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Las cinco mayores meteduras de pata del enviar a todos

El correo electrónico cumple 35 años. Y hoy, ¿acaso no estaríamos perdidos por completo sin el gozo de mandar e-mails? Pero el correo tiene también una conocida contrapartida: ¿cuántas veces hemos pulsado enviar a todos por accidente? He aquí la lista de los cinco errores más famosos en EEUU que pasaron por los buzones de todo internauta angloparlante:

Yummy yummy yummy I’ve got love in my tummy. O lo que es lo mismo, Ñam ñam ñam, tengo amor en la barriga. En 2000, Claire Swires envió un correo electrónico picante a su novio en el que mencionaba sus prácticas sexuales. Él envió por accidente el correo a algunos de sus amigos, que se lo pasaron a más conocidos, que a su vez se lo mandaron a otros… Hasta que Claire y su vida sexual se hicieron muy famosas, y la palabra yum alcanzó un nuevo significado.

De fiesta en el Ritz. Cuando Lucy Gao cumplió 21 años envió a los 39 invitados a su fiesta un correo electrónico con toda clase de peticiones y caprichos dignos de una diva del pop. Debían contactar con su asistente personal de 8:30 a 10, anunciar en recepción nada más llegar que habían ido al cumpleaños de Lucy, vestir de clase alta y, ante todo, recordar que aceptaría regalos y tarjetas de 9 a 11 de la noche. Un correo tan ridículo tenía que ser reenviado por millones de personas.

Cuatro libras y un funeral. Michael Phillips era socio senior del bufete de abogados más grande del mundo, Baker&McKenzie, cuando Jenny Amner, una secretaria de 50 años, manchó sin querer sus pantalones de ketchup. Él decidió demandarla para que le pagara las 4 libras por la tintorería.

Al volver del funeral de su madre, Jenny decidió responderle a él… y a las 250 personas que trabajaban en su planta. En el correo se disculpaba por no haber podido enviarle los cuatro dólares porque había estado ocupada debido a la repententina enfermedad, muerte y funeral de su madre, que le preocupaba más. Pero tranquilizaba al abogado, pues varias personas de la oficina se habían mostrado dispuestas a hacer una colecta. El socio tuvo que dejar su trabajo después de convertirse en el hazmerreír del mundo de los negocios.

Las sonrisas duelen. Joseph Dobbie intentó conquistar el corazón de una chica con un correo electrónico. Pero su amada pensó que lo mejor que podía hacer era coger tan delicadas y sensibles frases sobre su sonrisa… y enviárselas a todo el mundo.

El peor novio del mundo. Trevor Luxton cometió un gran error cuando les mandó un correo a sus amigos sobre todo lo que había hecho con una tal Laura mientras su novia Jo se aburría en el aeropuerto, y cómo había hablado por teléfono con la novia mientras la otra seguía a lo suyo. \”¿Soy el peor novio del mundo o qué?\”, preguntaba al final del correo. Y sus amigos opinaron que sí, así que reenviaron el mensaje a todos sus conocidos.


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