BAQUIA

La mamá que nunca quiso a su hija

Porque a Telefónica le sale redonda la operación: una fusión por el sencillo procedimiento de canjear acciones supone darles una patada en el …ejem a los minoritarios, no soltar ni un céntimo de euro y quitarse de encima la siempre molesta vigilancia de la Comisión Nacional del Mercado de Valores.

Lejos quedan los gloriosos meses de finales de noviembre de 1999 y principios de 2000, cuando Terra se estrenó en el parqué con el debut más espectacular de la historia bursátil española. Cuando alcanzó su máximo histórico de 157 euros por acción; cuando, en fin, Alan Greenspan hablaba (y advertía, ya) sobre la exuberante irracionalidad de los
mercados.

Telefónica nunca ha demostrado el menor cariño por su filial de Internet. Era imposible. Competían. La operadora necesitaba como agua de mayo coger un buen trozo del mercado de ADSL; entonces, ¿cómo iba a favorecer la carrera de Terra en este negocio? La filial de Internet lo intentó todo en su momento para convertirse en uno de los más destacados proveedores de ADSL, pero, sin la ayuda de la matriz, todo fue en vano (como portal, Terra se ha quedado en algo bastante secundario).

Pero no toda la culpa es de Telefónica. Los gestores de Terra, más preocupados por forrarse los bolsillos que por buscar nuevas soluciones y productos que ofrecer a los usuarios, han pecado de falta de creatividad, de escasa mentalidad gestora. Gastos muy elevados, ingresos que no crecen… Un malísimo panorama.


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