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Kraft, la costurera y el dominio milka.fr

Kraft es el dueño de la marca de chocolate Milka, entre otros negocios de este coloso de la alimentación estadounidense. Y ahora se enfrenta en un tribunal a Milka Budimir, una costurera francesa, por los derechos del dominio milka.fr. Budimir explota desde hace varios años ese sitio. Según la empresa, esto daña su imagen y su bolsillo. Vamos, nada que no se pueda arreglar con 6.500 eurillos.

En el juicio, los abogados de Kraft tacharon a la modista de okupa informática, \”al registrar un nombre de forma abusiva con el objetivo de revenderlo, negociarlo con la compañía propietaria legítima, abusar…\” Etc. La pregunta, claro, es cómo diablos una mujer de 58 años escasamente versada en materia tecnológica ha podido tener semejante mala uva. ¿No será que ha sido una simple casualidad? Sí, pero esto a Kraft no le importa; hay que arreglarlo sí o sí, cuanto antes mejor. Demasiado dinero de por medio.

Porque Budimir, que pide nada más y nada menos que 100.000 euros, acusa a la firma de haber ejercido increíbles presiones contra ella, lo que ha minado su salud de un tiempo a esta parte. \”Ha sido una pesadilla\”, dice. Pero la costurera también tiene su orgullo: cree \”denigrante\” ver su nombre tatuado sobre la universal vaca violeta del chocolate Milka.

En cualquier caso, las luchas empresa/paisanos están marcando la semana. Ayer conocimos la historia de Russell Christoff, un antiguo modelo. Hace casi veinte años, Christoff se hizo unas fotos; algo normal, propio de su profesión. Olvidó el tema, pero en 2002 estaba haciendo la compra en el super y se encontró con su cara en un bote de Nescafé.

El hombre demandó a Nestlé, fabricante de Nescafé, y aquélla le propuso que con 100.000 dólares, todos contentos. Pero él dijo no. Ahora, un tribunal de Los Ángeles obliga a la compañía a indemnizarle con 15,6 millones de dólares por rentabilizar su imagen sin permiso. La cantidad incluye, entre otras cosas, el 5% de los beneficios por la venta de Nescafé entre 1997 y 2003, período durante el que la filial de Nestlé en EEUU vendió los frascos con la imagen de Christoff en México, Corea del Sur, Japón, Israel, Kuwait y Estados Unidos.

Christoff es hoy -o era hasta hace unos días, quién sabe si no estará ya disfrutando en el Brasil- trabajador en una guardería de Antioch, en la bahía de San Francisco. A la pregunta de por qué tardó tanto tiempo en darse cuenta de que su imagen adornaba los frascos de café, respondió: \”No consumo café instantáneo, sino en grano\”.


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