BAQUIA

Las salas de cine, camino del cementerio

La tecnología digital ha revolucionado la forma de ver películas; la forma de ver cualquier cosa. ¿Caminamos hacia el final de las salas de cine? En efecto, durante la mayor parte de los últimos cien años, los espectadores se han sentado ante pantallas de veinte metros, con sus palomitas y sus bebidas. Pero el siglo XXI ha cambiado la historia en este sentido.

Hace pocos días, Vivid Entertainment, una de las mayores productoras estadounidenses de ocio para adultos, anunció que permitiría a sus clientes bajarse DVD de la Red.

Y es que ahora hay muchas formas de mirar: DVD, ordenador, iPod, móviles… Podemos ver lo que queramos siempre que queramos; hacer pausas, saltar trozos, repetir e incluso hacer nuestros propios remixes de las películas.

La música digital ha transformado el negocio musical; los blogs y las noticias online han forzado a los periódicos a reinventarse; la Red está haciendo lo propio con la industria cinematográfica.

Para los viejos dinosaurios de Hollywood, la ola digital es estimulante y aterradora a un tiempo. James Cameron, productor de Titanic, resume bien el sentir de sus colegas: “Estamos viviendo una lucha por la supervivencia”.

Conviene echar un ojo a las estadísticas. En 1946, la media de los estadounidenses vio veintiocho películas; hoy va al cine cinco veces al año. La recaudación en taquilla bajó un 8% en 2005, sumando 8.800 millones de dólares; las ventas de DVD sumaron 15.700 millones de dólares. Y, lo más importante: los norteamericanos jóvenes pasan más tiempo online que ante la televisión.

Los estudios han sido tradicionalmente cautelosos a la hora de poner películas en Internet, por miedo a la piratería y a minar las ventas de DVD. Pero el mes pasado seis estudios de Hollywood empezaron a comercializar en la Red. Lo cierto es que la TV e Internet combinan ofertas que auguran un nuevo y fascinante universo fílmico.

Sin embargo, siempre quedarán viejos nostálgicos amantes de la oscuridad, una buena compañía al lado y un cubo de palomitas. Y quizás sea bueno que así sea.


Compartir en :


Noticias relacionadas

Recomendamos




Comentarios