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La alta tecnología acude en ayuda de los diabéticos

La tecnología en forma de páncreas artificiales es un factor clave en la lucha contra la diabetes. Ya hay atletas que llevan nuevos dispositivos que comprueban constantemente los niveles de azúcar en sangre para saber cuándo necesitan insulina, y cuánta. Se trata de aparatos que miden las subidas o bajadas de glucosa, proporcionando imágenes de dichas fluctuaciones.

Y es que un páncreas artificial serviría para controlar permanentemente la cantidad de azúcar que hay en la sangre, calculando las variantes que repercuten en las necesidades de cada persona en función de la cantidad de alimentos ingerida, el ejercicio que se practique, las diferencias biológicas, etc, dando la cantidad precisa de insulina para mantener al individuo a salvo de sustos.

Demasiado azúcar daña las venas y puede acarrear ceguera, problemas cardíacos, fallos del riñón e incluso amputaciones. Demasiado poco puede conducir al coma y la muerte. Los datos preliminares de estas nuevas tecnologías son muy alentadores, pero aún hay que ser prudentes. Se trata de sistemas de primera generación.

El gran objetivo para el futuro es desarrollar un dispositivo formado por tres partes: una bomba de insulina, un monitor de glucosa exacto, fiable y constante y una fórmula automatizada de toma de datos de supervisión y que diga a la bomba cuánta insulina debe dar. No será fácil, en cualquier caso.

En última instancia, el páncreas artificial será un dispositivo más del cuerpo que medirá la cantidad de azúcar en sangre e infundirá insulina en la corriente sanguínea, pero no se está cerca de esto todavía.


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