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La Gran Muralla de China para Internet (I)

Las autoridades chinas ni siquiera se molestan en disfrazar que ven Internet como una amenaza al orden establecido. En numerosas ocasiones y con distintos motivos se ha descrito a la Red como una “ventana abierta al mundo”, algo que tiene connotaciones positivas para casi todo el mundo, pero no para el gobierno de ese país.

Cibercafés, proveedores de acceso a Internet, nodos extranjeros… y en última instancia la población china, están sufriendo diariamente esta concepción de la Red como amenaza que tienen los gerifaltes de China, país que se ha ganado a pulso el título de “Gran Censor de Internet”.

En este país ya hay una Gran Muralla, levantada hace siglos para protegerse de las ofensivas de las naciones vecinas. Ahora están construyendo otra muralla en la que nunca se podrán hacer fotos los turistas, pero que amenaza con ser igual de efectiva que su predecesora.

Navegantes en China

Según datos que ofreció el pasado mes de agosto StatMarket, China ya ocupaba en julio el segundo lugar en número de internautas (supone el 6,63% del trafico global de Internet) por detrás de Estados Unidos y por delante de Japón. Y es que los 1.500 millones de chinos dan mucho juego, porque la verdad es que la penetración de Internet que es un dato mucho más esclarecedor de la situación de Internet en el país es aún pírrica.

En China no se llegaban a los 57 millones de internautas (alrededor del 5% de la población). Como contraste, en Japón ya navegaban la mitad de sus 120 millones de habitantes. Con Internet pasa lo mismo que con los teléfonos móviles. Mirando el número de celulares China aparenta ser una potencia, un espejismo que se desvanece al mirar el porcentaje de población que posee un móvil.

Pero no se puede negar el enorme potencial que le dan a China sus 1.500 millones de almas. Se calcula que para el año 2003 ya estará por delante de Japón y será el mayor mercado de computadoras personales. Para Intel, que basa sus previsiones en el suministro de chips, será este mismo año cuando adelante Japón.

Tú sí, tú no

Para evitar la famosa ‘contaminación cultural’, el ministerio de Seguridad Pública desarrolló en febrero de 2001 un programa de filtrado llamado Internet Police 110 que tiene tres versiones para hogares, cibercafés y escuelas que según sus creadores \”contribuirá a purificar Internet\”.

Este software, en teoría de uso obligado, bloquea el acceso a contenidos de sexo, violencia o religiones no autorizadas, además de monitorizar el tráfico web y bloquear aquellos mensajes que provengan de fuentes que considere ofensivas.

Lo malo es que entre los contenidos censurados por China se encuentran algunos tan discutibles como nodos de noticias occidentales tan peligrosos como la revista Times o la BBC, sitios web de grupos defensores de los derechos humanos o páginas de exiliados tibetanos.

Como una muestra de pretendida apertura, el gobierno chino sorprendió a propios y extraños a mediados de mayo de este año al liberar varios rehenes como las páginas de la agencia de noticias Reuters, la CNN, Los Angeles Times, la National Public Radio y el Washington Post.

Lo más curioso que se produjo sin previo aviso y sin un solo comunicado oficial que lo confirmase, algo raro teniendo en cuenta lo dadas que son las autoridades chinas a elaborar este tipo de documentos. En la International Press Centre confirmaron nada más descubrirse que no fueron advertidos del levantamiento de la censura a esos nodos, y varios diplomáticos occidentales mostraron su sorpresa.

De todas maneras, otros muchos como la revista Time y la BBC no han sido tan afortunados. En la universidad de Harvard mantienen una lista con muchas de las web censuradas por las autoridades chinas. Es curioso visitarla a día de hoy y encontrarse con que la Universidad de Columbia, Amnistía Internacional o la página web del ejército estadounidense no son accesibles a los ciudadanos chinos. Distintas organizaciones de medios de comunicación llevan mucho tiempo criticando esta actitud censora.

Y parece ser que la última moda en Pekín consiste en censurar contenidos concretos, en lugar de nodos completos. Resulta preocupante que se hayan empezado a plantear la conveniencia de ser más sutiles…

También dentro de casa

Tampoco las empresas que publican desde dentro del país lo tienen mejor. Hace ya dos años decidió potenciar su campaña de control y supervisión de contenidos en la Red con una normativa que obliga a que las noticias que los portales del país publiquen se extraigan de los medios de comunicación gubernamentales.

Si no es así, el State Council Information Office vigilará todas aquellas informaciones que provengan de medios de comunicación extranjeros e impondrá estrictas condiciones a todos aquellos que quieran generar sus propias noticias. Quien se atreva a transgredir la ley recibirá un aviso, suspensión temporal de sus actividades o cierre definitivo de la empresa, según la gravedad de la noticia publicada.

Vietnam, tras los pasos de China

El pasado mes de agosto, las autoridades políticas de Vietnam (otro baluarte del comunismo en pleno siglo XXI) emprendieron también una cruzada contra la Red, al considerar que puede ser perjudicial para las mentes de sus habitantes.

El régimen comunista ha ordenado a las autoridades locales de Hanoi y Ho Chi Minh que miren con lupa el uso de Internet, ya que puede proporcionar \”información dañina\”. En agosto se inició una inspección que cubrirá todo el país para evitar la “información dañina en la red”, aunque no se dignan a explicar que tipo de información se considera perjudicial, y, paradójicamente, para \”alentar a la gente a que use Internet\”. Falta hace, en este país poblado por 80 millones de personas, apenas hay un millón de internautas.

Precisamente esta actitud de países como China y Vietnam, llevó a Hactivismo, uno de los grupos internacionales de hackers mejor conocidos, a hacer pública hace unos meses su intención de proporcionar herramientas de manera gratuita que permitan la navegación anónima


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