BAQUIA

La problemática de patentar el software

EE.UU. lleva mucho tiempo patentando intangibles. Europa no. Se está convirtiendo en un problema de fondo importante. Como mencionábamos en Baquía, una patente puede, con el tiempo, ir pasando de mano en mano, al mismo tiempo que una empresa compra a otra y con ella a las patentes que son parte de su patrimonio.

Un reciente artículo de Le Monde se preguntaba \”¿Serán patentables las ideas en Europa?\”. La pregunta no tiene respuesta fácil y el Parlamento Europeo va a tener que dar una pronto. A su vuelta de vacaciones deberán debatir sobre si son o no patentable \”las invenciones desarrolladas sobre un ordenador\” que forma parte del proyecto lanzado por la Comisión el pasado mes de febrero de 2002. Los detractores de la reforma opinan, según Le Monde, que representa una extensión considerable en el campo de la aplicación de la propiedad intelectual.

Los más ardientes defensores del proyecto no son otros que las grandes multinacionales de la informática que quieren poner coto a quienes utilicen aunque sólo sea una parte de su código. De ahí la problemática de la que hablábamos en Baquía para el software abierto. Se trata pues, no sólo de proteger un programa, sino que también se cubrirían los bloques que lo conforman y con ellos algoritmos y objetos de programación que se habían convertido ya en uso genérico del sector.

Pero el problema va más allá. En EE.UU. es también patentable la idea, y con ella el modelo de negocio y las prestaciones del mismo. Así, por ejemplo, Amazon tiene la patente del sistema one click buying, por el que se conjura toda una serie de prestaciones de gestión del cliente que sin su existencia serían imposibles. El que en muchos casos, como es el del carrito de la compra patentado también es EE.UU., la conversión del invento sea genérica hace casi imposible la implementación de la patente.

En cualquier caso, Europa tiene una difícil tarea a la hora de equiparar su legislación con la estadounidense, y, dada la mayor representatividad del sector americano del software, es fácil entender la presión de su lobby en Bruselas.

Le Monde llega a la misma conclusión que Baquia, y también opina que la implantación del sistema americano en Europa servirá para frenar, cuanto menos, la implantación de software abierto al ser poco menos que imposible garantizar que no se \”cuela\” código aportado por alguien que esté registrado por otro.


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