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La industria se lanza al cuello de los clones de Napster

La industria discográfica no se contenta con saborear su primera y (puede que definitiva) victoria sobre Napster. Quiere más, quiere también los cadáveres de los cientos de clones de Napster que ofrecen música gratuita por Internet. Crecida por el empujón del juez, la RIIA le da ahora a la tecla y envía 60 avisos legales a proveedores de acceso de telecomunicaciones que suministran conexión a servidores de Open Napster. Estos servidores permiten utilizar el programa Napster o similares pero no tienen nada que ver con la compañía de Shawn Fanning. Para localizarlos, los usuarios utilizan programas como Napigator. La medida se ampara en la ley de protección de los derechos de autor estadounidense (Digital Millenium Copyright Act), que establece que los ISPs deberán bloquear el servicio de sus clientes si se demuestra que infringen los derechos de autor de forma habitual. A pesar de todo, poco podrán hacer contra los servidores situados allende los mares.

La guerra entra en una nueva fase, con la RIIA empeñada en liquidar a todo aquel que le haga frente. De Napster a los clónicos y de ahí a todo los pequeños servidores que permiten utilizar programas de intercambio de ficheros y a los propios discos duros de los usuarios avanzados. Más difícil le resultará eliminar los programas totalmente descentralizados como Gnutella. A los abogados de las discográficas les esperan tiempos difíciles.

Y mientras la RIIA compra sellos en Correos Napster ve como se acerca la hora de la verdad. El viernes 2 de marzo la juez Marilyn Hall expondrá los términos del dictamen que puede terminar guillotinando Napster. Los millones ofrecidos no consiguen convencer a las discográficas y la RIIA echa espuma por la boca. Angelitos.


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