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La apoteosis del mundo digital

Esta semana se presentó en la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense de Madrid un informe que, con el título de \”La convergencia desde el punto de vista del usuario: Internet, televisión y radio digital\”, analiza la convergencia de los medios de difusión en España, así como las diversas formas de acceso a la Red que utilizan y utilizarán los navegantes (RTC, RDSI, ADSL, cable, satélite, etc.)

Más allá de la dificultad que entraña determinar los límites del término convergencia, el estudio describe un escenario de mayor compatibilidad tecnológica en el que toda la información se digitaliza, facilitando así la interacción entre los diversos medios y plataformas (Internet por la televisión, radio por televisión, \”television\” y radio por Internet, etc.). Un escenario en el que mismos servicios (mensajes por SMS, correo electrónico) se expanden a diferentes soportes y en el que el individuo realiza labores multitarea con la misma facilidad con la que antes le pegaba una patada a un balón.

Internet: la banda ancha, algo más que un sueño

Con respecto a Internet, el informe dibuja un panorama optimista. Los organismos oficiales, ya sean la Federal Communications Commission (FCC) estadounidense o la Secretaría de Estado para las Nuevas Tecnologías española, son conscientes de que la banda ancha es necesaria para que se desarrollen las verdaderas posibilidades del medio.

La frontera de la banda ancha no es sin embargo la misma en todas partes. Mientras que en Estados Unidos la Internet de alta velocidad comienza en los 300 Kpbs, en España se consideran como tal el acceso a través de ADSL (256 kbps) o RDSI (128 Kpbs). Las fórmulas de acceso que más se desarrollarán en los próximos año, y a la espera del cable, serán la ADSL, RDSI y la Internet por satélite.

Es desde esta laxitud del concepto de banda ancha y de la conciencia de haber salido recientemente del Paleolítico Superior en materia de acceso a la Red desde las que hay que examinar otras de las afirmaciones contenidas en el informe que hablan de una oferta de acceso \”rica\” y que no requiere \”de un desembolso económico alto\”. Aun estando mejor que antes, no podemos alabar la labor de compañías como Telefónica por el funcionamiento de tecnologías como RDSI (nacida ya obsoleta y cuya velocidad de transmisión de datos suele acercarse más a los 64 que a los 128 Kpbs) o ADSL (cuya velocidad media, en el mejor de los casos, no suele alcanzar nunca los 200 Kpbs, como sabe cualquiera de los enojados usuarios que llenan los foros de Internet con sus quejas). Ante ese nivel de servicio, cualquier precio resulta caro. Pero es que incluso para los usuarios de cable (excluyendo quizás la tarifa plana de ONO), el servicio es oneroso, ya que el cobro se hace por volumen de datos y no por tiempo, y los límites se sitúan actualmente en un nivel muy bajo.

Volviendo al estudio, éste describe un escenario futuro de mayor libertad (se incrementará el uso de las herramientas de código abierto y se simplificarán los programas de elaboración y gestión de contenidos) para el usuario en el que se potenciará enormemente la interactividad y se desarrollará el contenido audiovisual. Tecnologías inalámbricas como Bluetooth (o 802.11b), todavía en fase embrionaria, facilitarán las condiciones de acceso y nuevos soportes como las pantallas táctiles (o por qué no, las interfaces de voz) harán la navegación más rápida y fluida.

Poco a poco, caminaremos hacia el ciudadano permanentemente conectado, incluso aunque la Red no sea del todo visible. Esto dará lugar a nuevas fórmulas de facturación por tráfico de datos y no por tiempo de conexión.

La mayor penetración y uso de la Red contribuirán a apuntalar el crecimiento de las comunidades virtuales. A ello ayudarán herramientas como los programas de mensajería instantánea, que junto con los chats o los mensajes por el teléfono móvil (SMS) favorecen ya el desarrollo de nuevas formas de lenguaje.

El informe señala existencia de un marco jurídico que la mayoría de los usuarios desconoce y que, desde la aprobación de la Ley de Ordenación de las Telecomunicaciones hasta hoy, tiene por objeto regular el proceso de incorporación de España a lo que actualmente se denomina Sociedad de la Información. Este marco, en principio regido por un principio de mínima intervención, debe convertirse en garante de la prestación del servicio y ser adecuado a las necesidades de las demandas de operadores y usuarios.

También dibujan asépticamente los contornos de un conflicto que tiene visos de agravarse con el paso del tiempo: la pelea entre las nuevas fórmulas de intercambio de datos y las leyes de protección de la propiedad intelectual, en cuya ayuda acuden los legisladores y los programas de protección de datos. Y se atreve con una predicción, hoy en día suscrita por muchas compañías, y todavía no tanto por los particulares: la resurrección del olvidado concepto de terminal o Net PC, que hará de los equipos meros puntos de conexión a la Red.

Televisión: quién la ha visto y quién la ve

En el terreno televisivo, se destaca que la televisión digital terrestre y por satélite se encuentra hoy en día en una posición de privilegio con respecto al cable para ofrecer nuevos servicios, incluyendo acceso a Internet. El cable, y pese a ofrecer unas mayores posibilidades de convergencia, tiene una red poco extensa y una baja tasa de penetración entre los usuarios.

En el campo analógico, y con la excepción de servicios de teletexto y algo de radio en las televisiones locales, no puede hablarse de convergencia.

Curiosamente, el informe indica que hoy en día es mayor la adaptación audiovisual en el PC, con casos como el de las noticias de a3n.tv o Expansión TV, que la que tienen los descodificadores de las distintas cadenas de televisión para ofrecer servicios telemáticos. Aun así, a efectos jurídicos habrá de mantenerse la distinción entre emitir (concepto tradicional que ayuda a definir la televisión) y difundir (más propio de Internet, en donde los contenidos se encuentran siempre a disposición del usuario).

Esto hará que los contenidos audiovisuales en Internet no sean considerados como televisión, ni por tanto susceptibles de que se les apliquen las actuales normas jurídicas sobre contenidos (especialmente la Ley de Televisión sin Fronteras). La confusión jurídica, dado los amplios regímenes jurídicos de la radio y la televisión, invita a una unificación de los textos legislativos, según los responsables del informe.

Más allá del ámbito nacional, se observa un crecimiento de la oferta local y autonómica. Hace escasamente una semana se firmaron las dos concesiones (Veo TV y Net TV) de televisión digital en abierto para todo el territorio nacional. En Madrid, comunidad pionera en la aplicación del Plan Nacional de Televisión Digital Terrenal, existen ya dos canales autonómicos otorgados a gestores privados (Quiero TV y Onda Seis) y uno de participación pública (La Otra). En este aspecto, se subraya la necesidad de que las televisiones locales salgan de la situación de ilegalidad en la que se hallan, por lo que urge al Ministerio de Ciencia y Tecnología a elaborar un Plan Técnico de asignación de frecuencias que sería gestionado por las Comunidades Autónomas.

El usuario español más privilegiado, según el estudio, es el que reside en Madrid, gracias a la abundante oferta de televisión digital, aun a pesar de la baja penetración de cable. Otras ciudadanos con motivos para la alegría son los de Valencia y Santander, donde el cable tiene una mayor implantación. El equipo recomendado en el informe para el nuevo \”teleadicto convergente\”, para obtener más por menos dinero (y no para tenerlo todo en un mismo dispositivo, lo que no ha de funcionar, como advierten algunos sabiamente), y a la espera de la llegada de las grabadoras de DVDs y los descodificadores con discos duros y procesadores más potentes, sería el siguiente: un PC con DVD y placa de televisión y descodificación de vídeo conectado a un buen televisor. El espectador del futuro, de eso parece que no hay duda, tendrá que rascarse el bolsillo.

La Radio Digital: cosas veredes, amigo Sancho

La llegada de la radio digital (DAB) conserva algunos paralelismos con los sucedido con la aparición de las emisoras de Frecuencia Modulada (FM). El Plan Transitorio de Ondas Medias de 1964 tenía por objetivo asegurar la transición hacia la frecuencia modulada y la desaparición de las emisoras de onda media. Sin embargo, la desconfianza de muchos de los operadores hizo que el plan fracasara estrepitosamente. Algo similar podría suceder con el DAB. Sin plazos de desaparición para las emisoras analógicas, la transición podrá extenderse durante años.

Otros de los problemas resaltados es el elevado precio de los aparatos de radio digital y el desconocimiento del gran público, que confunde radio digital con señal analógica transmitida por Internet. Además, el usuario percibe la mejora del sonido con dificultad. Para los responsables del informe, la clave estará en la implantación de la radio digital en los receptores incorporados en los vehículos y en los servicios de los que podrá disponer el usuario (los que ya ofrecía Radio Data System más la conexión a Internet).

En la actualidad, se advierte, los que más impulsan el desarrollo de la nueva radio son los nuevos medios adjudicatarios de licencias de radio digital como Marca o ABC, y no las grandes cadenas de radio ya existentes. Para ser testigos de su universalización, habrá que esperar por tanto a que el interés se extienda a todos los participantes y el aficionado pueda costearse los nuevos receptores.

El Informe \”La convergencia desde el punto de vista del usuario: Internet, televisión y radio digital\”, que se publicará en CD-ROM próximamente, ha sido elaborado dentro del Proyecto de Investigación Telecomunicaciones e Información por los profesores Dr. Ignacio Bel, Dra. Loreto Corredoira -directora del Proyecto-, los alumnos Jorge Abaurrea y Martín Expósito y Don Ángel García Castillejo, abogado y Subdirector de Servicios Telemáticos de la Comisión del Mercado de la Telecomunicación.


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