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Juez, el gran hermano te vigila

Resulta normal oír hablar de empleados vigilados por sus empleadores, de despidos por uso indebido de las herramientas laborales y de trabajadores que pelean en los tribunales con uñas y dientes al considerar su intimidad indebidamente violada. Sin embargo, resulta más inusual saber de jueces vigilados que se rebelan y amenazan con tirar de la ley –de la que son intérpretes– para acabar con este tipo de prácticas.

Los protagonistas de este suceso son un puñado de jueces federales estadounidenses, que se han rebelado contra las prácticas de la oficina federal que administra la rama judicial. Entre otras cosas, los jueces han desactivado los programas informáticos utilizados para controlar la actividad informática de los juzgados y han avisado que ese tipo de vigilancia podría ser ilegal además de poco ético.

La insurrección tuvo su origen un importante tribunal de apelaciones con sede en San Francisco, y ahora deberá ser resulta por el Judicial Conference of the EEUU, la entidad que regula en última instancia la actividad de los togados. El motivo de la vigilancia, en palabras del funcionario que la autorizó, era que \”entre un 3% y un 7% del tráfico de datos en los juzgados consiste en descargas de radio y audio\”. ¡Ay, serán malos estos jueces!

Por su parte, una de las juezas de la Corte de Apelaciones mostró su desacuerdo, y afirmó que el poder judicial podría quedar sujeto a demandas y al pago de indemnizaciones por violar la ley de Privacidad de las Comunicaciones Electrónicas de 1986, que sanciona la interceptación intencionada de \”cualquier comunicación electrónica, oral o telefónica\” con responsabilidades civiles y penales.

El conflicto ha puesto de manifiesto el vacío legal que existe sobre los límites a los que pueden llegar las empresas en su celo por vigilar a los empleados, algo que nunca ha sido determinado con exactitud por el Tribunal Supremo. Esto es aprovechado por el 63% de las compañías estadounidenses para vigilar a sus empleados, según un estudio de la American Management Association. Tendría gracia que ahora se descubriera que los jueces usan Napster…

  • En The New York Times


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