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La penúltima revolución

Este artículo es fruto de la ponencia del autor en el III Seminario de Periodismo Digital organizado por la Facultad de Ciencias Sociales y de la Comunicación de la Universidad del País Vasco y patrocinado por El Correo y la BBK.

Como casi siempre, el referente se dio en EEUU. Alguien debió pensar que \”si puedo poner mis fotos, aficiones,… en una página web, también puedo poner lo que pasa en mi pueblo o mi opinión sobre la política nacional\”. Nadie duda que de esa forma surgió una de las maneras más útiles de emplear la Red para facilitar la libertad de expresión. Sin embargo, también nació una de las grandes máquinas de mentir, injuriar y difamar. Sin tener que retrotraernos mucho en el tiempo, conviene recordar que el escándalo sexual de Bill Clinton con Mónica Lewinsky tuvo en una página periodística de la Red su primer asalto.

La publicación de informaciones periodísticas en Internet tiene varias vertientes. Las más básicas son las ediciones web de los diarios tradicionales. La presencia de diarios en Internet no sólo ha potenciado la imagen corporativa de las empresas periodísticas, sino que ha sido también un punto de inflexión a la hora de concebir el periódico electrónico. Las transformaciones han sido muchas y afectan a una multiplicidad de aspectos: diseño, contenidos, accesibilidad, costes económicos, formas de lectura, volumen de información suministrada, etc., tal y como recuerdan Díaz Noci y el autor de este artículo. [Díaz Noci, J. y Meso, K. (1999): Periodismo en Internet. Bilbao: Universidad del País Vasco, Bilbao].

Ahora bien, no podemos identificar sólo el concepto de prensa electrónica con el hecho de que un diario disponga de una página web en Internet. La prensa electrónica es algo mucho más complejo que incide especialmente en el acceso inmediato a grandes volúmenes de información, tanto actual como retrospectiva.

La actualización de contenidos en Internet constituye el eterno quebradero de cabeza para quienes administran las páginas web. Procesar documentos en distintos formatos que se insertan en diversas secciones y, además, hacerlo a la velocidad que demandan los usuarios es un aspecto clave para que la presencia e interacción en Internet no se deterioren de un plumazo. A ello se agrega que el ‘subir’ nuevos contenidos es una tarea que, por lo general, se centraliza en una sola persona (webmaster).

Estas condiciones de trabajo dan por resultado un panorama de páginas sin actualizar, poco atractivas y que con rapidez pierden su objetivo. Ello se agudiza cuando se trata de páginas web originadas por comunidades de usuarios que comparten intereses comunes y demandan un grado creciente de interacción.

Información alternativa y participativa

Pero no todo está perdido. Y ello debido la aparición en Internet de nuevos servicios de información útiles a una variada gama de usuarios, periodistas, investigadores y público en general, que consiguen solucionar este problema y permiten que cualquier usuario tenga su lugar en la Red y, además, que participe en la generación y publicación de contenidos con solo conectarse a Internet, desde cualquier ordenador y desde cualquier parte del mundo. Se trata, en muchas de las ocasiones, de servidores dedicados a información especializados que cubren las noticias aprovechando las ventajas del hipertexto y la interactividad.

El objetivo de este artículo es analizar y valorar esos nuevos servicios de información que se están desarrollando en Internet. Se trata de modelos estrictamente electrónicos que están comenzando a definir su ‘rostro’; que informan periodísticamente fuera del circuito de los grandes diarios y cadenas multimedia. Son aquellos que, bien o mal, dentro de sus posibilidades, cubren informaciones poco atendidas por las agencias de noticias o los grandes grupos de comunicación. Aún se camina por la vía de la experimentación y existe una buena dosis de narcisismo, aunque gracias a este tipo de iniciativas, que llegaron con la creación de páginas personales o como una vitrina personal/profesional, se ha empezado a dar pasos a un ejercicio de libre expresión. Más allá de estas consideraciones, de los motivos que llevan a establecer los sitios personales, lo cierto es que gracias a Internet muchos ciudadanos han tenido la posibilidad de expresarse y otros muchos de informarse.

Se trata de un espacio informativo a modo de ‘tierra de nadie’; nuestro sistema mediático prima la información política y de sucesos mientras en pequeños núcleos de población pasan cosas que son noticias. Y, dado que editar un medio tradicional es caro, Internet es un gran revulsivo para ello.

¿Desventajas? También las tiene: no es información de tanto impacto en el ámbito de audiencia como la del periódico de la región. Pero es una alternativa buena y que, además, no tiene por qué ser altruista, puede dar beneficios. Los ejemplos van, como ya apuntábamos, desde el altruismo de periodistas aficionados hasta empresas pequeñas de comunicación que apuestan tímidamente, pasando por experiencias innovadoras de grupos de estudiantes universitarios de Periodismo.

Los \’weblogs\’ irrumpen con fuerza

Hace unos años, la irrupción del capital en Internet y la explosión de las puntocom hizo que los internautas más veteranos temieran que lo que hasta ese momento había sido un espacio de comunicación idóneo iba a terminar convirtiéndose en un mero ‘centro comercial’. Si durante todo ese tiempo, la ‘Red de los portales’ amenazó con acabar definitivamente con la ‘Red de las comunidades virtuales’, el año 2000 fue testigo de cómo los internautas volvían a reclamar su papel central en la constitución de la red de redes. Uno de los principales vehículos para esta reivindicación han sido los weblogs.

Cameron Barret es un internauta cuya página web (Camworld) comenzó siendo un diario personal con historias, algunas ficticias y otras reales, ordenadas cronológicamente. Con el paso del tiempo, la página web vio cómo se iba incrementando sus visitas hasta que, en 1998, este trabajador fue despedido por publicar una historia ficticia en la que se vieron reflejadas algunas de sus compañeras de trabajo. Los contenidos de su página no son nada complejos: escrutar la Red para ofrecer a los internautas los enlaces que su autor considera más interesantes, además de sus propias experiencias como usuario de Internet.

Páginas web similares a la de Cameron ya se cuentan por miles, algunas de ellas convertidas en santuarios para internautas, y su estilo ha provocado el debate entre los periodistas. Son los weblogs, blogs o bitácoras, \”páginas web con historias ordenadas cronológicamente, actualizadas cada poco tiempo y que nos orientan mediante enlaces sobre lo más interesante que podemos encontrar en Internet\”, afirma Xosé Ramil Ferreiro [Ramil Ferreiro, Xosé: Webloggers, nuevos periodistas. En [email protected] mensual, nº 19, de febrero de 2002]. Su continua progresión e influencia en múltiples ámbitos los están convirtiendo en objeto de análisis y debate. Además, ganan adeptos rápidamente y, en numerosos casos, se han convertido en sólidas alternativas a los medios establecidos gracias al ingenio, agilidad, habilidad y eficacia de sus autores.

Un weblog es una reinvención del concepto de página personal donde se combinan reflexiones, confidencias propias de un diario íntimo y enlaces a nuevas páginas o artículos de interés para su creador. Es, generalmente, una página personal con textos, fotografías y enlaces. Casi todos funcionan como diarios íntimos abiertos a la comunidad internauta y, en la mayor parte de ellos, se puede participar o contrastar opiniones. Tal y como apunta Melanie Parejo, \”lo normal es que una sola persona lo mantenga, así que los hay de todo tipo y tendencia, a imagen y semejanza del creador, desde el típico cuaderno de aventuras en la gran ciudad hasta nostálgicos de los primeros tiempos de Internet\”.

Para Marta Peirano, \”son polifacéticos e iconoclastas. Tienen un algo de revista digital, un mucho de columna de opinión y un poso de fanzine, pero también de foro de noticias, de chat y de club de ciencias. Los comentarios van encabezando la página por orden cronológico y superponiéndose unos a otros según van llegando (…) El resultado es una página que se actualiza a cada minuto, llena de referencias diversas y de acción, características de las que adolece la prensa\”.

Los antecedentes de los \’weblogs\’

Sus antecedentes son las antiguas páginas ‘What’s New’ que registraban las novedades en un servidor web. Sin embargo, hay también quien quiere observar una cierta similitud entre estos nuevos servicios de información con los dazibaos, nombre con el que en China se designaba a los viejos periódicos murales y que operaban como un medio interactivo de recolección y difusión de ideas, opiniones, etc. de forma directa.

Muchos coinciden en señalar que el primer weblog publicado en Internet fue la página web lanzada por Tim Berners-Lee en 1992. Bajo el título \”Novedades en 1992\”, Berners-Lee hacía una recopilación de grupos de noticias, bases de datos universitarias y acceso a directorios vía FTP, es decir, se trataba de un directorio de enlaces recomendados por su autor, aunque casi fuesen los únicos que existían entonces.

Para otros, el primero en utilizar el término \”weblog\” fue Robot Wisdom Weblog en diciembre de 1997. Sin embargo, ya en 1996, William Gibson, el profeta del ciberespacio, había vaticinado la aparición de webloggers profesionales: \”Pronto habrá gente que vivirá de hacer ‘pre-surfing’ para los demás\”.

Hay quien opina que el germen de esta ‘net-movida’ es Justin May. Su weblog, \”Links for the underground\”, era como un diario salpicado de enlaces en el que aprovechaba la ocasión para contar, entre otras lindezas, su pasión por las chicas y las drogas. Muchos fueron los que le imitaron y transformaron sus páginas personales en lugares en los que comentaban noticias, historias, etc., cada uno con sus enlaces correspondientes.

El primer weblog serio, en cuanto a su éxito, fue \”Scripting News\”, de David Winer, con enlaces diarios a noticias sobre tecnología, acompañadas de tiras cómicas y columnas de opinión.

Su popularización llegó con el verano de 1999, cuando salieron herramientas que permitían gestionarlos fácilmente. De hecho, son muy fáciles de crear y actualizar gracias a programas gratuitos o muy asequibles como Blogger, Radio Userland, Movable Type o LiveJournal, entre otros. Blogger, que cuenta con una versión gratuita y otra profesional de pago, es posiblemente el programa de creación de weblogs más conocido y utilizado por la comunidad internauta. Según la pequeña compañía californiana propietaria de este servicio, PyraLabs, a comienzos de 2002, eran más de 150.000 los weblogs creados gracias a Blogger, que también permite hospedar las páginas gratuitamente mediante el servicio Blogspot.

\”Slashdot\” es su estandarte, un weblog colaborativo que empezó como una página personal de Rob Malda y Jeff Bates, centrado en la tecnología y la política digital. La forma de organizarse y los programas libres con que funcionaba fueron su punto de arranque para muchas experiencias parecidas, como el español \”Barrapunto\”, nacido en junio de 1999, con más de 5.000 usuarios registrados. También ese año nació el weblog de \”Bulma\” (Bisoños Usuarios de Linux de Mallorca y Alrededores), con un crecimiento del 3.000% ese primer año. Hoy hay medio millón de weblogs en el mundo, crecen a una velocidad de vértigo, a razón de miles cada mes.

Weblogs: nuevos servicios de comunicación en la Red (II)

  • El pulso de los usuarios


    Koldobika Meso Ayerdi es profesor titular interino de la UPV/EHU.


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