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La Red se llena de nuevos dominios

El ICANN (Internet Corporation for Assigned Names and Numbers), especie de gobierno virtual y organismo que supervisa el sistema de asignación de dominios, aprobó ayer 7 nuevas terminaciones (".biz", ".museum", ".name", ".aero", ".coop", ".info", ".pro"} de dominio de mayor nivel (Top Level Domains), después de meses de suspense y de dos días de arduos debates entre los aspirantes a nuevos registradores.

Las afortunadas fueron escogidas entre 47 propuestas originales, posteriormente reducidas a 17,

que a su vez incluían docenas de terminaciones diferentes.

Esta ampliación de dominios de mayor nivel constituye la primera desde mediados de los años 90, cuando hicieron su aparición los hasta ahora más populares dominios (".com", ".net", ".org"}.

La medida, una vez se haga efectiva, contribuirá a desatascar el embudo en el que se ha convertido el dominio ".com" y deberá dificultar la actividad de los ciberokupas. Pero todavía quedan temas por resolver. Entre ellos, el déficit de legitimidad del ICANN y la forma en la que se protegerán los derechos sobre la propiedad intelectual y se resolverán los conflictos con los nuevos dominios.

La ampliación ha dejado satisfechos a unos y enojados al resto. Y aunque el ICANN no puede satisfacer a todo el mundo, sí puede hacer mucho por mejorar su imagen y clarificar sus políticas.

El pedregoso camino hasta los nuevos dominios

Aunque la decisión final se tomó con relativa rapidez, el proceso se inició hace ya muchos meses. La idea comenzó a sopesarse hace más de un año, ante el evidente colapso del dominio ".com", donde ya hay más de 20 millones de dominios registrados y donde encontrar una palabra aún no registrada requiere la ayuda de una comisión de sesudos filólogos. La escasez de dominios generaba además numerosos conflictos sobre la titularidad de las marcas. Las compañías e individuos se enzarzaban, como niños disputándose una pelota, en interminables peleas en las que demasiado a menudo resultaba vencedor el de músculos más grandes.

El plazo de recepción de nuevas propuestas se abrió en agosto, fecha en el que las críticas contra la trasparencia y la justicia del proceso comenzaron a tomar un cariz más sangriento. Como algún comentarista sugería, los tejemanejes en la designación de nuevos dominios hacían del ICANN un discípulo aventajado del Comité Olímpico Internacional.

Porque a las tradicionales críticas sobre el oscurantismo de las reuniones y los procesos decisorios de la organización (que ahora han vuelto públicos con el fin de recuperar la confianza perdida de los navegantes), se han añadido otras nuevas.

Para empezar, los potenciales gestores de nuevos dominios tenían que pagar 50.000 dólares para poder presentar sus propuestas, lo que, más que disuadir peticiones ridículas, suponía un auténtico portazo en las narices de todas las organizaciones no gubernamentales sin los bolsillos lo suficientemente llenos como pagar esta cifra. Para evitar un mal menor, se mataban las moscas a cañonazos aunque, eso sí, el ICANN se embolsaba la nada despreciable cifra de 2,35 millones de dólares.

Entre las propuestas destacaba una, la de Afilias, un consorcio formado por 19 registradores (entre ellos Network Solutions y Register.com, los dos registradores con más poder del mundo), que proponían los dominios ".info", ".site" y ".web". Al final, el ICANN les ha terminado concediendo el dominio ".info", por miedo a problemas legales con Image Online Design, una compañía enfrentada al ICANN que lleva años entregando, obstinadamente, dominios ".web" a todo aquel que lo solicite, pese a que no pueden funcionar sin el beneplácito del ICANN.

Aunque nadie niega la competencia técnica de Afilias (factor decisivo, como ha afirmado Vinton Cerf, uno de los miembros más ilustres del actual Consejo), esta decisión del ICANN reforzará los argumentos de quienes sostienen que conceder nuevos dominios a quienes ya controlan más del 95% de los existentes no es la mejor forma de promover la competencia y la diversidad.

Esta postura era la sostenida por dos congresistas estadounidenses en una carta enviada al Departamento de Comercio, el organismo que tiene la última palabra a la hora de incluir nuevos dominios en el sistema de servidores raíz (root servers) que constituye la columna vertebral sobre la que se asienta Internet.

Las disensiones alcanzaban al propio Consejo. Su antigua presidenta, Esther Dyson, que ayer dejó su puesto a Vinton Cerf, se opuso a la propuesta de Afilias al considerar que la fórmula del consorcio no es la más adecuada para un mercado que presume de ser competitivo.

Los siete magníficos

Muchos, como Andreas Müller-Maguhn o Karl Auebarch, dos de los nuevos miembros del Consejo, elegidos por sufragio directo entre los navegantes registrados para votar, y que no han podido tomar parte en las últimas votaciones, creen que el número de dominios de mayor nivel no debería estar limitado.

Por supuesto, esto plantearía algún que otro problema con los conflictos de marca, ya que las grandes corporaciones querrían poseer la titularidad de todos los dominios en los que apareciera su nombre, con independencia de la terminación, lo que volvería locos a sus abogados y posiblemente al público. Sin embargo, paradójicamente, terminaría con el problema de la ocupación de los dominios con fines lucrativos y con la escasez de palabras disponibles bajo un mismo dominio.

El actual Consejo no parece ser tan ambicioso, y ha elegido únicamente siete de entre todas las propuestas. La elección ha desatado nuevas críticas. Unos la acusan de discriminación (¿por qué conceder un dominio, el ".aero", a la industria de viajes en perjuicio de todas las demás? ¿Y a los museos? ¿Por qué no los colegios o cualquier otro colectivo?), otros de simple falta de imaginación.

Se puede estar de acuerdo en que los criterios de decisión no han sido son del todo objetivos (¿por qué no aprobar el nuevo dominio ".health", solicitado por la Organización Mundial de la Salud?); pero, esta vez, por lo menos, todos han sido escuchados. Uno de los ponentes, Lou Kerner, CEO de DotTV y promotor del dominio ".nom", aprovechó los tres minutos de los que disponía para explicar su propuesta ante el Consejo del ICANN para poner a caldo al organismo y a sus políticas. Se quedó a gusto, pero también sin dominio.

Entre los dominios sin suerte se encuentran algunos como ".xxx" (reclamado por la industria del sexo), ".kids" (destinado a los más pequeños) o el más interesante ".geo", que fue desestimado en las últimas votaciones y que pretendía asignar coordenadas geográficas a los nodos existentes en la Red.

Entre los afortunados, los más importantes son el ".biz", destinado a desatascar el dominio ".com", el ".info" y el ".name", cuyo público objetivo son los usuarios individuales (manolo.caracol.name), y que todavía debe decidir cómo resolver los conflictos entre navegantes que poseen el mismo nombre.

El resto corresponden a dominios más específicos como el ".pro" (colectivos profesionales), el ".aero" (compañías aéreas) y el ".coop" (cooperativas).

En cualquier caso, los usuarios o instituciones no podrán comenzar a registrar nuevos dominios antes de comienzos del año próximo y no serán operativos hasta la primavera próxima.

La ampliación ayuda a desatascar la Red y a vaciarla un poco de ciberokupas. Sin embargo, el proceso de selección, al igual que sucedió con las elecciones al Consejo del ICANN, no ha terminado de resolver los problemas de legitimidad del organismo creado en 1998 por mandato del gobierno Clinton.

Las nuevas decisiones a las que próximamente habrá de enfrentarse, como las reformas en la Política de Resolución de Disputas (Uniform Dispute Resolution Policy) y la composición del cuerpo electoral y la forma en la que se realizarán las futuras elecciones al Consejo, contribuirán a disipar las nubes que hoy se ciernen sobre su cabeza, o bien a incrementar la suspicacia que su actividad genera entre los navegantes. Difícil papeleta…

 

 

Una guía de los dominios ganadores y de las compañías que los patrocinan, en Wired


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