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Las patentes de software a debate en el Senado

En España hay quien se está moviendo para concienciar al personal de los peligros que suponen las patentes de software para la innovación y la competitividad en la industria de las tecnologías de la información. Sobre todo en mercados aún en desarrollo y relativamente pequeños como el español.

La última iniciativa en este sentido está protagonizada por Jesús M. González Barahona, profesor de la Universidad Rey Juan Carlos y coordinador de ProInnova (un grupo a favor de la libertad de innovación), que compareció ayer, 16 de octubre, ante la Comisión de la Sociedad de la Información y del Conocimiento del Senado apadrinado por el senador del PSOE Felix Lavilla.

Este guerrero en contra de las patentes de programación, advirtió al Senado entre otras cosas de la conveniencia de regular estas creaciones mediante la legislación de derechos de autor (como se está haciendo actualmente en Europa) que mediante la legislación de patentes, así como del error que supondría sacar a la luz la propuesta de directiva sobre patentabilidad del software, actualmente en proceso de codecisión en el Parlamento Europeo y el Consejo de Europa y de la que se sabrá más en noviembre.

De hecho, el portavoz de ProInnova instó a los grupos políticos a que colaboren a frenar el proceso de aceptación de la directiva, \”al menos hasta que haya habido undebate serio y profundo en la sociedad sobre las implicaciones que supone para la innovación y el desarrollo del sector de las TI\”.

González Barahona comenta a toro pasado sobre su intercención que \”la Comisión de la Sociedad de la Información y del Conocimiento acogió con gran interés el tema de las patentes de programación. A pesar de su complejidad técnica, los senadores mostraron su conocimiento previo del tema, y propusieron inicativas fundamentalmente en la línea de profundizar en sus detalles (por ejemplo, mediante una jornadamonográfica) y de ampliar el debate a los sectores más afectados de lasociedad\”.

En cuanto a la propuesta de la UE, asegura que \”varios grupos mostraron su apoyo a las iniciativas de ProInnova, yexpresaron su preocupación porque es posible que en un corto plazo elParlamento Europeo y el Consejo de la Unión Europea aprueben lapropuesta de directiva que supondría de facto la introdución de laspatentes de software en Europa, sin que los sectores afectados hayantenido la oportunidad de conocer con cierto detalle sus implicaciones, ypoder formarse su opinión informada al respecto\”.

EL senado ya estuvo discutiendo una propuesta sobre este tema en mayo, que finalmente fue aprobada por unanimidad y en la que se decía: \”El Senado insta al Gobierno a que defienda en todos los ámbitos de la Unión Europea que proceda, que la aprobación, en su caso, de la Directiva sobre patentabilidad de las invenciones implementadas por ordenador, se realice en un plazo que permita analizar con rigor las ventajas y los inconvenientes”.

El pasado 1 de octubre, en la Comisión de Ciencia y Tecnología, el ministro del ramo Josep Piqué reconoció que aún no tiene una opinión formada al respecto. Esperemos que la charla de Jesús M. González Barahona haya servido para orientarle un poco.

Por otra parte, incluso en Estados Unidos, paraíso de las patentes de programación, reconocen a veces que no es el sistema ideal. Hace apenas unos días, James Rogan, nuevo capo de la Oficina de Patentes de EEUU, reconoció que en el pasado se concedían entre el 65% y el 70% de las patentes solicitadas, muchas de las cuales fueron un error que “están hiriendo la tecnología. Están hiriendo nuestra economía\”.

Rogan, que lleva en su cargo desde el pasado mes de diciembre y que está tratando desde entonces reorganizar todo el sistema, asegura que ahora otorga únicamente entre el 25% y el 30% de las patentes solicitadas. Esta oficina estadounidense llevaba años acumulando críticas por sus prácticamente inexistentes estándares a la hora de conceder patentes.


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