BAQUIA

ISPs latinos: castigados sin postre

¿Por qué comparten las telefónicas latinoamericanas los ingresos de telefonía móvil pero no los del acceso a la Red?

Como si de un castillo de naipes se tratara, el entramado de los proveedores de acceso gratuitos a la Red en Latinoamérica se está deshaciendo. Han caído uno tras otro. Super11.net (cuarto ISP más grande de Brasil), NetGratuita (subsidiaria de UOL) y FirstUP ya son historia. De los grandes, tan sólo queda el brasileño IG, que recientemente fue adquirido por la telefónica Telemar, y Terra Libre/Livre (aunque Terra ha suprimido el gasto publicitario para este servicio).

Los proveedores de acceso gratuito han jugado un papel muy importante a la hora de promover la implantación de Internet en la región. El problema para su viabilidad ha sido su falta de lógica financiera. Más de un observador lo ha comentado. \”El acceso de pago a Internet es un modelo de negocio. El acceso gratuito a la Red no es un modelo de negocio\”. Recordemos que, según estimaciones de CSFB, la provisión de acceso a Internet suele costar a los ISPs entre 3 y 4 dólares por usuario y mes.

El modelo latinoamericano difiere del europeo

Pero aquí hay gato encerrado. ¿De qué modelo de negocio de acceso gratuito estamos hablando? La estructura de los ingresos de los ISPs latinoamericanos es muy diferente de la de muchos de sus pares europeos. Así Freeserve, el proveedor de acceso británico recientemente adquirido por Wanadoo, en 1999 obtuvo un 60% de su facturación en concepto de reparto de los ingresos de telefonía que sus usuarios le originaban a las telefónicas dominantes. Únicamente 40% restante provino de las tan laureadas publicidad en línea y comercio electrónico.

En Latinoamérica, donde en la mayoría de los países (con la notable excepción de México) el acceso a Internet se cobra al minuto con el sistema de pasos, ni los reguladores ni las telefónicas dominantes están dispuestas a repartir los ingresos provenientes del servicio de acceso a la Red.

En promedio, según datos obtenidos por BCG, un internauta argentino paga 18 dólares al mes a la telefónica de turno por los minutos que pasa en línea. Un internauta brasileño paga 13 dólares al mes, mientras que un mexicano sólo 4 dólares (México tiene un esquema similar a la tarifa plana). Obtener una parte de esos ingresos mensuales puede aumentar, y mucho, la rentabilidad de los ISPs latinoamericanos. En especial, de aquellos que ofrecen el acceso gratuito.

¿Por qué motivo no quieren repartir las telefónicas estos ingresos? Esta pregunta es de fácil respuesta. Las telefónicas dominantes \”dominan\”, valga la redundancia, el acceso al consumidor a través de las líneas telefónicas. Controlan la famosa \”last mile\” (última milla) a la que se refieren los analistas anglosajones. Es decir, poseen lo más preciado: el contacto con el consumidor final. También saben que el acceso a la Red es un servicio por el que muchos de sus abonados de telefonía fija estarían dispuestos a pagar por lo menos 20 dólares al mes.

¿Porqué entonces compartir ingresos con los proveedores de acceso gratuito si pueden adquirir todo el mercado del acceso de pago (estimado en casi 2.000 millones de dólares en 2001 en toda la región), y parte del de la publicidad (260 millones) y del de comercio electrónico (38 millones)? Resulta evidente. En estos primeros años de Internet en Latinoamérica las telefónicas dominantes han tratado de implementar sus servicios de acceso a la Red de pago y a no cooperar, a través del reparto de ingresos, con sus competidores en el servicio de acceso gratuito. El resto de su estrategia ha sido pasiva. En otras palabras, han esperado a que se desmoronaran , por falta de lógica empresarial, los servicios de acceso gratuito.

El ejemplo del teléfono móvil

Ahora bien, ¿no deberían imponer los organismos reguladores a las telefónicas dominantes que compartan con los ISPs los ingresos de telefonía que les origina el acceso a la Red? Al fin y al cabo, esto es precisamente lo que sucede en el caso de la telefonía móvil.

La existencia del sistema \”el que llama paga\” en telefonía móvil ha ayudado a implementar un sistema de reparto. Así en México, de cada llamada entrante la compañía de telefonía móvil (en cuyo sistema entra la llamada) se lleva 19 centavos de dólar por minuto. Este importe es de aproximadamente la mitad en el caso brasileño. Se trata de una entrada de fondos que puede suponer hasta el 50% de la facturación para las nuevas competidoras en el mercado de telefonía móvil.

Estos ingresos de interconexión de telefonía móvil frecuentemente son justificados por el efecto positivo que tienen para el deseable crecimiento de este sector. ¿No se podría argumentar exactamente de la misma manera a favor del reparto de ingresos provenientes del acceso a la Red entre telefónica y ISP?

Debido a sus funciones comunicativas (correo electrónico) y, sobre todo educativas-informativas, el acceso a Internet es un servicio tan o más deseable que la telefonía móvil. Merece la pena que esto se vea reflejado en forma de mayores ingresos de los proveedores de acceso a la Red latinoamericanos, tanto en los gratuitos como los de pago.


Compartir en :


Noticias relacionadas

Recomendamos




Comentarios