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Las previsiones de resultados asustan a los inversores

Una vez más los ya tristemente célebres profit warnings o revisiones a la baja de los resultados empresariales han vuelto a agitar las bolsas. Muchas empresas tecnológicas insisten por tercer trimestre consecutivo en rebajar sus expectativas de beneficios, e incluso algunas lo han hecho sobre previsiones ya a la baja. En más casos de los deseables, estos anuncios van acompañados de despidos, así como recortes en las contrataciones previstas para este ejercicio.

Ante esta perspectiva a corto plazo el resultado no podía ser otro: los mercados de todo el mundo han vivido estos días bajo el signo de la volatilidad y el desconcierto y la mayoría acumulan pérdidas anuales. En el caso del Nasdaq, la caída del martes llegó a ser superior al 6%, con lo que el índice tecnológico ya se sitúa por debajo de los 1.700 puntos. El ligero ascenso de finales de la pasada semana queda a día de hoy en agua de borrajas. Los valores más afectados han sido, como siempre, los tecnológicos, sobre todo los de contenido de Internet y las telecos que no terminan de sacudirse el lastre de su enorme deuda.

Sin embargo, la desaceleración que vive Estados Unidos, y que amenaza con propagarse al resto del mundo, también está afectando a empresas tradicionales que tienen a su vez que rebajar las expectativas. Hasta la propia Ford, todo un símbolo nacional, ha anunciado que sus ventas han caído el 13% en marzo. Así, ni siquiera el Dow Jones se libra ya de la volatilidad. En términos globales pierde terreno y el contagio a otras bolsas ha sido automático.

El IBEX Nuevo Mercado español, a pesar de que ayer respiró, cayó el martes casi el 8% y acumula importantes descensos. El Neuer Markt alemán se ha visto obligado a sacar una lista con las compañías que van a ser expulsadas por falta de transparencia. Según la bolsa germana hay compañías que, ante la mala coyuntura económica que rodea a las empresas de tecnología, no ofrecen al mercado la información necesaria. Hay que recordar que en desde abril de 2000 este índice de alto riesgo ha caído el 81% arrastrando a decenas de compañías que cotizan en él.

Comprar futuro

Lo cierto es que la reacción de los mercados no es de extrañar a pesar de que ayer cerraron con minimas ganancias. Si tenemos en cuenta que cuando se invierte en renta variable lo que se está comprando es el futuro de una empresa, el desconcierto de estos días es hasta cierto punto comprensible.

Cuando compañías como Inktomi, Cisco, HP, Covad, Intel, Oracle, Ariba, Broadvision, Motorola o Microsoft, que son los grandes totems del sector tecnológico, anuncian recortes en sus beneficios y en la plantilla, lo normal es que termine por cundir el pánico. Y más con la delicada situación económica que atraviesa Estados Unidos, donde aún se debate si estamos asistiendo a una simple desaceleración o a una recesión en toda regla.

Este hipotético futuro o futurible, que hace un año era prometedor, llevó a los índices bursátiles a los máximos históricos de marzo de 2000. En aquella época sólo se preveían los beneficios que la revolución tecnológica iba a traer a la economía general pero, sobre todo, a las compañías tecnológicas. Ahora, cuando las perspectivas son radicalmente distintas, estas mismas bolsas se sitúan a niveles que no se veía desde Octubre de 1998.

De hecho, si miramos los ingresos actuales de las compañías tecnológicas y sus perspectivas para el futuro que están anunciando, las bolsas y los valores relacionados con el sector siguen estando sobrevalorados.

Juan Tuesta, analista de Renta 4, es sin embargo más optimista ya que opina que el mercado hace tiempo que ha descontado las revisiones a la baja de las empresas. \”Las compañías están rondando mínimos y lo que están ocurriendo en este momento sólo puede ser pánico vendedor y caída libre\”, afirma. \”En los próximos días tendremos más resultados y una vez descontados los recortes de beneficios, estos ya se irán ajustando a lo esperado y los mercados se podrán calmar\”, añade.

De hecho, Tuesta predice una recuperación en la segunda mitad del año. \”Cuando la situación de las empresas se estabilice y las previsiones de resultados se vayan ajustando a la realidad, los índices de confianza irán mejorando y el dinero volviendo a las bolsas\”, afirma.

Sin signos de recuperación

No obstante hay muchos analistas, sobre todo estadounidenses, que no terminan de ver el final a la caída, al menos en el corto plazo y hay quienes lo identifican con la situación de los años 1973-1974.

Algunos de los índices que han aparecido esta semana siguen ahondando en la crítica situación. Los pedidos a fábricas estadounidenses volvieron a caer en febrero un 0,4%, después del bajón de 4,2 puntos de enero. Tras esta desaceleración de pedidos, la demanda estadounidense a fábricas se sitúa en el nivel más bajo de los últimos 16 meses.

Las instituciones internacionales también se han contagiado del pesimismo. El Fondo Monetario Internacional ha tenido que rebajar sus expectativas de crecimiento mundial para este año, lo mismo que el Banco Central Europeo para la zona euro.


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