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Las Guerras de los Navegadores: Netscape contraataca

Hubo una época en la que había sólo un programa de navegación. Y no nos referimos a hoy mismo, con Microsoft Internet Explorer presumiendo de tener el 90% de la cuota de mercado y sin ningún rival que pueda hacerle ni la más pequeña sombra, sino a mediados de la década pasada, cuando una empresa desconocida liderada por un tal Jim Clark (más tarde fundador también de Silicon Graphics y Healtheon) revolucionó la manera de moverse por la Red al presentar su primer navegador: el Netscape Navigator.

Ha nacido una estrella

El éxito de Navigator fue fulminante, más del 90% de los internautas lo empleaban y Netscape Communications crecía como la espuma. Esta empresa, que nació en 1994, apenas un año después se había convertido en la compañía de más rápido crecimiento de la historia.

En 1995, 12.000 desarrolladores de software se habían unido al Netscape Development Partners Program, Navigator 1.0 había ganado más de 20 premios, se habían distribuido más de 15 millones de navegadores en todo el mundo y el 70% de las empresas integrantes del Fortune 100 eran clientes suyos.

La caída en desgracia

Pero la cosa empezó a cambiar pronto por obra de Microsoft, que optó por dar un giro de timón admirable en un gigante de su tamaño para adentrarse en la Red. Bill Gates había decidido que el futuro de su empresa estaba en Internet, y su principal apuesta fue desarrollar su propio navegador a partir de otro que la empresa compró. El cofundador y entonces CEO de Microsoft declaró en enero de 1996 que \”tener la mayor parte de la cuota de mercado de los navegadores es una meta extremadamente importante para nosotros\”.

Para asegurarse el éxito de Microsoft Internet Explorer, el coloso de Redmond lo incluyó de serie en sus nuevos sistemas operativos Windows, dificultando además su desinstalación. Una estrategia que evidentemente, dado que Microsoft tenía el monopolio de facto en el mercado de las computadoras con procesador Intel, tuvo éxito. El navegador de Gates pasó de un 0% de cuota de mercado en 1995 al 90% de hoy en día.

Una subida vertiginosa que experimentó a la inversa Netscape Navigator. En poco tiempo quedó claro que la amenaza de Netscape, que durante un tiempo fue muy real ya que el navegador tenía el potencial de convertirse en una plataforma alternativa en la que distintos programas y aplicaciones podrían funcionar, había remitido. Una prueba de la importancia de estos programas es que, a día de hoy, las fronteras entre navegador y sistema operativo son difíciles de fijar. Otra es que, según Netscape, en 1995 los directivos de Microsoft se pusieron en contacto con ellos para que abandonaran sus intentos futuros de convertir a Navigator en una plataforma alternativa. Algo a lo que los responsables de Netscape se negaron.

De nada sirvió que AOL, viejo enemigo de Microsoft, adquiriera la empresa en 1999. La última batalla, apenas disputada, tuvo lugar cuando lanzó hace aproximadamente año y medio la versión 6.0 de Comunicator, que apareció al mismo tiempo que aparecía Explorer. Netscape Comunicator 6.0 defraudó tanto que incluso los que conservaban alguna esperanza en la compañía empezaron a mirarla como un cadáver andante. Netscape había perdido todos los trenes.

Como un elefante en una cacharrería

Los modales de gigante con los que Microsoft se adentró en la Red dieron lugar a diversas demandas por abuso de posición dominante. En la más famosa e importante de ellas, que tuvo a la empresa de software más grande del mundo al borde de la escisión por obra y gracia del juez Jackson, Microsoft ha acabado siendo declarada culpable.

Ahora está dilucidándose el castigo que debe cumplir el titán de Redmond, pero en cualquier caso, sea cual sea la pena impuesta, Netscape sigue siendo el gran perjudicado. Se le expulsó del mercado con una patada en el trasero en el momento en que mayor gloria estaba sumando, y de poco consuelo puede servirle el saber que Microsoft es culpable mientras le siga viendo reinar sin competencia en el sector que una vez fue su propio feudo.

 

Netscape contraataca

Probablemente muchos lectores conocerán de sobra la historia presentada arriba a grandes rasgos, pero era necesario recordarla a la hora de afrontar el nuevo capítulo de las Guerras de los Navegadores (Browser Wars), que tanto tiempo llevaban adormiladas y que ahora se han desperezado de nuevo de la mano del vencido.

El pasado martes 22 de enero, Netscape Communications presentó una demanda ante un tribunal federal del distrito de Columbia, Washington, contra el coloso de Redmond. La subsidiaria de AOL Time Warner alega que las acciones de Microsoft siguen dañando a la competencia, por mucho que se le haya declarado culpable, y reclama dos cosas: que se adopten las medidas necesarias para restaurar un mercado competitivo y una compensación económica sin determinar (la tendría que estipular el jurado), pero que debe ser multimillonaria, ya que pretende recuperar el triple de lo que debería haber ingresado si Microsoft no hubiera abusado en su enfrentamiento de su posición de monopolio en el mercado de los sistemas operativos. Un tercer logro en caso de conseguir estas dos reclamaciones, y no menos importante, sería la victoria psicológica que obtendría.

Microsoft ha reaccionado declarando, por boca de Vivek Varma, que \”en cada opción que tiene, AOL Time Warner elige el litigio sobre la innovación. Microsoft está invirtiendo en construir nuevos productos. AOL está invirtiendo en abogados y grupos de presión que bloqueen el camino de Microsoft. AOL ha estado usando desde hace años el sistema político y legal para competir contra Microsoft y ésta es únicamente la siguiente táctica en sus planes de litigio\”.

Son muchos los que, como Melissa London, portavoz de Red Hat, o representantes del grupo ProComp (Promote Competition & Innovation in the Digital Age), no sólo no se han mostrado en absoluto sorprendidos por la acción de Netscape, sino que aseguran que lo raro es que esta demanda no haya llegado antes. Casi todo el mundo esperó que llegara en 1999, cuando AOL adquirió Netscape y el juez Thomas Penfield Jackson encontró pruebas de la culpabilidad de Microsoft. También se aguardó algún movimiento en abril de 2000, cuando se llegó a la conclusión de que la empresa de Gates había actuado como un monopolio. Al final ha llegado de la mano de 2002.

En cualquier caso es una solicitud que tiene sentido, ya que al venir después de que Microsoft haya asumido su culpabilidad, Netscape tiene la mitad del trabajo hecho. No tiene demostrar que el gigante es culpable, lo único que debe hacer es probar los perjuicios que le han causado sus acciones, como asevera Spencer Waller, profesor de derecho en la Universidad de Chicago. \”Creo que esta acción sugiere fuertemente que ellos (Netscape) creen que el proceso que se está llevando a cabo no restaurará la competencia en el mercado, por lo que no es bastante para cubrir sus necesidades\”, añade Waller.

Ed Black, CEO de Computer & Communications Industry Association, ha manifestado que \”Netscape es la más prominente víctima de las violaciones de Microsoft, pero hay cientos de otras empresas y millones de consumidores afectados por su conducta. Ojalá de la demanda de AOL llegue un remedio que restaure la competencia en esta industria\”.

La Guerra de los Navegadores, que muchos habían olvidado en un rincón de su memoria, cobra nuevas alas con la demanda de Netscape. Aún es pronto para saber como se va a desarrollar esta batalla recién iniciada en los tribunales, pero si algo ha dejado claro de momento es que a Microsoft le va a resultar una tarea imposible tanto el batirse el cobre en los juzgados como el alejar esa imagen de ambicioso gigante abusón, pateador sin reparos de la competencia.

 

    La demanda completa de Netscape

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