del individuo a simplificar sus decisiones -fijémonos en el éxito en los últimos tiempos de las cartas cortas en los restaurantes- hace que, de forma casi intuitiva, se dirija siempre a los mismos lugares que ya conoce para realizar sus búsquedas.

Es también la justificación del valor real de activos digitales. La compra de Kelkoo por Yahoo a cambio de 472 millones de euros no es otra cosa que la justificación de lo que vale un mercado cautivo de clientes recurrentes y lo que cuesta, incluso al propio Yahoo, desviar 30 millones de usuarios de una rutina (buscar en Kelkoo antes de comprar), a otro lugar.

Sin embargo, si algo tiene Internet es precisamente la abundancia de criterios y la individualidad. Por ello, a pesar del éxito de este tipo de grandes operadores globales, cada día es más necesario invertir la pirámide de búsqueda y conseguir que, en vez de buscar en el mundo entero, siguiendo los criterios de la mayoría, seamos capaces de disponer de herramientas como DiceLaRed, que seleccionan (y nos dejan seleccionar a nosotros) los ámbitos concretos de búsqueda, además de darnos acceso a la voz individual de los foros de opinión que, independiente y sin influencias de poder, nos proporciona una visión de conjunto fresca y real sobre la temática que nos interese.

Los sistemas de búsqueda globales hacen crecer a los más grandes y simplifican la tarea de las centrales de medios, que creen poder permitirse despreocuparse de Internet porque \”con hablar con Google y Yahoo\” ya sabemos de qué va el mercado. Olvidan, como ya explicó en su día Kevin Kelly, que Internet, más que un gigantesco mercado de casi 1.000 millones de internautas, es la suma de miles de mercados con accesos directos y privativos. Sus voces, en muchos casos, se descubren acercándose a nichos y foros que realmente demuestran tener su propio pálpito.

Estamos de acuerdo con los autores del artículo en que el futuro de las búsquedas pasa por poder personalizar y afinar más las mismas desde el punto de vista de geografía, capacidad de criterio y multitud de parámetros nuevos todavía por descubrir. La prueba es que tanto Yahoo como Google siguen de cerca esta pista, comprando todo lo que se mueve bien a nivel local.


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