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La religión en los tiempos digitales

El nombre les viene como una bendición a los e-vangélicos, los nuevos predicadores que ven en Internet, los teléfonos móviles o las descargas del iPod nuevos caminos para divulgar la palabra de Dios en la era electrónica, informa la agencia Efe.

Incluso películas consideradas blasfemas por los sectores más conservadores de la Iglesia, como El Código da Vinci son formas novedosas de predicar el mensaje bíblico.

El mejor ejemplo lo da el pastor californiano Ken Baugh. El pasado fin de semana, el reverendo de la Iglesia de la comunidad Coast Hills, en Aliso Viejo, contraatacó el estreno de la polémica cinta con entradas gratis.

Los pases iban acompañados de una invitación a tomar café en Starbucks a la salida y de 325 iPod de regalo, que contienen sus sermones rebatiendo los argumentos del libro de Dan Brown.

Pero Baugh no es el primero que lleva la llamada de Dios a otros formatos. Se extienden por todo EEUU las formas más variopintas de captar feligreses.

El último E3, la mayor convención del entretenimiento electrónico, sirvió de lanzamiento del vídeojuego Left Behind: Eternal Forces, una lucha contra el anticristo en un mundo postapocalíptico donde los aliados son ángeles.

Si eres cristiano y prefieres las PDA también puedes descargar una recreación de La última cena. Y en MP3 el menú es variado, con un número creciente de sermones disponibles en la Red para que cada uno lo escuche en su iPod.

Algunas congregaciones recurren incluso al sexo, siempre un arma importante de marketing, para captar feligreses, con campañas como la de la Iglesia de Granger, en Indiana. Esta comunidad ha tenido un aumento del 70% en su número de feligreses gracias a sermones como El mejor sexo de tu vida, uno de los muchos a escoger en el servicio que comienza bajo el epígrafe de encontrando a Dios en tu iPod.

Otros tienen sus dudas. Estudios teológicos como E-vangélicos, conectando con la generación de la Red y Vendiendo la Iglesia: Los peligros de la promoción eclesiástica exponen los peligros de convertir la fe en un objeto más de consumo.

No obstante, la propagación electrónica de la palabra de Dios es un hecho, y el 60% de las iglesias protestantes en EEUU tiene web, el doble que hace cinco años.

También están los >grupos de oración en Internet, donde las plegarias personalizadas cruzan fronteras para pedir por la salud de un paciente con cáncer o el cese de la violencia entre vecinos, entre otros deseos de intervención divina.

Como confirma la firma de publicidad cristiana Holy Cow Creative, el objetivo es tener la oportunidad de ser modernos, trasgresores y relevantes y quitarle a la palabra sermón ese aire plomizo que siempre la acompaña.


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