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La publicidad en los feeds levanta pasiones (encontradas)

La creciente popularidad de la sindicación de contenidos, del RSS, no está pasando desapercibida para nadie. Tampoco para el sector publicitario. Yahoo abrió el camino y ahora Google sigue sus pasos, así como Kanoodle y Moreover. Y muchas empresas más.

El asunto genera pasiones encontradas; para algunos, la publicidad en los feeds es perfectamente legítima. Se trata de un vehículo más que los anunciantes tienen a su disposición para llegar al público. En la Red cabemos todos, dicen los defensores. En el polo opuesto, la gente a la que no le causa demasiada gracia el tema.

Argumentan estos últimos que todo el tiempo que los lectores se ahorran gracias a los feeds lo volverán a perder ahora viendo anuncios. En cualquier caso, todo dependerá de cada compañía; de si quiere o no introducir más publicidad en sus webs.

Mientras surgen contraataques a la publicidad y se intensifica la lucha por anticiparse a los deseos y necesidades de los usuarios, conviene decir que asistimos en realidad al viejo debate (publicidad sí, publicidad no). Y no nos engañemos: el 90% de los internautas, por no decir el 99%, no la quiere. Le molesta, le crispa incluso.

Especialmente las formas más invasivas. Es lógico. Como también lo es hacer un sencillo esfuerzo reflexivo para llegar a la conclusión de que muchos sitios viven de los anuncios. Y están dispuestos a seguir haciéndolo; puede que crezca la utilización de filtros antipublicitarios, pero esas empresas no se quedarán de brazos cruzados. Lucharán por su negocio: metiendo los anuncios en los contenidos, por ejemplo. ¿Algún usuario prefiere esta solución? Lo dudamos. Si no consiguen sobrevivir, fenecerán, pero eso ¿es una buena noticia para el sector? ¿Para alguien?

El crecimiento de la publicidad en los feeds era absolutamente esperable, una cuestión de tiempo. Especialmente en el caso de las webs comerciales, que necesitan monetizar el tráfico que generan. Leer a alguien vía RSS significa que ya no vas a su página, y si no vas a su página los banners recibirán menos clicks.

El estallido de la burbuja puntocom fue letal para la publicidad online. Generaciones artificiales de tráfico, banners invasivos de pantalla completa, etc. Esto es lo que hay que desterrar: el hábito de meter el dedo en el ojo al internauta, porque además el retorno es tan escaso que ni siquiera merece la pena. ¿El futuro? Proponer anuncios específicos en el momento y el lugar que el internauta quiere.


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