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La UE contra el roaming ‘abusivo’

Con la aparición de la Unión Europea se suprimieron las fronteras, se cambió la moneda (en algunos países), y se emprendió un intento por equilibrar las economías de los países miembros. Sin embargo, esta visión política del proceso no ha afectado a algunos factores comerciales, ya que algunas empresas siguen aplicando diferentes precios tomando en cuenta el país en el que prestan sus servicios.

Una de las principales dificultades de comunicación en la UE venía determinada por los precios en las llamadas de un país a otro, en las que se aplicaban tarifas de roaming demasiado altas, y que más de una vez han sido causa de una desagradable sorpresa al ver la factura de telefonía móvil. Las autoridades de la Unión han decidido tomar cartas en el asunto, y ya han anunciado una nueva ley con la que quieren establecer límites en los precios de estas llamadas paneuropeas.

Según la Comisión Europea, gracias a esta medida los precios en las comunicaciones podrían caer hasta un 70% en agosto, que será cuando entre en funcionamiento la nueva legislación. Además, los europeos tendrán mejor información sobre qué tarifa tendrán que pagar en cada país de los 27 integrantes de la Unión.

Las compañías, por su parte, ya han declarado su inconformidad ante esta medida, que consideran inusualmente restrictiva y fuera de lugar. Aún así, y tras la aplicación de la ley, tendrán un mes para ofrecer a sus clientes una nueva tarificación de este tipo de llamadas, y los usuarios tendrán dos meses para elegir si prefieren quedarse con sus contratos actuales, o cambiarse a este nuevo sistema.

Tras esos períodos, todos los clientes pasarán a este nuevo plan de precios, y se beneficiarán de la reducción sustancial de las tarifas. Aún así, las empresas de telecomunicaciones ya han anunciado su desacuerdo ante esta legislación, que consideran una intromisión por parte de los gobiernos en un mercado libre.

Actualmente, una llamada de cuatro minutos desde Francia a Alemania cuesta una media de 4 euros, aunque una misma comunicación dentro del territorio francés, entre dos ciudades que se encuentran a mayor distancia, tan solo ascendería a algunos céntimos. Por lo tanto, no existe una relación directa entre distancia y precio, sino que tan solo se toman en cuenta las fronteras virtuales de la UE. Sin embargo, la nueva ley establece un precio máximo de 49 céntimos por minuto de conversación entre teléfonos situados en diferentes países.

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